Qué visitar, ver y hacer en Bucarest, Rumanía.

Qué visitar, ver y hacer en un fin de semana por Bucarest, Rumanía.

Visitas imprescindibles que no pueden faltar en una escapada de dos días por la ciudad: la Iglesia de San Antonio, la Curtea Veche, la Iglesia Stavropoleos, el Museo de Historia Nacional, el Palacio C.E.C., el Pasaje Macca-Villacrosse y el restaurante Caru’ cu Bere. Tampoco te puedes perder el Arco de Triunfo de Bucarest, el Museo Satului, el Parque Herastrau, la Casa Presei Libere, el Museo Nacional del Campesino Rumano, el Museo Nacional de Historia Natural Grigore Antipa, la Piata Victoriei, el Boulevard Unirii, el Parlamento, el Hanul lui Manuc, el Palacio Nacional Militar, el Palacio de Cotroceni y el Templo Coral, entre otros.

Bucarest es una ciudad de anchas avenidas y bulevares con un gran patrimonio histórico-artístico, museos, iglesias, espacios verdes, una rica gastronomía y una vibrante vida nocturna.

Rumanía se encuentra en el sureste de Europa. Su capital desde 1862 es Bucarest, la ciudad más poblada e importante del país. Cuenta con una superficie de 226 km² y es conocida históricamente como la «París del Este».

📝 Nuestro cuaderno de bitácora: Rumbo a Bucarest

El viaje de ida y llegada al aeropuerto

Salimos de casa en coche en dirección al aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, en un trayecto de 184 km que nos llevó 1 hora y 52 minutos. Estacionamos en el parking de larga estancia Marbesol; dejamos el vehículo en la zona exterior por 3 días con un coste total de 21,65 €. Desde allí, una furgoneta de cortesía del propio parking nos trasladó hasta la terminal. Al llevar las tarjetas de embarque ya impresas y no tener que facturar equipaje, pasamos directamente el control de seguridad.

Mientras esperábamos el embarque de nuestro vuelo con destino a Bucarest, aprovechamos para almorzar algo temprano en la cafetería-bar Four Arrows. Compramos un bocadillo de tortilla de patatas, uno de jamón serrano y dos botellas de agua por un total de 18 €. Como suele pasar en los aeropuertos, los precios son algo elevados. Por suerte, luego compramos otras dos botellas de agua en las máquinas dispensadoras, que son más económicas y nos costaron solo 3 €.

💡 Consejo para volar: El billete de avión nos costó 92 € por persona. Recordad revisar siempre las medidas del equipaje de mano de vuestra aerolínea para evitar cargos sorpresa en la puerta de embarque, que pueden llegar a los 65 € si os obligan a mandar la maleta a la bodega.

El vuelo duró 3 horas y 50 minutos. Tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional Henri Coandă (Otopeni), pasamos el control de aduanas. Había una cola bastante larga y tardamos unos 20 minutos; el policía revisó nuestros pasaportes y salimos rápidamente de la terminal.

🚌 Cómo ir del Aeropuerto de Otopeni al centro de Bucarest

El aeropuerto se sitúa a 16 km del centro (unos 30 minutos en coche). Para realizar este trayecto en transporte público existen muy buenas opciones:
  • Autobús Línea 100 Express (antigua 783): Conecta directamente el aeropuerto con el centro de la ciudad (Piața Unirii). Funciona las 24 horas del día, con una frecuencia de 15 a 30 minutos. El trayecto dura unos 40-60 minutos según el tráfico y el billete cuesta 3 RON (unos 0,60 €). Ya no es obligatorio buscar una máquina; se puede pagar cómodamente a bordo con tarjeta bancaria contactless.
  • Autobús Línea 780: Conecta el aeropuerto con la estación de tren Gara de Nord en un viaje de algo más de una hora.
  • Tren directo: Conecta el aeropuerto con Gara de Nord en solo 20 minutos las 24 horas del día por 6,5 RON (1,25 €).

Para esta ocasión, nosotros preferimos la comodidad de un traslado privado que reservamos previamente por internet en Suntransfers. El trayecto de ida y vuelta nos costó 39,37 €.

🏨 Alojamiento y primer contacto con la ciudad

Nos hospedamos tres noches en el Hotel Europa Royale Bucharest, pagando un total de 291,39 € por el alojamiento con desayuno incluido. Se trata de un hotel de cuatro estrellas excelente, ubicado en pleno centro de Bucarest y a apenas 50 metros de la estación de metro Unirii. Sus habitaciones son amplias, totalmente equipadas y disponen de wifi gratuito. Tras hacer el check-in, subimos a dejar las maletas en nuestra habitación de la tercera planta y salimos de inmediato a patear la ciudad.

Lo primero que descubrimos al salir fue el casco histórico: el carismático Barrio de Lipscani. Sus calles empedradas y peatonales están llenas de vida, repletas de bares, restaurantes (como el famoso Caru’ cu Bere), cafeterías y tiendas. Es el lugar perfecto para pasear, perderse por sus callejuelas y contemplar rincones históricos como la antigua corte real o la Iglesia de San Antonio.

La Iglesia de San Antonio, conocida también como la antigua iglesia de la Corte, fue edificada por el gobernador Mircea Ciobanul de Valaquia en 1559. Ha sido el escenario de coronación de numerosos soberanos rumanos. Aunque sufrió un grave incendio en 1847, el templo fue reconstruido y posteriormente renovado por el arquitecto Johann Schlatter. En su interior destacan los hermosos frescos que decoran sus paredes. Actualmente está considerada una de las iglesias más antiguas y mejor conservadas de la ciudad. Se encuentra en la calle Franceză y abre todos los días con acceso gratuito.

