Qué visitar, ver y hacer en un crucero por el Nilo, Egipto: Estas son las visitas que no pueden faltar: los Colosos de Memnón, el templo de Medinet Habu, el Valle de los Reyes y un taller de alabastro. También el templo de Luxor, el de Karnak, el de Edfu y el de Kom Ombo, junto al Museo del Cocodrilo. Por último, Abu Simbel (con los templos de Ramsés II y de la reina Nefertari), la Presa Alta de Asuán, el Obelisco Inacabado, el poblado nubio y el templo de Filae.
Los cruceros por el Nilo suelen partir desde la ciudad de Luxor. Nosotros elegimos esta opción porque la gran mayoría de los templos más importantes del país están situados muy cerca de la orilla. ¿Sabías que el Nilo es el río más largo del mundo? Eso sí, el más caudaloso es el Amazonas. Para los más aventureros, otra alternativa es alquilar un coche y hacer un recorrido por carretera.
¿Quieres realizar un viaje a Egipto en crucero? Aquí te damos trucos y consejos para organizar un viaje por el río Nilo. ¡Ven a descubrir Egipto!

Al final del artículo os dejamos toda la información necesaria para preparar un crucero por el Nilo.
Nuestro cuaderno de bitácora:
Abandonamos el hotel Barceló Pyramids Road Giza, en El Cairo, para ir hasta el aeropuerto internacional de la ciudad. Aquí hay dos controles de escáner de equipaje: el primero está a la entrada, antes de los mostradores de facturación, y el segundo, antes de embarcar. Fuimos hasta los mostradores de la compañía Egyptair, donde facturamos el equipaje con destino a Luxor. Tras pasar el segundo control de seguridad, esperamos el embarque y subimos al avión. El trayecto duró una hora y el billete nos costó un total de 66 € por persona.
Este trayecto también se puede hacer en autobús, coche de alquiler o tren (a través de su web oficial: enr.gov.eg). Normalmente, los viajeros eligen el tren (un trayecto de 10 horas) o el avión (un viaje de solo una hora).
Aterrizamos en el aeropuerto internacional de Luxor. Bajamos del avión y recogimos las maletas en las cintas. A la salida nos esperaba un corresponsal de la motonave (barco) para llevarnos hasta ella. Este aeropuerto se encuentra a unos 7 km de la ciudad.
Subimos a una furgoneta que nos trasladó hasta el muelle donde estaba atracado el barco. Una vez a bordo, fuimos a la recepción para registrarnos y nos asignaron el camarote número 402. A nuestra llegada nos ofrecieron una bebida de bienvenida: un vaso de karkadé, también llamado hibisco (una infusión de color rojo intenso que se sirve tanto fría como caliente).


Accedimos al camarote, nos dimos una ducha y a la cama. En unas pocas horas sonó el despertador y bajamos al comedor del barco, donde nos servimos el desayuno tipo bufé; nosotros escogimos yogures naturales y unas piezas de fruta.
Un poco de historia sobre Luxor
A lo largo de la historia, esta ciudad ha recibido diferentes nombres: los antiguos egipcios la llamaron Uast, los griegos Tebas y los árabes Luxor. Bajo el nombre de Tebas, fue la capital del Antiguo Egipto durante más de 1500 años. De hecho, la actual Luxor fue edificada sobre las ruinas de aquella mítica ciudad. Se ubica en el valle del Nilo, a 700 km al sur de El Cairo. ¿Sabías que es el lugar con mayor concentración de monumentos de todo Egipto? Sí, se podría decir que es un auténtico museo al aire libre. La ciudad se puede recorrer a pie, en taxi o en calesa (un coche de paseo tirado por caballos).
Una vez terminado el desayuno, ese día nos esperaba una ruta intensa: visitar los Colosos de Memnón, el templo de Medinet Habu, el Valle de los Reyes, un taller de alabastro, el templo de Luxor y el de Karnak. ¡Vamos, un día de lo más completo que disfrutaríamos un montón!
En la recepción nos esperaba Gualix, el guía egipcio que nos acompañaría durante los siguientes días. A las 6:00 h de la mañana salimos del barco y subimos a una furgoneta para ir hacia los Colosos de Memnón. Estas dos grandes estatuas representan al faraón Amenofis III (el noveno de la dinastía XVIII) en posición sedente, con las manos apoyadas en las rodillas y la mirada hacia el sol naciente.
Tallados hace 3400 años por el arquitecto Men, se esculpieron en dos bloques de cuarcita traídos desde las canteras de Gebel el-Ahmar, cerca de El Cairo. Tienen una altura de 14 metros y pesan 700 toneladas, y descansan sobre un pedestal de 4 metros que añade otras 600 toneladas de peso.
Hoy en día, estos colosos son los únicos vestigios en pie del que fue el gigantesco templo funerario de Amenofis III (originalmente flanqueaban la entrada de su primer pilono). El historiador y geógrafo griego Estrabón explicó que un terremoto en el año 27 a. C. deterioró las estatuas. A partir de ahí nació la leyenda de que los colosos «cantaban» o hablaban al amanecer; sin embargo, el sonido se debía a la dilatación de la piedra por el brusco cambio de temperatura entre el frío de la noche y el calor del sol. Actualmente se han hallado un total de seis colosos que están siendo restaurados en la zona.
Los Colosos de Memnón se encuentran en la ribera occidental del Nilo, entre Luxor y el Valle de los Reyes, justo al lado de la carretera principal. El acceso es gratuito por ser un espacio al aire libre y está abierto todo el día. Su dirección es Al Bairat, Luxor.

La segunda visita del día la hicimos al templo de Medinet Habu. Los antiguos egipcios lo llamaron Djanet, un lugar que ya era sagrado antes de convertirse en el templo funerario de Ramsés III (segundo faraón de la dinastía XX). Hoy en día, es uno de los edificios religiosos más importantes y mejor conservados de la antigua Tebas.

El recinto tiene una superficie de 210 por 300 metros y posee más de 7000 m² de decorados en relieve en sus paredes. El complejo cuenta con dos pilonos (las monumentales torres que flanquean el acceso), dos patios, una sala hipóstila (un espacio cubierto y sostenido por columnas) y restos de palacios, entre otras estructuras.



Destaca especialmente por su estructura y los relieves de su fachada. El primer pilono tiene 22 metros de altura y muestra escenas del faraón castigando a los prisioneros delante del dios Amón.