Curtea Veche (La Corte Vieja) justo al lado de la iglesia se encuentra Curtea Veche, la primera corte real de Bucarest. Aunque los historiadores sitúan el origen de este complejo fortificado a finales del siglo XIV bajo el mandato de Mircea el Viejo, fue el famoso príncipe Vlad el Empalador (Vlad III) quien la estableció en 1459 como residencia principesca.

Durante siglos sirvió como sede de los gobernantes de Valaquia y el recinto llegó a albergar el Palacio Voivodal, la Iglesia de la Anunciación, salas de recepción oficiales, cancillerías reales, caballerizas y jardines. Desafortunadamente, un grave incendio en 1718 y un terremoto posterior dañaron gravemente el complejo, dejándolo en el abandono. Hoy en día es un sitio arqueológico del que solo quedan algunas murallas en pie, varios arcos subterráneos y un busto con el rostro del propio Vlad.

⚠️ Nota para viajeros: En teoría, su horario oficial es de 9:00 h a 17:00 h, y se localiza en la calle Franceză 25-29. Sin embargo, cuando fuimos a visitarlo estaba cerrado y los días siguientes también. Investigando un poco descubrimos el motivo: el complejo lleva años cerrado al público debido a un exhaustivo proyecto de excavación arqueológica y restauración que se ha ido retrasando de fecha. Actualmente solo se pueden intuir las ruinas asomándose a través de las vallas del recinto.

Visitamos la Iglesia Stavropoleos. Es un pequeño templo considerado la iglesia más bonita de Bucarest. Su nombre significa «la ciudad de la cruz». El primer templo data del año 1724. A finales del siglo XIX, debido al mal estado en el que se encontraba, se pensó en demolerla; sin embargo, el arquitecto rumano Ion Mincu inició una restauración que le dio el aspecto que hoy podemos ver. La decoración exterior es una mezcla ecléctica con influencias renacentistas, bizantinas, barrocas e islámicas. Al lado de la iglesia se añadió un pequeño patio a modo de claustro, abierto por uno de sus lados. El acceso es gratuito, pero se pide dejar una pequeña donación. Está abierta todos los días y su dirección es calle Stavropoleos, 4.

A unos metros de allí, llegamos caminando al Museo Nacional de Historia de Rumanía, situado en la zona histórica de Lipscani. Está ubicado en un palacio neoclásico de finales del siglo XIX que antiguamente albergó la oficina central de correos. El museo abrió al público el 8 de mayo de 1972. En su interior acoge colecciones de estatuas de la Edad de Bronce dentro de la exposición Lapidarium. También destaca una réplica a tamaño real de la columna de Trajano de Roma, un monumento que conmemora el triunfo del emperador sobre los dacios. En la exposición Tesoro Rumano pudimos contemplar piezas que abarcan desde la época dacia hasta la actualidad, incluyendo joyas como coronas, collares, dagas y copas.

Información práctica:

  • Entrada: 10 lei por persona (2,19 € aprox.).
  • Tarifas reducidas: 5 lei para jubilados (1,10 € aprox.) y 2,5 lei para alumnos, estudiantes o personas con discapacidad (0,55 € aprox.), siempre que presenten el documento acreditativo.
  • Horario: De miércoles a domingo de 10:00 h a 18:00 h (último acceso a las 17:15 h). Lunes y martes cerrado.
  • Dirección: Calea Victoriei, 12.

Frente al museo se encuentra el Palacio CEC, edificado en 1900. Este palacio neoclásico fue diseñado por el arquitecto francés Paul Gottereau y construido por Ion Socolescu. Actualmente es la sede del banco de ahorros nacional, conocido hoy en día como CEC Bank. Aunque no se permite el acceso a su interior, vale la pena contemplar su imponente fachada desde el exterior. Se localiza en Calea Victoriei, 11-13.

Pasamos por el Pasaje Macca-Villacrosse, una galería de 1891 con forma de herradura que une Calea Victoriei con la calle Lipscani. Está cubierta por una vidriera de tonos amarillos y verdes, y en su interior alberga pequeños bares, restaurantes e incluso alguna joyería. Es el lugar ideal para hacer una parada y tomar algo en sus terrazas.

Fuimos a cenar al famoso restaurante Caru’ cu Bere, un establecimiento que ofrece comida típica rumana en pleno casco antiguo de Bucarest. Esta emblemática cervecería abrió al público en 1879 y, veinte años más tarde, se trasladó a la calle Stavropoleos 5, donde se localiza actualmente. Es un local amplio que cuenta con un gran comedor interior y terraza. Si tenéis la oportunidad, es mucho más bonito comer dentro, ya que el edificio posee una espectacular decoración de estilo neogótico con paredes pintadas, arcos, columnas y vidrieras de colores, además de ofrecer música en directo. Como el interior estaba lleno y tenían muchas reservas, nosotros tuvimos que cenar en la terraza exterior, por lo que aconsejamos reservar con antelación.