Las tumbas del Valle de los Reyes
La entrada general al recinto cuesta 750 LE para adultos extranjeros (unos 14,50 €) y 375 LE para estudiantes extranjeros. Este ticket básico permite elegir y visitar 3 tumbas de entre las que se encuentran abiertas en rotación ese día. Si se desea acceder a las tumbas especiales de Tutankamón o Seti I, es necesario adquirir una entrada adicional en las taquillas.
Estas fueron las tres tumbas que nosotros decidimos visitar:
- Tumba de Ramsés IV (KV2): Es una de las más accesibles y espectaculares del valle. Lo que más nos impresionó fue el pasillo de entrada, completamente cubierto de jeroglíficos intactos, y el techo de la cámara sepulcral, decorado con un color azul intenso que representa a la diosa Nut tragándose el sol al anochecer.
- Tumba de Ramsés III (KV11): También conocida como la «tumba de los arpistas» por los músicos retratados en sus paredes. Sus pasillos son muy profundos y los colores de las pinturas se conservan tan vivos que parece que fueron pintados hace pocos años. Cuenta con relieves detallados del Libro de las Puertas.
- Tumba de Merenptah (KV8): El penúltimo destino de nuestra ruta. Destaca por sus colosales dimensiones y por albergar en su profunda cámara funeraria el gigantesco sarcófago exterior de granito del faraón. El descenso por sus rampas subterráneas impresiona muchísimo.

Al entrar al recinto, hay que pasar por un arco detector de metales, y la policía abre y registra las mochilas y bolsos. En esa misma zona se encuentra un pequeño centro de visitantes que cuenta con fotografías y paneles informativos. Lo más destacado de este espacio es una gran maqueta interactiva en 3D del Valle de los Reyes, situada justo en el centro de la sala.


El taller de alabastro (Visita artesanal)
Parada en un taller de alabastro en Luxor
Tras dejar atrás la necrópolis, hicimos una parada obligatoria en la zona: un taller tradicional de alabastro. Esta piedra semitransparente ha sido esculpida por los artesanos de Luxor desde la época de los faraones.
Durante la visita, los trabajadores suelen realizar una demostración muy divertida y rítmica en la que muestran cómo tallan y pulen la piedra a mano utilizando herramientas tradicionales. En el interior de la tienda se pueden adquirir desde pequeñas figuras y escarabajos de la suerte hasta lámparas translúcidas que se iluminan de forma espectacular. El acceso a la demostración es gratuito, aunque se espera que eches un vistazo a la tienda. Recuerda que en estos locales el regateo es imprescindible si decides comprar algún recuerdo.
El templo de Karnak (El complejo religioso más grande)
El imponente templo de Karnak
Por la tarde nos trasladamos a la ribera oriental para visitar el templo de Karnak, el complejo religioso más grande del Antiguo Egipto. Dedicado principalmente al dios Amón-Ra, este recinto es célebre por su espectacular Gran Sala Hipóstila, un bosque de 134 columnas gigantescas que te hace sentir minúsculo al caminar entre ellas.
- Horario: Abre todos los días de 6:00 h a 18:00 h (es ideal visitarlo a primera hora o al atardecer para evitar las horas de máximo calor).
- Precios oficiales: La entrada general para adultos extranjeros tiene un coste de 450 LE (unos 8,70 €) y 225 LE para estudiantes extranjeros.
- Consejo viajero: No te pierdas la Avenida de las Esfinges con cabeza de carnero que conecta este templo con el de Luxor, ni el enorme escarabajo de granito junto al lago sagrado; la tradición dice que debes darle varias vueltas para tener buena suerte.
El templo de Luxor (El monumento en el corazón de la ciudad)
El templo de Luxor bajo el sol egipcio
Situado en pleno centro de la ciudad moderna, el templo de Luxor destaca por su excelente estado de conservación. En su fachada principal te recibirá un colosal obelisco de granito (su pareja original se encuentra actualmente en la plaza de la Concordia en París) flanqueado por estatuas sentadas de Ramsés II.
- Horario: Permanece abierto desde las 6:00 h hasta las 22:00 h. Una de las mejores experiencias es visitarlo de noche, cuando iluminan de forma monumental todas las columnas y estatuas.
- Precios oficiales: El acceso cuesta 400 LE para adultos extranjeros (unos 7,75 €) y 200 LE para estudiantes extranjeros.


Comenzamos visitando la tumba de Ramsés III (KV11). Este monarca fue el segundo faraón de la dinastía XX y gobernó desde el 1184 hasta el 1153 a. C. Con sus 120 metros de longitud, es la tercera más grande del Valle de los Reyes. En sus paredes se representan detalladas escenas del culto a los dioses, del inframundo y de la vida cotidiana de la época.




La tumba de Merenptah (KV8) pertenece al cuarto faraón de la dinastía XIX. Aunque no destaca por tener grandes decoraciones en sus pasillos, impresiona por su gran profundidad y resulta especialmente llamativa por las dimensiones de su sala mortuoria.




La tumba de Ramsés IX (KV6) pertenece al octavo faraón de la dinastía XX. Se cree que la mitad de la estructura tuvo que ser terminada de forma apresurada a la muerte del rey; de hecho, solo el primer corredor se completó por completo mientras Ramsés IX estaba en vida.


¡Un encuentro inolvidable en el Valle de los Reyes!
Al salir de la tumba tuvimos una sorpresa increíble: coincidimos en persona con el mismísimo Zahi Hawass, considerado el egiptólogo más famoso e importante del mundo. Aunque estaba rodeado por una multitud de colaboradores y locales, logramos abrirnos paso y muy amablemente accedió a tomarse una fotografía con nosotros. ¡Un momento único que recordaremos siempre!

La legendaria tumba de Tutankamón (KV62)
Finalizamos nuestra ruta por la necrópolis en la célebre tumba de Tutankamón (KV62), el joven faraón de la dinastía XVIII que reinó aproximadamente del 1336 al 1327 a. C. Aunque es la tumba más pequeña y menos decorada de las que visitamos, es sin duda la más famosa del mundo.
Su historia parece sacada de una película de aventuras. El arqueólogo británico Howard Carter la descubrió el 4 de noviembre de 1922, tras seis intensos años de búsqueda financiados por su mecenas, Lord Carnarvon. En una época en la que todos creían que el Valle de los Reyes ya no escondía más secretos, Carter localizó los escalones que conducían a la puerta sellada. Tras unos días de espera, el 26 de noviembre, procedió a su apertura oficial ante la mirada de Lord Carnarvon y su hija, Lady Evelyn Herbert.
- El tesoro: Los miles de objetos, joyas y el impresionante mobiliario funerario que se hallaron intactos en su interior se trasladaron a los museos de El Cairo y Luxor.
- Lo que verás hoy: El gran atractivo de descender a esta pequeña cripta subterránea es que todavía alberga la auténtica momia real de Tutankamón dentro de una vitrina climatizada, además de uno de sus sarcófagos de madera dorada.
📌 Datos prácticos para tu visita
- Precio de la entrada: No está incluida en el ticket general del Valle. Se debe pagar una entrada adicional en las taquillas que cuesta 700 LE para adultos extranjeros (unos 13,50 €) y 350 LE para estudiantes extranjeros.
- Normativa de fotografía: Es muy estricta. Está totalmente prohibido hacer fotos o vídeos en su interior, incluso con el teléfono móvil y sin flash. Hay que conformarse con guardarlo en la retina.

Abandonamos el lugar y reanudamos el trayecto en coche. Desde la carretera pudimos divisar a lo lejos la que fue la vivienda de Howard Carter, el célebre arqueólogo y egiptólogo británico, durante sus años de excavaciones en la ribera occidental de Egipto. ¿Lo recuerdas? Hablamos de él hace un momento, ya que fue el descubridor de la tumba de Tutankamón.
El gobierno egipcio restauró este inmueble y lo abrió al público como casa-museo en 2009. En su interior se exponen las herramientas y los materiales que el arqueólogo utilizó en sus campañas, además de fotografías y pertenencias personales. Aunque nosotros no entramos a visitarla, fue emocionante verla desde la distancia. Durante el camino, el paisaje nos regaló estampas muy tradicionales, como la de varios locales desplazándose en carros de madera tirados por burros.



El Valle de las Reinas
Si dispones de tiempo, resulta muy interesante visitar el Valle de las Reinas. Este paraje fue el lugar de enterramiento de príncipes, princesas y diversos miembros de la corte real a partir de la dinastía XVIII. El yacimiento fue descubierto por el arqueólogo y egiptólogo italiano Ernesto Schiaparelli durante una misión realizada entre los años 1901 y 1906. Más tarde, en 1979, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Aunque en la zona existen más de 60 tumbas, solo unas pocas permanecen abiertas al público, entre las que destacan los enterramientos de los príncipes Amenjopshef y Jamuaset, la reina Titi y la célebre Nefertari.
- Horario: Abre todos los días de 6:00 h a 17:00 h.
- Ubicación: Se localiza en la ribera occidental del Nilo, frente a Luxor y al sudoeste del Valle de los Reyes.
Parada en un taller de alabastro
De camino, nos detuvimos unos minutos en un taller de alabastro tradicional llamado Welcome to Nubian. En este lugar los artesanos trabajan a mano los tres tipos de esta piedra: verde, marrón y blanco. Nos hicieron una pequeña demostración musical y rítmica muy amena, en la que pudimos apreciar las técnicas de tallado y pulido necesarias para dar forma a una figura.
Al finalizar, pasamos a la tienda del complejo, donde nos ofrecieron una cortesía para beber (té, agua o refresco). Como ya sabéis que nosotros no somos muy dados a las compras, decidimos no adquirir ningún artículo, pero les dejamos una pequeña propina por la atención. La calidad de las piezas que exhiben es excelente, aunque hay que señalar que los precios son algo elevados. El establecimiento acepta pagos en tarjetas de crédito, libras egipcias, euros y dólares americanos. El taller goza de una ubicación muy práctica, ya que se encuentra cerca de los Colosos de Memnón y del Valle de las Reinas.



El espectacular templo de Luxor
Subimos a la furgoneta y pusimos rumbo al templo de Luxor. En sus orígenes, este recinto estuvo consagrado a la tríada tebana: el dios Amón-Ra, su esposa Mut y su hijo Jonsu. Se utilizaba de forma exclusiva para la célebre festividad religiosa del Opet, las fiestas del Año Nuevo egipcio que coincidían con el inicio de la crecida del Nilo.
Durante esta celebración, las barcas sagradas transportaban en procesión la estatua de Amón desde el templo de Karnak hasta el de Luxor para unirse con su esposa Mut, un ritual con el que aseguraban la fertilidad de la tierra y una buena cosecha. Con el paso de los siglos, el lugar también sirvió para venerar a otras deidades, consolidándose como uno de los templos más importantes del Antiguo Egipto.
Evolución histórica y arquitectónica
El templo fue levantado en el siglo XV a. C. por Amenofis III, quien edificó toda la parte interior. Más tarde, el faraón Ramsés II amplió el complejo construyendo el recinto exterior, los colosos y el gran pilono de entrada. Posteriormente, otros monarcas añadieron nuevas estructuras y modificaciones.
Lo más fascinante de Luxor es cómo ha sobrevivido al paso de las civilizaciones:
- Época romana: Se construyó una capilla en honor al emperador Augusto.
- Época cristiana: Los cristianos edificaron varias iglesias dentro del propio templo, de las cuales aún hoy se pueden apreciar restos.
- Época musulmana: Más tarde, los musulmanes levantaron la mezquita de Abu el-Hagag, la cual sigue estando en uso actualmente sobre las mismas ruinas egipcias.
Como podéis comprobar, por este lugar histórico ha pasado más de una cultura, y resulta increíble constatar su asombroso estado de conservación. El recinto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.

Antes de acceder al templo pasamos por el habitual control de seguridad, donde la policía inspeccionó nuestras mochilas y bolsos. Iniciamos el recorrido admirando el monumental primer pilono de la entrada y, a partir de ahí, fuimos descubriendo los diferentes espacios del complejo: los santuarios, la mezquita, el gran patio de Ramsés II, la majestuosa columnata y el patio de Amenhotep III, la sala hipóstila, el santuario romano y la casa del nacimiento.
Por último, visitamos un pequeño tramo de lo que queda de la célebre Avenida de las Esfinges. Esta espectacular calzada procesional, edificada por Nectanebo I, unía originalmente el templo de Luxor con el de Karnak a lo largo de un recorrido de unos 3 kilómetros.




Los guardianes de la entrada: estatuas y obeliscos
Lo que más nos llamó la atención al llegar a la fachada principal del templo fueron las dos colosales estatuas de Ramsés II, talladas en granito negro, que miden 14 metros de altura y flanquean la puerta de entrada de forma imponente.
Justo en este punto se alzaban originalmente dos espectaculares obeliscos de granito rojo, de 25 metros de altura y asentados sobre una base cuadrada de 2,51 metros de lado. Sin embargo, hoy en día solo se puede contemplar uno de ellos.
🇫🇷 El obelisco «viajero» de París
¿Te preguntas qué pasó con el segundo obelisco? En el siglo XIX, el gobernante egipcio Mehmet Alí se lo regaló a Francia. Tras un complejísimo viaje por mar que duró varios años, el obelisco fue erigido en 1836 en el centro de la Plaza de la Concordia en París, donde se puede visitar actualmente. A cambio de este monumental regalo, el rey francés Luis Felipe I le obsequió a Egipto un reloj para la Ciudadela de El Cairo que, curiosamente, llegó estropeado y casi nunca funcionó.