La gastronomía rumana se basa en caldos, sopas, cremas de verduras y platos elaborados con carne. Pedimos una parrillada rumana que llevaba mititei (unas salchichas asadas y aliñadas con hierbas aromáticas), salchichas ahumadas, un trozo de carne de cerdo y pollo asado, todo ello acompañado de patatas y pimientos rojos cocidos. Para beber, pedimos una jarra de limonada con miel. Pagamos un total de 96,50 lei (21,20 € aproximadamente). Terminada la cena, regresamos al hotel.

Al día siguiente nos levantamos y bajamos a desayunar al comedor del hotel, donde ofrecían un desayuno tipo bufé. La verdad es que nos decepcionó un poco: no había mucha variedad para elegir y de fruta solo tenían dos clases. ¡Pero tranquilos, que hambre no se pasa!

Salimos a la calle y nos fuimos hasta la parada de taxis, donde cogimos uno para ir al Arco de Triunfo. El trayecto nos costó 10 lei (2,19 € aproximadamente).

Aunque el día anterior ya habíamos visto el Arco de Triunfo a nuestra llegada a Bucarest dándonos la bienvenida, queríamos observarlo de cerca y hacernos una foto con él. El primer arco se creó en madera en 1878 para festejar la independencia de Rumanía tras la guerra ruso-turca. En 1922 se construyó un segundo arco provisional en homenaje a los héroes de la Primera Guerra Mundial y, finalmente, en 1936 fue sustituido por el monumento actual. Este último fue diseñado por el arquitecto Petre Antonescu en granito, con unas dimensiones de 27 × 25 × 11,5 metros y un estilo inspirado en el Arco de Triunfo de París con toques tradicionales. Cada 1 de diciembre, en este lugar se celebran los desfiles militares del Día Nacional de Rumanía. Se sitúa en la zona norte de la ciudad, en Piața Arcul de Triumf.

Nuestra siguiente parada fue el Museo Satului, también conocido como el Museo Nacional de la Aldea. Fue creado en 1936 por Dimitrie Gusti, Ion Popa y Henri H. Stahl. Se trata de un museo etnográfico al aire libre que cuenta con más de 270 reconstrucciones de casas típicas, granjas y molinos de todas las regiones de Rumanía, distribuidos a lo largo de una superficie de 15 hectáreas. Se sitúa dentro del parque Herăstrău.

Información práctica:

  • Entrada: 15 lei por persona (3,27 € aprox.).
  • Tarifas reducidas: 8 lei para jubilados (1,75 € aprox.) y 4 lei para escolares y estudiantes (0,88 € aprox.).
  • Horario: Lunes y martes de 9:00 h a 17:00 h. De miércoles a domingo de 9:00 h a 19:00 h.

El Parque Herăstrău (oficialmente llamado Parque Rey Miguel I de Rumanía) comenzó a construirse en 1930 y se abrió al público en 1936; a lo largo de su historia ha tenido diferentes nombres. Tiene una superficie de 1,1 km², de los cuales 0,71 km² están ocupados por su gran lago homónimo. En verano, sus aguas se llenan de pequeñas embarcaciones de recreo y, en invierno, se transforma en una pista de patinaje sobre hielo. Es el área verde más grande de Bucarest. El parque ofrece una amplia oferta con actividades culturales, teatros y exposiciones. En su interior alberga el Museo Nacional de la Aldea (de pago), pequeños quioscos, puestos callejeros y una variada oferta de restauración, incluyendo el famoso Hard Rock Cafe. El acceso al parque es totalmente gratuito y permanece abierto todos los días.

A unos metros del lugar se encuentra la Casa de la Prensa Libre (Casa Presei Libere), también conocida históricamente como Casa Scânteii. Fue levantada entre 1952 y 1956 en los terrenos de un antiguo hipódromo que el líder comunista Gheorghe Gheorghiu-Dej mandó destruir expresamente para su construcción. Diseñado por el arquitecto Horia Maicu, el imponente edificio cuenta con una base de 280 × 260 metros y una superficie total construida de 32 000 m². Su altura es de 91,6 metros, la cual alcanza los 104 metros si sumamos su gran antena de televisión. Gracias a estas dimensiones, se convirtió entre 1956 y 2007 en el edificio más alto de Bucarest.

En sus inicios, el complejo recibió el nombre de Combinatul Poligrafic Casa Scînteia „I.V. Stalin”. Funcionó como sede y centro de impresión de Scînteia, el periódico oficial del Partido Comunista Rumano. De hecho, debido a su gran carga simbólica, la silueta de este edificio apareció en los billetes de 100 lei emitidos entre 1952 y 1966. Tras la Revolución de 1989, el inmueble se rebautizó con su nombre actual. Hoy en día, sigue albergando redacciones de periódicos, agencias de comunicación y talleres de imprenta. Se sitúa en Piața Presei Libere, 1.

Teníamos la intención de visitar el Museo Nacional del Campesino Rumano, pero se encontraba cerrado al público y acordonado por vallas debido a unas obras de restauración en el edificio. Este espacio etnográfico recrea la vida en la campiña del país y muestra las costumbres de los habitantes de las áreas rurales a través de una colección de más de 90 000 objetos. El museo alberga sus exposiciones en un precioso palacio de estilo neorrumano y fue galardonado con el premio al Museo Europeo del Año en 1996.

Información práctica:

  • Entrada: De pago (se requiere ticket de acceso).
  • Horario: De martes a domingo de 10:00 h a 18:00 h. Lunes cerrado.
  • Dirección: Șoseaua Kiseleff, 3.