Precios y horarios del templo de Luxor
Actualmente, la entrada general para un adulto extranjero tiene un coste de 400 LE (unos 7,75 €), mientras que los estudiantes extranjeros pagan 200 LE (unos 3,90 €). En nuestro caso, nosotros la teníamos incluida en el paquete del circuito. En el recinto se permite tomar fotografías sin flash de forma gratuita. El horario de visitas es muy amplio, permaneciendo abierto todos los días de 6:00 h a 21:00 h. Al estar ubicado en pleno centro de Luxor, en la orilla este del Nilo, se puede llegar al templo fácilmente caminando.
El templo de Karnak es el complejo religioso más grande de todo Egipto. Su construcción se extendió entre los años 2200 y 360 a. C., un período en el que diferentes faraones —entre los que destacan Hatshepsut, Seti I, Ramsés II y Ramsés III— fueron añadiendo sus propias edificaciones, conformando un espectacular conjunto de templos de distintas épocas. Todo el recinto arqueológico está rodeado por una imponente muralla de adobe de 8 metros de grosor y 2400 metros de perímetro.
Antes de acceder al complejo, tuvimos que pasar por el habitual control de seguridad en el que la policía inspecciona detalladamente las mochilas y los bolsos. El lugar cuenta con un moderno centro de visitantes que alberga fotografías históricas y una gran maqueta explicativa. Además, a un lado del templo, se sitúa una zona acondicionada con puestos locales destinados a la venta de recuerdos, refrescos, snacks y artesanías.


Qué ver en el interior de Karnak
Nada más llegar, nos recibió la espectacular Avenida de las Esfinges, un pasillo de 40 esculturas con cabeza de carnero esculpidas durante la dinastía XXI. Tras cruzar el monumental pilono de entrada, iniciamos el recorrido por el gran patio, donde se ubican el santuario de Seti II, la célebre estatua de Ramsés II y el templo de Ramsés III.
A continuación, nos adentramos en el corazón del complejo. De toda la visita, los elementos más impresionantes son:
- La Gran Sala Hipóstila: Un imponente bosque arquitectónico que alberga más de 134 columnas colosales decoradas con relieves grabados minuciosos.
- La ruta de los pilonos: El sendero que avanza a través del tercer, cuarto, quinto y sexto pilono.
- La zona arqueológica: Las ruinas del Imperio Medio y el templo de Tutmosis III.






💡 Consejos prácticos para visitar Karnak
- ¿Cómo evitar las masificaciones? Al ser el segundo lugar más visitado de todo Egipto, te recomendamos ir a primera hora de la mañana (coincidiendo con la apertura) o en las horas centrales del mediodía. A esas horas el sol aprieta, pero es cuando menos turistas y grupos organizados encontrarás en el recinto.
- El templo de noche: Si tienes la oportunidad, regresa al caer el sol. El complejo vuelve a abrir para el famoso Espectáculo de Luz y Sonido, una función de una hora de duración donde se narra la historia de Karnak mientras se iluminan de forma monumental sus ruinas.
- Cómo llegar: Se encuentra en la orilla este del Nilo. Dependiendo de dónde esté tu hotel o barco, puedes llegar fácilmente caminando, en taxi o dando un paseo tradicional en calesa (carruaje de caballos).
📌 Datos de interés
- Horario de visitas: Abre todos los días de 6:00 h a 19:00 h.
- Precio de la entrada: El ticket para adulto extranjero cuesta 600 LE (unos 11,50 €) y el de estudiante extranjero 300 LE (unos 5,75 €). Las fotografías sin flash con el móvil son gratuitas.
🎈 Una experiencia mágica: Volar en globo sobre Luxor
Una de las actividades más populares e icónicas que hacer en Luxor es realizar un paseo en globo aerostático al amanecer. Aunque nosotros en esta ocasión no lo contratamos, debe ser una experiencia increíble contemplar desde el cielo el despertar del sol sobre los templos de la antigua Tebas y el Valle de los Reyes.
Es una atracción muy demandada y sus precios suelen ser algo elevados. Si te interesa incluirla en tu itinerario, existen varias agencias de confianza donde puedes comparar precios y reservar tu plaza con antelación:
- Puedes buscar las mejores ofertas en la web de GetYourGuide.
- También encontrarás opciones con excelentes valoraciones en la plataforma de Viator.

Después de finalizar la visita, volvimos al barco, eran más de las 15:30 h, pensábamos que ya estaba cerrado el comedor, pero no, aún estaba abierto. Nos servimos arroz, carne, verduras, y frutas.

🛶 Compras «al vuelo»: el sorprendente comercio flotante en el Nilo
Durante las tardes y noches de navegación, vivimos una de las experiencias más divertidas e increíbles del crucero por el Nilo. De repente, el silencio del río se rompe y se empiezan a escuchar gritos y cánticos desde el agua. Son los vendedores egipcios que se aproximan a los barcos grandes en sus pequeñas barcas de remos.
El sistema que utilizan para vender es un auténtico espectáculo de precisión:
- El lanzamiento: Los vendedores te gritan desde el agua enseñándote lo que tienen (manteles, chilabas, toallas o artesanías) y, sin pensárselo dos veces, te lanzan el producto volando directamente hasta el balcón de tu camarote o la cubierta superior. ¡Tienen una puntería increíble!
- El regateo: Si te interesa el artículo, el regateo se hace a gritos desde tu balcón hasta su barca en el agua. Si no te gusta o no llegas a un acuerdo en el precio, simplemente se lo vuelves a tirar al río (ellos lo recogen con total normalidad).
- El pago: Si decides quedarte con el producto, te arrojan una bolsa de plástico atada a una cuerda. Tú metes el dinero acordado dentro de la bolsa y ellos la cobran desde abajo tirando del cabo.
¡Vamos, es imposible no quedarse con la boca abierta! Lo tienen todo perfectamente estudiado y dominan el comercio flotante a la perfección.

Pasamos el resto de la tarde trabajando con el ordenador. Después, subimos a la cubierta del barco para ver el atardecer y, a las 20:00 h, bajamos al comedor de la motonave para cenar.


Al día siguiente, el despertador sonó a las 7:00 h, nos arreglamos y bajamos a desayunar, había lo mismo que el día anterior. Acabado el desayuno, fuimos hasta la recepción, habíamos quedado con el guía, Gualix, a las 8:00 h, de la mañana.
La ciudad de Edfu esta, fue la capital del nomo II delAlto Egipto, llamada por los egipcios, Dyeb, por los griegos y romanos, Apolinópolis Magna, por los coptos, Etbó, del que proviene el nombre actual. Aquí fue el lugar que sitúa la batalla entre los dioses Horus y Seth. Localizada a 107 km de Luxor, situada en la orilla izquierda del río.
Salimos de lamotonave para ir hasta el Templo de Edfu dedicado al dios halcón, Horus, hijo de Isis, templo del Antiguo Egipto. Edificado en piedra arenisca y construido sobre un montículo natural de arena y rocas, en la época ptolemaica, comenzado a edificar por Ptolomeo III Evergentes I, en el año 237 a.C. no fue finalizado hasta el año 57 a.C. La parte interior se acabó por el año 212 a.C por Ptolomeo IV Filopator. El templo dejó de usarse como centro religioso después del edicto de Teodosio I. Durante siglos se vio sepultado bajo las arenas del desierto, hasta que en el año 1860 un equipo de egiptólogos organizado por Auguste Mariette, empezaron unos trabajadores de recuperación.

🦅 Estructura y secretos del templo de Horus
El recinto del templo de Edfu es sencillamente colosal, con unas dimensiones de 137 metros de longitud por 79 metros de ancho. Está considerado el templo mejor conservado de todo Egipto y el segundo más grande del país, solo por detrás del majestuoso complejo de Karnak.
Su diseño arquitectónico es un ejemplo perfecto de la época ptolemaica y el recorrido interior consta de las siguientes partes:
- El Pilono de entrada: Una monumental fachada decorada con relieves gigantescos.
- El Gran Patio y Pronaos: Un espacio abierto rodeado de columnas que da paso a las zonas sagradas.
- La Sala Hipóstila y las Antecámaras: Estancias cubiertas destinadas a los rituales de los sacerdotes.
- El Nilómetro: Una estructura subterránea que utilizaban los antiguos egipcios para medir la crecida del río Nilo y calcular los impuestos del año.
- El Santuario de la Barca: El corazón del templo, donde hoy en día se puede contemplar una réplica exacta de la barca sagrada de Horus.
📜 Las guardianas de granito y las paredes parlantes
Uno de los elementos más fotografiados y espectaculares son las dos grandes estatuas de Horus con forma de halcón, talladas en granito negro, que custodian de forma imponente la entrada principal del recinto. Además, encontrarás otra pareja de halcones de menor tamaño flanqueando el acceso a la sala hipóstila.
No te olvides de mirar con atención los muros. Todas las paredes del complejo están completamente cubiertas de jeroglíficos de una nitidez asombrosa. De hecho, los arqueólogos suelen decir que este templo es un auténtico libro de texto esculpido en piedra, ya que sus relieves narran con todo detalle mitos religiosos, fórmulas de ungüentos sagrados e información geopolítica de la época. ¡Una verdadera joya que te dejará sin palabras!



Precios y horarios de visita
Actualmente, la entrada general para un adulto extranjero tiene un coste de 550 LE (unos 10,60 €) y la de estudiante extranjero es de 275 LE (unos 5,30 €); en nuestro caso, ya la teníamos incluida en el circuito. En el interior se permite tomar fotografías sin flash de forma totalmente gratuita. El horario de visitas varía según la temporada: en invierno abre de 6:00 h a 16:00 h, mientras que en verano el cierre se amplía hasta las 18:00 h.
El espectáculo nocturno de luz y sonido
Al caer la noche, el monumento acoge un célebre espectáculo de luz y sonido que narra la historia del complejo, la leyenda del dios Horus y su viaje anual para unirse con la diosa Hathor. La función se proyecta en seis idiomas simultáneos (español, árabe, inglés, francés, alemán e italiano) disponibles a través de auriculares. Para consultar pases o reservar las entradas, se puede visitar la plataforma oficial de Sound & Light Show.
Cómo llegar al templo desde el muelle
El recinto arqueológico se ubica a 1,5 km de la población de Edfu. Para trasladarse desde la zona de amarre de las motonaves existen tres alternativas:
- En coche: Un trayecto de unos 15 minutos.
- En calesa: Es la opción tradicional. El viaje dura unos 20 minutos y el trayecto de ida y vuelta cuesta aproximadamente 200 LE por carro (unos 4 €). Nosotros lo llevábamos incluido en el precio de nuestra excursión.
- Caminando: Un paseo a pie de unos 25 minutos.
La dirección oficial del monumento es Markaz Edfu, Gobernación de Asuán.

Terminada la visita, volvimos al barco y almorzamos en el restaurante de la motonave. En unas pocas horas comenzó la navegación hacia Kom Ombo. Pasamos la tarde realizando grabaciones desde la cubierta y contemplando el atardecer. Eso sí, es cierto que el barco no ofrecía ningún tipo de animación, por lo que dentro de él te aburrías demasiado.


Llegada y cena a bordo
Bajamos al camarote para darnos una ducha y después acudimos al comedor para cenar, donde nos servimos arroz blanco, pescado y fruta. Una vez terminada la cena, desembarcamos junto a nuestro guía Gualix para visitar el templo de Kom Ombo. Este se encuentra en una localidad principalmente agrícola, situada a 43 km al norte de Asuán.
El templo de Kom Ombo comenzó a construirse durante el reinado de Ptolomeo VI Filométer, aunque su decoración no se terminó hasta un siglo después, bajo el mandato de Ptolomeo XII Auletes. Es un monumento único debido a su diseño completamente simétrico y por estar dedicado a dos divinidades distintas: el dios cocodrilo Sobek (en el lado derecho) y el dios halcón Horus el Viejo (en el lado izquierdo). Cuenta con dos salas hipóstilas y dos santuarios gemelos paralelos.
Relieves médicos y estado de conservación
Al recorrer el recinto se pueden observar numerosos relieves y jeroglíficos. Muchos de ellos presentan un evidente estado de deterioro que se debe, en gran parte, a la llegada del cristianismo primitivo, cuyos fieles picaron las figuras paganas.
Sin duda, lo que más llama la atención son los célebres grabados que representan utensilios médicos e instrumentos quirúrgicos, lo que hace pensar a los expertos que el recinto pudo haber funcionado como un antiguo hospital o centro de sanación. Lamentablemente, la proximidad del templo al río Nilo ha provocado fuertes erosiones en el atrio del vestíbulo; un desgaste al que también contribuyeron los terremotos del pasado y el uso de sus bloques de piedra para levantar otras edificaciones locales.



Justo al lado del templo se encuentra el Museo del Cocodrilo, un espacio donde se exponen restos arqueológicos relacionados con el culto a este animal en el Antiguo Egipto, destacando varias momias de cocodrilos del Nilo. Mientras que en el templo está permitido tomar fotografías sin flash de forma gratuita, en el interior del museo queda totalmente prohibido; el recinto cuenta con cámaras de seguridad y personal que vigila estrictamente que se cumpla la norma.