A pocos metros se encuentra el Museo Nacional de Historia Natural Grigore Antipa. Fue fundado en 1834 por iniciativa de los hermanos Alexandru Ghica y el gran ban Mihalache Ghica. Aunque abrió sus puertas originalmente como Museo Nacional de Historia Natural, en 1933 fue rebautizado en honor al célebre biólogo rumano Grigore Antipa. A través de sus exposiciones de zoología, etnografía y mineralogía, repartidas en tres plantas, el museo permite comprender el origen del universo, el desarrollo y la desaparición de las especies, así como su adaptación al entorno. Alberga una impresionante colección de más de dos millones de piezas que incluye esqueletos de animales y una famosa muestra de mariposas. Es el mayor museo de historia natural de Rumanía y resulta un lugar idóneo para visitar con niños, ya que promueve de forma didáctica el conocimiento del planeta.

Información práctica:

  • Entrada general: 32 lei por persona (unos 6,40 €).
  • Tarifas reducidas: 16 lei para jubilados (unos 3,20 €) y 8 lei para escolares y estudiantes (unos 1,60 €). Los menores en etapa preescolar y las personas con discapacidad tienen acceso gratuito.
  • Fotografía: Se permite tomar fotos sin flash de forma gratuita para uso personal (la antigua tasa de fotografía con pegatina ya no se aplica).
  • Visitas guiadas (máximo 20 personas): Requieren reserva con 7 días de antelación. Tienen un coste de 200 lei en rumano (unos 40 €) y de 400 lei en inglés (unos 80 €). También se pueden alquilar audioguías en rumano, inglés, francés y alemán por 10 lei.
  • Horario de verano (abril a octubre): De martes a domingo de 10:00 h a 20:00 h (último acceso a las 19:00 h).
  • Horario de invierno (noviembre a marzo): De martes a viernes de 10:00 h a 18:00 h (último acceso a las 17:00 h); sábados y domingos de 10:00 h a 19:00 h. Lunes cerrado todo el año.
  • Dirección y web: Șoseaua Pavel D. Kiseleff, 1 (antipa.ro).

A nuestra salida del museo pudimos ver la Piața Victoriei (en castellano, Plaza de la Victoria), que es la mayor intersección de la ciudad y donde confluyen varias de sus avenidas principales. Allí se encuentra el Palacio de la Victoria (Palatul Victoria), un imponente edificio de tres plantas diseñado por el arquitecto Duiliu Marcu. Su construcción comenzó en 1937, finalizó en 1944 y fue inaugurado oficialmente en 1952. Hoy en día, este complejo sirve como sede del Gobierno y oficina del primer ministro de Rumanía. Se sitúa en Piața Victoriei, 1.

Cogimos un taxi para trasladarnos hasta el restaurante Hanu’ lui Manuc, donde almorzamos. Por el trayecto pagamos un total de 8 lei (1,75 € aproximadamente).

El Hanu’ lui Manuc es la posada histórica mejor conservada de Rumanía. Fue construida en 1808 por el acaudalado mercader armenio Emanuel Mârzaian (conocido como Manuc Bey), quien la concibió originalmente como un gran complejo comercial y un refugio para viajeros y carruajes. Durante el almuerzo pedimos una parrillada de verduras, dos costillares de cerdo acompañados de patatas, una botella de agua mineral y una coca-cola. En total, pagamos 152,50 lei (unos 33,50 €).

Al salir del restaurante y girar a la izquierda, caminamos unos metros hasta llegar a un Starbucks. Allí nos tomamos un té verde y un té de melocotón con hielo, por los que pagamos un total de 17 lei (3,71 € aprox.).

Retomamos las visitas ya con las energías repuestas. Llegamos al Bulevardul Unirii, diseñado bajo el mandato del dictador Nicolae Ceaușescu, quien quería que se pareciera a la avenida de los Campos Elíseos de París. Esta zona destaca por sus anchas avenidas custodiadas por decenas de fuentes laterales que, por desgracia, se encontraban sin agua; únicamente la gran fuente central estaba en funcionamiento. Continuamos nuestro paseo cruzando el parque hasta llegar a la Piața Constituției (Plaza de la Constitución), justo enfrente del imponente Palacio del Parlamento.

El Palacio del Parlamento, históricamente conocido como la «Casa del Pueblo» (Casa Poporului), es el segundo edificio administrativo más grande del mundo después del Pentágono, además del más costoso y pesado del planeta. Su origen se remonta al trágico terremoto de 1977, el cual destruyó gran parte del casco histórico de Bucarest. El dictador Nicolae Ceaușescu aprovechó esta catástrofe para derribar miles de viviendas, sinagogas, monasterios, iglesias y hospitales, comenzando la edificación de este colosal proyecto en 1985 como el máximo exponente de la época comunista en Rumanía.

En su construcción colaboraron más de 700 arquitectos y trabajaron más de 20 000 personas en turnos de 24 horas. Para levantar sus doce plantas se emplearon exclusivamente materiales rumanos, entre los que destacan el acero, la madera, el cristal y una ingente cantidad de mármol. El complejo se diseñó originalmente para albergar la residencia presidencial, el Comité Central del Partido Comunista de Rumanía y varios ministerios. Cuando Ceaușescu murió ejecutado en 1989, el edificio aún continuaba en obras. En 1990, el nuevo gobierno de Ion Iliescu barajó destruirlo, cubrirlo de tierra para crear un monumento anticomunista o incluso convertirlo en un casino; sin embargo, finalmente se decidió que albergara el Parlamento de la nación. Hoy en día, todavía quedan algunas zonas sin terminar.