La entrada combinada al templo y al museo del cocodrilo para adultos extranjeros cuesta100 LE por persona (4,92 € aproximadamente), aunque nosotros la teníamos incluida en el precio. Los estudiantes extranjeros pagan 50 LE por persona (2,44 € aprox.). En invierno, el templo abre de 7:00 h a 16:00 h, mientras que en verano amplía su horario hasta las 21:00 h, ya que el recinto se ilumina por las noches. Por su parte, el horario del museo es de 9:00 h a 17:00 h. Fuimos caminando, ya que las motonaves atracan justo al lado. Desde el pueblo de Kom Ombo hay una distancia de unos 4 km hasta el templo, y se puede llegar a él a pie, en taxi, autobús, coche de alquiler o excursión.
Una vez acabada la visita, volvimos al barco para descansar; al día siguiente nos esperaba un largo viaje por carretera hacia Abu Simbel. ¡Buenas noches, andorreros! Al poco rato, la motonave comenzó la navegación en dirección a la ciudad de Asuán.
A las 3:00 h de la mañana ya estábamos despiertos. El personal del barco nos había preparado un desayuno tipo pícnic para comer por el camino. Fuimos a la recepción, donde nos esperaba nuestro guía, Gualix. Salimos del barco y subimos a una pequeña furgoneta rumbo a Abu Simbel, un trayecto de 270 km a través del desierto que nos tomó unas 3 horas y 30 minutos aproximadamente. Hasta unos meses antes de nuestra visita, este viaje se realizaba obligatoriamente en autobuses escoltados por un convoy policial para garantizar la seguridad de los turistas. Actualmente, también se puede ir por libre en coche de alquiler, autobús, taxi o contratando una excursión.
Situado a unos 270 km al sur de Asuán y a orillas del lago Nasser, Abu Simbel es un complejo monumental de dos templos: uno dedicado a Ramsés II (considerado uno de los faraones más importantes de todo Egipto, tercer faraón de la dinastía XIX, hijo de Seti I y nieto de Ramsés I) y otro a su primera esposa, Nefertari.
El templo principal es el de Ramsés, edificado a principios de su reinado y excavado directamente en la roca. Llama la atención su imponente fachada de 33 metros de altura y 38 metros de ancho, presidida por cuatro colosos de 20 metros de altura. Estas esculturas representan al propio faraón sentado en su trono durante diferentes etapas de su vida, acompañadas por otras figuras de menor tamaño. El coloso mejor conservado es el primero situado a mano izquierda.


El recinto cuenta con una sala hipóstila, una segunda sala hipóstila, un vestíbulo y el santuario, donde se encuentra el soporte de la barca solar. El templo estuvo sepultado por la arena del desierto hasta el año 1813, cuando el explorador Burckhardt encontró el busto de uno de los colosos. Poco después, en 1815, Belzoni halló la puerta de acceso.
En el año 1964, los templos de Ramsés II y Nefertari se trasladaron pieza por pieza a un nuevo emplazamiento, situado unos 200 metros más lejos y 60 metros más arriba de su ubicación original. Este rescate monumental fue necesario debido a la construcción de la presa de Asuán, evitando así que los templos quedaran inundados por las aguas del lago Nasser. El complejo rescate se pudo ejecutar con éxito gracias a la cooperación internacional y la ayuda de la Unesco.


El Templo de la Reina Nefertari fue esculpido directamente en la roca por Ramsés II como un regalo para su esposa. Su fachada tiene 12 metros de altura y 28 metros de ancho, y está presidida por seis estatuas colosales de 10 metros de alto. Cuatro de ellas representan al propio Ramsés II y las dos restantes a Nefertari. Al lado de estas figuras principales, se pueden observar otras estatuas de menor tamaño que muestran a los hijos reales. En cuanto a su distribución interior, el templo está compuesto por una sala hipóstila, un vestíbulo y el santuario.


Para acceder al recinto, primero hay que pasar por un control policial en el que se inspeccionan los bolsos y mochilas, además de cruzar un detector de metales. En la zona exterior se concentra una gran cantidad de puestos de recuerdos, bares, servicios públicos y un pequeño museo que alberga fotografías y explicaciones detalladas sobre el histórico traslado de los dos templos de Abu Simbel.

La entrada para acceder a los dos templos cuesta 200 LE para adultos extranjeros (9,83 € aprox.) y 100 LE para estudiantes extranjeros (4,92 € aprox.). Para tomar fotografías en su interior hay que pagar una entrada aparte de 300 LE por dispositivo (14,60 € aprox.); nosotros la adquirimos (una por aparato). ¡Ojo! El lugar está vigilado por personal del recinto que te pedirá el ticket si te ve haciendo fotos; si no lo tienes, te obligarán a borrarlas del móvil o de la cámara.
El horario de visita es de 5:00 h a 18:00 h. Por la noche, los templos se iluminan para albergar el espectáculo de luz y sonido que narra la historia del lugar. Tiene una duración de unos 45 minutos y se realizan tres pases diarios. El primero comienza a las 19:30 h y se imparte en inglés o francés, excepto una vez a la semana que se realiza en español. Para más información, se puede visitar su página web oficial: https://www.soundandlight.show/en
Si deseas asistir, es aconsejable reservar en alguno de los hoteles cercanos a los templos.
¡Ojo! La excursión a Abu Simbel no suele estar incluida en los paquetes estándar de los cruceros, pero no os preocupéis: al contratar el viaje os darán la opción de añadirla. Si no lo hacéis en ese momento, siempre tendréis la alternativa de adquirirla a bordo del propio barco o en cualquier agencia de turismo en Asuán. ¡Recordad que es una visita imprescindible en un viaje a Egipto! Nosotros pagamos un total de 230 dólares americanos por persona (unos 200,54 €) por esta actividad.
Terminada la visita, volvimos a subir a la furgoneta rumbo a Asuán, en un trayecto de 270 km que nos tomó unas 3 horas y 40 minutos aproximadamente. No nos detuvimos en el camino porque el tiempo apremiaba para las siguientes visitas, pero pudimos contemplar desde la ventanilla parte de la Nueva Presa de Asuán (también conocida como El Saad El Aali o Alta Presa). Se diseñó en 1956 por orden del entonces presidente Gamal Abd El Nasser y se construyó entre 1959 y 1970 para regular las inundaciones del bajo Nilo y generar energía eléctrica para el país. Tiene una longitud de 3.600 metros y se edificó a unos 8 km al sur de la presa antigua. Su construcción dio origen al imponente lago Nasser. ¿Sabías que es el segundo lago artificial más grande del mundo construido por el hombre? Pues sí. Hay un mirador con vistas increíbles de la presa donde las fotografías están permitidas, aunque está estrictamente prohibido realizar grabaciones de video. Su dirección exacta es Manteqet as Sad Al Aali, Qism, Asuán.

Nos fuimos directamente al comedor del barco para almorzar; ese día tomamos arroz blanco, ensalada y vegetales. Una vez terminada la comida, salimos de la motonave junto a nuestro guía, Gualix, y subimos a la furgoneta para comenzar las visitas en Asuán.