Información práctica para visitarlo:

  • Estructura: El edificio cuenta con más de 1000 habitaciones, amplios salones, galerías, un búnker o refugio antiaéreo y terrazas con vistas magníficas al Bulevardul Unirii. Las visitas guiadas estándar suelen recorrer una selección de sus salones principales.
  • Requisitos de acceso: Es obligatorio presentar el DNI o pasaporte original y en vigor; de lo contrario, no se permite pasar el estricto control de seguridad.
  • Tours: Las visitas se realizan en grupos organizados con guías que imparten las explicaciones en rumano o inglés.
  • Entrada general: El precio oficial de la taquilla para el tour estándar es de 60 lei por persona (unos 12 €). Los estudiantes universitarios tienen tarifa reducida y los menores de 18 años entran gratis con acreditación.
  • Tasa de fotografía: Las fotos y vídeos normales con el móvil o cámaras para uso personal en el tour general son totalmente gratuitos (la antigua tasa de fotografía ya no se aplica).

Lamentablemente, cuando nosotros lo visitamos no había pases disponibles. El enorme aparcamiento exterior de vehículos y autobuses estaba completamente vacío, por lo que tuvimos que conformarnos con contemplar su imponente fachada desde el exterior.

Guiados por el mapa, seguimos callejeando hasta llegar al Palacio del Círculo Militar Nacional (Cercul Militar Național). Lamentablemente, pudimos contemplar muy poco de él desde el exterior, ya que su fachada se encontraba completamente cubierta por andamios y lonas debido a unas obras de restauración. Aunque este majestuoso edificio neoclásico funciona principalmente como centro cultural del ejército y alberga galerías de arte con entrada libre, suele abrir sus salones de honor de forma restringida o a través de visitas guiadas para grupos. Se localiza en la calle Constantin Mille, 1.

A unos pocos metros se encuentra la Iglesia Kretzulescu (Biserica Crețulescu), un templo ortodoxo oriental construido entre 1720 y 1722 por iniciativa del boyardo Iordache Kretzulescu y su esposa Safta, hija del príncipe Constantin Brâncoveanu. Está edificada en el característico estilo brâncovenesc. Aunque originalmente el exterior estuvo pintado, tras la profunda restauración realizada entre 1935 y 1936 la fachada pasó a mostrar el ladrillo visto actual. Los frescos de su porche son los originales de la época, si bien presentan cierto estado de deterioro, mientras que las magníficas pinturas interiores fueron ejecutadas a mediados del siglo XIX por el maestro Gheorghe Tattarescu. El acceso al templo es totalmente gratuito, estando abierto al público todos los días. Está prohibido realizar fotografías en su interior. Se ubica en Calea Victoriei, 45.

Llegamos hasta las puertas del Museo Nacional de Arte de Rumanía (Muzeul Național de Artă al României), ubicado en el Antiguo Palacio Real. Este edificio neoclásico se construyó originalmente entre 1812 y 1820 como residencia de los príncipes Ghica. A finales del siglo XIX, el rey Carlos I impulsó importantes remodelaciones y ampliaciones para convertirlo en su residencia de invierno. A lo largo de los sucesivos reinados sufrió varias reconstrucciones, especialmente tras un grave incendio en 1926 que afectó a la zona central y al Salón del Trono, y tras un ataque aéreo en 1944. Con la llegada del régimen comunista en 1947, el palacio se transformó en la sede del museo. Durante la Revolución de 1989, el complejo fue tomado por manifestantes y sufrió graves daños en su estructura y en sus colecciones. Tras un largo proceso de restauración, reabrió sus puertas al público en el año 2000.

El museo alberga la prestigiosa Galería de Arte Europeo y la Galería de Arte Nacional. Por desgracia, no pudimos acceder a su interior porque cuando llegamos ya no se permitía la entrada. Al día siguiente, 15 de agosto, festividad de la Asunción, el museo permanecía cerrado, por lo que nos quedamos sin poder visitarlo.

Información práctica:

  • Horario: De miércoles a viernes de 10:00 h a 18:00 h; sábados y domingos de 11:00 h a 19:00 h. Lunes y martes cerrado. El último acceso se realiza una hora antes del cierre.
  • Cierres festivos: No abre el 1 y 2 de enero, 1 de mayo, 15 de agosto, 30 de noviembre, 1, 25 y 26 de diciembre, ni durante la Pascua ortodoxa.
  • Entrada general por galería: 24 lei (unos 4,80 €).
  • Ticket combinado (Arte Europeo + Galería Nacional): 32 lei (unos 6,40 €). Los estudiantes universitarios acreditados cuentan con un 75 % de descuento (8 lei).
  • Acceso gratuito: La entrada es libre el primer miércoles de cada mes.

Enfrente se encuentra la Biblioteca Central Universitaria de Bucarest (Biblioteca Centrală Universitară). Mientras que la universidad fue fundada en 1864, la institución de la biblioteca nació en 1895 bajo el nombre de Fundación Universitaria Carlos I. Su espectacular edificio neoclásico fue diseñado por el arquitecto francés Paul Gottereau. La dirección oficial del complejo es calle Boteanu, 1.