La ciudad de Asuán es la capital de la provincia homónima y está considerada, junto con Luxor, una de las urbes más importantes del Alto Egipto. A lo largo de la historia ha desempeñado un papel fundamental como enclave comercial, base militar y cantera de granito. Además de ser famosa por la construcción de la Alta Presa, es el punto de partida y llegada para los cruceros que navegan por el río Nilo. Asuán se localiza en la orilla derecha del río, a unos 213 km de Luxor.
Lo primero que visitamos fue el Obelisco Inacabado (conocido como Mesala El Naqsa). Se dejó sin terminar cuando ya estaba prácticamente desprendido de la roca, a excepción de un punto, debido a la aparición de unas grietas durante su tallado. De haberse concluido, habría sido el obelisco más grande del mundo, con unos 42 metros de longitud y un peso de 1267 toneladas. De esta emblemática cantera de granito proceden gran parte de los bloques utilizados en la antigüedad para esculpir obeliscos, estatuas y sarcófagos.
La entrada para adultos extranjeros cuesta 80 LE (3,94 € aprox.), aunque nosotros ya la teníamos incluida en nuestro paquete. Por su parte, los estudiantes extranjeros pagan 40 LE (1,96 € aprox.). El recinto abre en invierno de 6:00 h a 15:00 h, y en verano amplía su horario hasta las 16:00 h. Para acceder al lugar es necesario pasar por un control de escáner donde se inspeccionan bolsos y mochilas. En las inmediaciones hay aseos públicos y puestos de venta de recuerdos y bebidas. Su dirección exacta es Sheyakhah Oula, Qism, Asuán.




El Templo de Filae, conocido como la Perla del Nilo, está dedicado a la diosa Isis y pertenece a la época ptolemaica. El complejo estuvo ubicado en la isla de Filae hasta el siglo XX, cuando dicha isla quedó sumergida por las inundaciones causadas por la construcción de la presa de Asuán. Este hecho provocó el traslado completo del templo a la cercana isla de Agilkia en el año 1980.
En el recinto arqueológico conviven diferentes estructuras de distintas épocas y funciones. El complejo cuenta con el pabellón de Nectanebo, el templo de Arensnufis, la capilla de Mandulis, el templo de Imutes, el quiosco de Trajano, la puerta de Ptolomeo II, el templo de Hathor, el santuario principal de Isis, una iglesia copta, la puerta de Diocleciano, el templo de Augusto, el de Harendotes, la puerta de Adriano, el segundo pilono, el Mammisi, el primer pilono y un gran patio de columnatas.





La entrada al templo para adultos extranjeros cuesta 140 LE por persona (6,88 € aproximadamente). Los estudiantes extranjeros pagan 70 LE por persona (3,42 € aprox.). El horario es de 7:00 h a 16:00 h. Para llegar, es necesario tomar una barca que te deja en la puerta. Se encuentra a orillas del río Nilo, entre las dos presas, en la isla de Agilkia, a 9 km al sur de Asuán

Por las noches se proyecta un espectáculo de luces y sonido que cuenta la historia de Filae hasta su traslado a la isla de Agilkia. La función dura aproximadamente una hora. Hay tres pases al día en diferentes idiomas según la jornada y el turno; el primero comienza a las 20:00 h. Para más información, puede visitar la página web: www.soundandlight.show/philaetimetable.
Al regresar al barco fuimos al camarote, dejamos las mochilas y nos duchamos. A las 20:00 h bajamos al comedor para cenar arroz, ensalada y fruta. Una vez terminada la cena, volvimos a la habitación para descansar, ya que estábamos agotados por el ritmo de todo el día.

Sonó el despertador, recogimos el equipaje, sacamos las maletas del camarote e hicimos el check-out. Pagamos la propina y las bebidas que consumimos durante el crucero, las cuales no estaban incluidas. La suma total fue de 1870,20 LE (90,99 € aproximadamente).
A las 8:00 h de la mañana, realizamos un paseo en faluca (un barco de vela de pequeñas dimensiones) para disfrutar del paisaje de Asuán por las aguas del río Nilo. Aunque aquí el río es menos ancho, pudimos ver islas y pequeños acantilados de roca con dunas de fondo. La actividad duró una hora; en nuestro caso estaba incluida, pero puede costar unas 206 LE por persona (10,03 € aprox.). Si se realiza en invierno a primera hora, es aconsejable que las personas frioleras lleven una chaqueta.

Contemplamos la isla de Kitchener, ubicada entre la isla Elefantina y las tumbas de los nobles. El pueblo egipcio se la entregó a Lord Horatio Kitchener en el año 1890, cuando este era comandante del ejército y cónsul general de Egipto. El lord transformó la isla en un jardín botánico que alberga plantas de todo el mundo. Actualmente está abierta al público, la entrada es de pago y para llegar a ella es necesario ir en faluca.

El Mausoleo de Aga Khan es un inmueble de pequeñas dimensiones que destaca por su cúpula redonda. Fue edificado por orden de la begum, esposa de Aga Khan III, tras el fallecimiento de este en 1957. El monumento se encuentra en lo alto de la orilla occidental y es visible desde todo Asuán, punto desde el cual se obtienen unas vistas panorámicas espectaculares. Para acceder al lugar se puede subir en camello o a pie por las escaleras. Nota: Aunque en su interior alberga sarcófagos de mármol blanco y la tradición exige descalzarse, actualmente el acceso al interior se encuentra cerrado al público, por lo que las visitas se limitan a contemplar su fachada y alrededores.


El Monasterio de San Simeón, construido en el siglo VII y abandonado en el XIII, fue el más importante del Alto Egipto. Para acceder al lugar hay que pagar una entrada. Su horario es de 7:00 h a 16:00 h en invierno, y se extiende hasta las 17:00 h en verano. Se ubica en la orilla izquierda del río Nilo; para llegar, se viaja en faluca hasta la base y luego se continúa a pie o en camello.

Nosotros no visitamos el interior de los tres puntos turísticos que hemos nombrado (Isla de Kitchener, Mausoleo de Agha Khan y Monasterio de San Simeón), tan solo los contemplamos desde la faluca. Pasado este tiempo de navegación, cambiamos a una barca a motor. Como ese día teníamos toda la mañana libre antes de ir al aeropuerto, decidimos contratar la excursión al poblado Nubio. Pagamos 35 dólares americanos por persona (30,53 € aprox.). Esta actividad se puede contratar por internet o directamente en el barco. Cruzamos el Nilo en la embarcación y nos detuvimos unos 30 minutos cerca de la Isla Sehel; una zona tipo playa donde existía la posibilidad de bañarse. ¡Ojo!, aunque el agua está muy fría y dicen que aquí no hay peligro de contraer enfermedades, debes saber que está prohibido bañarse en el Nilo. Nosotros dedicamos ese tiempo a tomar fotografías y grabar vídeos de la zona.