Pasamos por la Plaza de la Revolución (Piața Revoluției), pero no nos detuvimos porque había demasiada gente en el lugar; decidiríamos regresar más tarde. Continuamos nuestro camino hasta llegar al majestuoso Ateneo Rumano(Ateneul Român), un templo consagrado al arte y a la difusión cultural. Su construcción fue posible gracias a una célebre suscripción pública bajo el lema «Dați un leu pentru Ateneu» («Dona un leu para el Ateneo»), apelando a la moneda nacional del país. El imponente edificio neoclásico fue diseñado por el arquitecto francés Albert Galleron en colaboración con el rumano Constantin Băicoianu. Aunque sus obras comenzaron en 1886, el complejo no se completó totalmente hasta 1897. Convertido hoy en el máximo icono cultural de Bucarest, el auditorio funciona como sede de la Filarmónica George Enescu y acoge de forma regular prestigiosos conciertos de música clásica. Se sitúa en la calle Benjamin Franklin, 1-3.

Vimos el emblemático edificio que actualmente funciona como sede de la Unión de Arquitectos de Rumanía. ¿Es antiguo o moderno? En realidad, es una sorprendente combinación de ambos estilos. Este monumento histórico, construido originalmente a finales del siglo XIX como la sede de la Dirección de Seguridad del Estado (la policía secreta austrohúngara), sufrió graves daños durante la Revolución de 1989. Entre 2003 y 2007 se llevó a cabo una revolucionaria restauración que integró un moderno rascacielos de cristal directamente sobre las ruinas de la fachada de ladrillo original.

Comenzó a llover con fuerza y tuvimos que resguardarnos unos minutos bajo el toldo de una cafetería. En cuanto aflojó un poco la lluvia, fuimos corriendo hasta el barrio de Lipscani. Cenamos en el Restaurante Trattoria Buongiorno, donde pedimos una ensalada de mejillones cada uno, una botella de agua mineral y una coca-cola. Pagamos un total de 59,70 lei (unos 13 €). Al precio final hubo que añadirle la propina por el servicio de mesa, que suele rondar entre el 8 % y el 10 %, siendo el único establecimiento de nuestro viaje donde este concepto no venía sugerido en la cuenta. Al terminar la cena, pasamos por un supermercado Carrefour Express para comprar otra botella de agua, la cual nos costó 2,19 lei (0,49 € aproximadamente).

Al día siguiente no teníamos muchas ganas de despertarnos y el despertador tuvo que sonar dos veces. Nos arreglamos, bajamos a desayunar y, una vez listos, emprendimos el camino. Llegamos a la Piața 21 Decembrie 1989, una plaza donde se erigen varias cruces en memoria de los caídos durante la revolución comunista. Justo enfrente se alza el imponente Teatro Nacional Ion Luca Caragiale (TNB), fundado originalmente en 1852 y considerado el principal escenario de las artes escénicas y el teatro dramático del país. Justo delante del edificio se encuentra el monumento al Kilómetro 0 de la Democracia y la llamativa escultura de bronce El carro de los payasos (Căruța cu paiațe), una obra creada en honor al mundo de la interpretación y a los grandes actores rumanos.

Pasamos por la puerta de la Iglesia Colțea (Biserica Colțea), un hermoso templo ortodoxo construido entre 1698 y 1702 por iniciativa de la destacada familia noble Cantacuzino. Se localiza en el Bulevardul Ion C. Brătianu, 4.

Llegamos al Parque Carol I, también conocido históricamente como el Parque de la Libertad. Este espacio verde se sitúa sobre la colina Filaret y fue inaugurado en 1906 durante las celebraciones por los 40 años de monarquía del rey Carlos I. En sus inicios, el recinto contaba con una superficie de 36 hectáreas, aunque hoy en día se ha ampliado hasta alcanzar las 45 hectáreas. Al fondo del parque, cruzando un puente de hormigón, se asciende hasta la cumbre donde se alza un imponente mausoleo de 48 metros de altura construido en 1963. El monumento cuenta con una base circular revestida de granito negro de la que emergen cinco arcadas de granito rojo. Aunque originalmente se edificó para albergar los restos de líderes del comunismo rumano (como Petru Groza, Parhon y Gheorghiu-Dej), tras la caída del régimen los cuerpos fueron exhumados. Actualmente, el complejo rinde homenaje a los caídos por la patria y está presidido por la tumba del Soldado Desconocido, custodiada por una llama eterna que arde constantemente y una guardia militar.

El Parque Cișmigiu es el espacio verde más antiguo de la ciudad. Originalmente, en este lugar había un lago donde se construyeron dos fuentes para suministrar agua a la población. En 1830, el lago se vació con el fin de crear un jardín público, un proyecto diseñado por Wilhelm Mayer, exjardinero y paisajista de Viena. Tras años de trabajos, se abrió oficialmente al público en 1854 bajo el nombre de Jardín Cișmigiu. Cuenta con una superficie de 17 hectáreas en las que se exhibe una gran cantidad de esculturas dedicadas a personajes ilustres y acontecimientos clave de la historia del país. En verano, el lago ofrece el alquiler de barcas de remos, mientras que en invierno se transforma en una gran pista de patinaje sobre hielo. El parque dispone de diferentes entradas, su acceso es totalmente gratuito y permanece abierto todos los días. Se ubica en el Bulevardul Regina Elisabeta.

La Plaza de la Revolución (Piața Revoluției) fue el escenario del último acto público del dictador Nicolae Ceaușescu. El 21 de diciembre de 1989, el mandatario salió al balcón de la sede del Comité Central del Partido Comunista Rumano para dar un discurso; sin embargo, el pueblo se rebeló contra él y terminó tomando el edificio, lo que obligó al dictador y a su esposa a huir en un helicóptero desde la azotea. Pocas horas después fueron apresados, juzgados y ejecutados. El régimen comunista había llevado al país a una situación extrema de hambre, pobreza y retraso industrial. Más de mil personas perdieron la vida durante aquel mes de protestas, muchas de las cuales se concentraron en esta misma plaza. En el centro del lugar destaca hoy en día un gran obelisco inaugurado en 2005, erigido en homenaje a las víctimas de la revolución.

Almorzamos en el restaurante Trattoria Il Calcio, donde pedimos un bife de ternera acompañado de patatas para cada uno. Para beber, elegimos una coca-cola y una botella de agua mineral. En total, pagamos 160 lei (unos 34,86 €).

Regresamos al hotel porque nos habíamos quedado sin batería en la cámara, pero por suerte habíamos dejado otra cargando en la habitación. Una vez que la tuvimos lista y con energía, retomamos nuestra ruta.

Pasamos por la librería Cărturești Carusel, considerada una de las veinte librerías más bonitas y modernas del mundo. Está situada en un majestuoso edificio del siglo XIX y cuenta con una superficie de 1000 m² distribuidos en seis plantas. En su interior, el sótano y la primera planta se destinan habitualmente a conciertos y eventos culturales, mientras que la última planta alberga una cafetería ideal para descansar. Se localiza en la calle Lipscani, 55.

Nos adentramos en la Iglesia de San Demetrio-Poștă (Biserica Sfântul Dumitru-Poștă), un templo ortodoxo edificado en su forma actual en 1819 que custodia valiosas reliquias en su interior. Destaca especialmente por ser la única iglesia de toda la capital que alberga un antiguo icono dedicado a San Judas Tadeo. El acceso al recinto es completamente gratuito. El edificio se localiza en la intersección de la Strada Franceză, 1 y la Strada Poștei, 2

Visitamos también la Iglesia de San Nicolás (Biserica Sfântul Nicolae-Șelari). Los primeros datos históricos de este templo ortodoxo corresponden al año 1664; sin embargo, el edificio original resultó gravemente dañado por el gran incendio de 1847. Debido a esto, tuvo que ser reconstruida entre 1860 y 1868 en un estilo neogótico con influencias románicas, siendo decorada en su interior por las pinturas del maestro Gheorghe Tattarescu. A lo largo de su historia, la estructura ha sido restaurada en varias ocasiones debido a los daños sufridos por terremotos e incendios. El acceso es totalmente gratuito y permanece abierta todos los días desde las 8:00 h hasta las 19:00 h. Se localiza en la calle Blănari, 16.

Fuimos hasta el Templo Coral, una espectacular sinagoga diseñada a imagen y semejanza de la gran sinagoga de Leopoldstadt, en Viena. Construida entre 1855 y 1867, la edificación sufrió graves saqueos y destrozos en 1941 a manos de los legionarios de extrema derecha, siendo completamente restaurada tras la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Hoy en día, este templo sigue en activo y continúa ofreciendo servicios religiosos a la comunidad judía. Se localiza en la calle Sfânta Vineri, 9.

Cogimos un taxi para ir hasta el Jardín Botánico, un trayecto que nos costó 6,70 lei (1,47 € aproximadamente).

El Jardín Botánico exhibe una gran variedad de especies de plantas, tanto autóctonas como exóticas traídas de otros países, todas ellas acompañadas por su respectivo cartel informativo. Aunque el parque original se fundó en 1860 en los exteriores del palacio Cotroceni, el recinto actual que hoy visitamos se ubica en este emplazamiento desde 1891. En el recinto también se puede visitar el Museo Botánico, el cual alberga una interesante colección de plantas, utensilios históricos y fotografías antiguas.

Información práctica:

  • Entrada general (espacios exteriores): 15 lei por persona (unos 3 €) en temporada cálida y 8 lei en invierno. Los estudiantes, alumnos y jubilados disfrutan de tarifa reducida.
  • Museo Botánico: Requiere un ticket adicional de 15 lei por persona (unos 3 €).
  • Horario del jardín: En temporada de verano (del 16 de marzo al 15 de octubre) abre de 8:00 h a 20:00 h. En invierno (del 16 de octubre al 15 de marzo), el recinto exterior permanece abierto de 9:00 h a 15:30 h. El museo cuenta con un horario más reducido y cierra los lunes.
  • Dirección: Șoseaua Cotroceni, 32.

Teníamos la intención de visitar el Palacio de Cotroceni, que funciona como la residencia oficial del presidente de la nación desde 1991. El complejo alberga el Museo Nacional Cotroceni, un espacio que muestra la evolución de los diferentes gobiernos que ha tenido Rumanía a lo largo de su historia, incluyendo la monarquía, la dictadura comunista y la democracia actual. Lamentablemente, cuando fuimos a visitarlo se encontraba cerrado por ser día festivo, por lo que decidimos regresar caminando hacia nuestro hotel.

Información práctica:

  • Horario: De martes a domingo de 10:00 h a 17:30 h. Cierra todos los lunes y los días festivos oficiales.
  • Dirección: Bulevardul Geniului, 1.

Pasamos por un supermercado donde compramos manzanas, peras, plátanos y una botella de agua mineral. Pagamos un total de 13,68 lei (unos 2,99 €) y esa terminó siendo nuestra cena.