Luego subimos en camello para llegar hasta Gharb Soheil, más conocido como el pueblo nubio. Esta fue una de las regiones más importantes del Antiguo Egipto. Sus habitantes tienen una piel mucho más oscura que el resto de los egipcios; se dice que ellos son los pobladores más auténticos del país. El pueblo es llamativo por tener viviendas de colores y puestos con venta de diferentes especias.



Recorrimos sus calles e incluso visitamos la escuela, aunque estaba vacía al no ser día escolar. Eso sí, tuvimos la oportunidad de ver al profesor, que se encontraba por la zona.



Accedimos al interior de la casa de una familia nubia, donde probamos un té tradicional y escuchamos música local. Aquí, si te apetece, te pueden hacer un tatuaje de henna. Este tipo de tatuajes se realizan en Oriente Medio y la India como decoración en el cuerpo de las mujeres, siendo parte de celebraciones y ritos de iniciación. Son temporales y, desde el momento en que te los haces, suelen durar entre 7 y 14 días.

Después de pasar un rato en el lugar, volvimos a la embarcación para regresar a la motonave, recoger el equipaje y esperar unos minutos hasta que nos llevaron al aeropuerto.
El Aeropuerto Internacional de Asuán está a unos 25 km al sudoeste de la ciudad, próximo a la carretera de Abu Simbel. Para llegar a él se necesita un medio de transporte (traslado, taxi, coche de alquiler, etc.). En nuestro caso, el paquete del crucero ya incluía los traslados de recogida y envío al aeropuerto.
Una vez allí, hicimos cola para facturar las maletas con la compañía Egyptair. Algo que nos llamó mucho la atención fue que, para pasar el primer control de seguridad, había dos filas (una en cada extremo): una exclusiva para mujeres y otra solo para hombres. Al superarlo, nos dirigimos a los mostradores de la aerolínea para facturar el equipaje con destino a El Cairo. El vuelo de Asuán a El Cairo nos costó 88 € por persona y tuvo una duración de 1 hora y 30 minutos.
Tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional de El Cairo, recogimos el equipaje y tuvimos que volver a facturar con destino a Madrid. Pasamos el control de seguridad e inmigración, donde nos pusieron el sello de salida, y esperamos 5 horas a que saliera el vuelo. Este viaje duró 5 horas y 20 minutos, y las azafatas repartieron comida y bebidas durante el trayecto.
Al aterrizar en el Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez, nada más bajar del avión, una pareja de la Policía Nacional se colocó en la rampa de acceso para pedir el pasaporte pasajero por pasajero. Una vez dentro de la terminal, pasamos nuevamente por el control de pasaportes, donde simplemente mostramos el documento al agente.
El siguiente paso fue recoger las maletas en la cinta. ¡Por cierto, el personal encargado del transporte de equipaje cada vez se supera más! Tardaron casi una hora en salir. Una vez con ellas, abandonamos el aeropuerto y fuimos a la parada del autobús de tránsito hacia el parking de larga estancia de las terminales 1, 2 y 3 de Aena. Pagamos el estacionamiento, subimos al coche e iniciamos el viaje de rumbo a casa: un trayecto de 561 km que nos llevó unas 5 horas y 40 minutos.
Egipto ha sido un país que siempre habíamos querido visitar desde hacía muchos años, pero que fuimos posponiendo por el tema de los atentados terroristas; nunca veíamos el momento oportuno. Al final, encontramos unos vuelos baratos y a Sergio se le ocurrió ir a conocerlo. Ha sido una experiencia increíble, tanto que ya está en la lista de los mejores viajes que hemos realizado hasta la fecha. ¡Anímate! Ahora es tu turno de ir a conocerlo y contarnos qué te parece…
Información útil:
¿Qué saber antes de contratar un crucero por el Nilo? Hay que tener en cuenta si el precio incluye las comidas, las bebidas y las excursiones. Existen cruceros con diferentes itinerarios, duraciones y precios. Las rutas suelen ser muy parecidas y cambian principalmente según el punto de partida, siendo los dos inicios más comunes Luxor y Asuán.

Existe un gran número de agencias, como Viator, GetYourGuide o Civitatis, que ofrecen cruceros por el Nilo. Nosotros escogimos el barco MS Princess Sarah Nile Cruise, un crucero de lujo de cinco estrellas con un recorrido de 5 días y 4 noches. Pagamos un total de 730 dólares americanos por persona (644,35 € aproximadamente).
El precio incluía: la recogida y el traslado al aeropuerto, el itinerario de 5 días y 4 noches, todas las comidas (bebidas no incluidas) y las excursiones acompañados por un guía egiptólogo de habla hispana. Respecto a los menores, los niños de 0 a 5 años viajan gratis; los de 6 a 11 años pagan el 50% de la tarifa de adulto compartiendo camarote con sus padres, y a partir de los 12 años abonan el viaje completo.
Las bebidas no estaban incluidas y se pagan al final del viaje. Cada vez que haces una consumición, te dan un vale para firmar donde debes indicar tu número de camarote; al hacer el check-out es cuando se salda la cuenta total. Las propinas tampoco están incluidas en el precio y son 781,08 LE por persona (unos 38 € aprox.). Para más información, aquí os dejamos su página web: https://www.emotoursegypt.com/es
Es aconsejable reservar el crucero por el Nilo desde casa por varios motivos: es más seguro, sale mejor de precio y ahorrarás tiempo, aunque también existe la posibilidad de contratarlo directamente en el puerto.
En la motonave se puede pagar tanto en libras egipcias como en euros. El barco no suele moverse demasiado durante la navegación, aunque sí se escucha el ruido de los motores, que son bastante ruidosos. Las personas que se mareen con facilidad deberían llevar algún medicamento para este síntoma. Además, si viajáis en verano, no olvidéis meter en la maleta un buen repelente de mosquitos.
La comida a bordo se sirve tipo buffet. Había una zona destinada a ensaladas, otra para los primeros y segundos platos (sopas, arroz, legumbres, pastas, carne de cordero, pollo y pescado) y, por último, la sección de postres, dedicada a la repostería casera y a la fruta.
Todos los camarotes cuentan con ventana exterior, televisión, minibar, aire acondicionado y baño privado equipado con toallas y secador de pelo.
Esta motonave está distribuida en cinco plantas. En la planta inferior se encuentra el comedor, donde se sirven las tres comidas principales (desayuno, almuerzo y cena). Las cabinas se sitúan en las cubiertas segunda, tercera y cuarta. Finalmente, en el quinto piso está la cubierta superior, que dispone de una pequeña piscina, sombrillas, hamacas y un bar donde tomar un refresco o una copa al aire libre.
En el barco se puede contratar servicio de wifi, aunque el precio no es muy económico y la conexión no funciona demasiado bien.
Este ha sido nuestro crucero por el río Nilo. ¡Un saludo, andorreros! Nos vemos muy pronto.

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