Al día siguiente tocaba madrugar más de la cuenta: a las 6:30 h de la mañana ya estábamos despiertos. Bajamos a desayunar a las 7:15 h y, a las 7:45 h, vino a recogernos al hotel el transporte de Suntransferspara trasladarnos al Aeropuerto Internacional Henri Coandă-Otopeni. Una vez allí, nos dirigimos a pasar el control de seguridad, ya que llevábamos las tarjetas de embarque impresas. Después pasamos el control de aduanas, donde solo tuvimos que mostrar el pasaporte. Esperamos unos 30 minutos a que comenzara el embarque, aunque el proceso se prolongó 20 minutos más debido al retraso en la llegada del avión.

Esta vez volábamos con Wizz Air, una aerolínea de bajo coste que permite a los pasajeros viajar de forma gratuita con un equipaje de mano pequeño (con unas medidas máximas de 40 × 30 × 20 cm) o facturar una maleta abonando una tarifa según el peso. Si el equipaje supera las medidas permitidas en cabina, te aplican un cargo adicional y lo envían a la bodega. El billete de avión nos costó 99,90 € por persona y el vuelo tuvo una duración de 4 horas.

Aterrizamos en el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol. Al bajar del avión, en la zona de llegadas, nos encontramos con la empleada de la empresa de aparcamiento de larga estancia Marbesol. Tras identificarnos, nos entregó una tarjeta con un número, salimos a la calle y caminamos unos metros hasta la parada de la furgoneta de cortesía de la compañía. El conductor nos llevó hasta el recinto del aparcamiento, donde realizamos el pago, recogimos nuestro vehículo y pusimos rumbo a casa. Finalmente, completamos un trayecto de 184 km en 1 hora y 56 minutos.

Información útil para viajar a Rumanía
  • 🪪 Documentación y visados: Al ser miembro de la Unión Europea, los ciudadanos europeos podemos viajar a Rumanía solo con el DNI o el pasaporte en vigor para estancias inferiores a tres meses. Para otras nacionalidades, se debe comprobar si se requiere visado. Os recomendamos consultar la página oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rumanía (mae.ro).
  • 🗣️ Idioma: El idioma oficial es el rumano. En las zonas más turísticas (hoteles, restaurantes y atracciones) se suele hablar un inglés básico. No obstante, si en algún lugar no lo dominan, ¡recuerda que la mímica siempre es una excelente opción!
  • 💶 Moneda y pagos: La moneda oficial es el leu (plural lei). Aunque el país forma parte de la Unión Europea desde el 1 de enero de 2007, mantiene su propia divisa con un tipo de cambio aproximado de 1 € = 4,97 lei. Las tarjetas de crédito (Visa, MasterCard, American Express) se aceptan sin problemas en casi todas partes, pero siempre es aconsejable llevar algo de dinero en efectivo para pequeñas compras, mercados o taxis. Se puede sacar dinero fácilmente en cajeros automáticos (ATM) o acudir a casas de cambio.
  • 🏥 Asistencia médica: No se exigen vacunas especiales ni existen riesgos sanitarios específicos. Es muy recomendable viajar con la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE), la cual se obtiene de forma gratuita en la Seguridad Social. Esta tarjeta garantiza atención médica gratuita en caso de emergencia durante vuestras vacaciones. Tiene una validez de dos años y es totalmente renovable. Aun así, conviene meter en la maleta un pequeño botiquín con analgésicos, tiritas y protectores estomacales para imprevistos.
  • 🔌 Electricidad: El voltaje común es de 230 V y los enchufes son de tipo C y F (las dos clavijas redondas estándar en Europa).
  • 🚗 Conducción: Si tu permiso de conducir es de la Unión Europea y está en vigor, es totalmente válido para conducir por el país. Los conductores procedentes de países extracomunitarios necesitarán, además, el permiso internacional de conducción.
  • 🌤️ ¿Cuál es la mejor época para viajar?: Rumanía tiene un clima continental húmedo. Los veranos son soleados y calurosos, superando a veces los 35 ºC, aunque pueden sorprender algunas lluvias torrenciales. El otoño ofrece días despejados y temperaturas agradables (entre 5 ºC y 18 ºC), con noches más frescas. El invierno es riguroso y suele nevar, alcanzando temperaturas de entre 0 ºC y -20 ºC; si viajas en esta época, no olvides meter en la maleta buen abrigo polar, gorro, guantes y bufanda.
  • 🚌 Transporte:
    • Red pública: La ciudad cuenta con la red de transporte de la compañía STB, que gestiona autobuses, tranvías, trolebuses y trenes ligeros. Son económicos y funcionan bastante bien.
    • Taxi: Es una opción rápida y muy barata. Recuerda asegurarte de que el conductor encienda el taxímetro al subir o acuerda un precio fijo antes de arrancar.
    • Autobús turístico: Una alternativa ideal para conocer los monumentos principales con audioguía en varios idiomas. El billete de 24 horas cuesta 25 lei para adultos (unos 5 €), 10 lei para niños de entre 7 y 18 años (unos 2 €) y es gratuito para menores de 7 años.
  • 🛡️ Seguridad: Rumanía es un país muy seguro y cuenta con tasas de criminalidad bajas. En Bucarest, los hurtos menores y los carteristas son menos frecuentes que en otras grandes capitales europeas. Como en cualquier lugar, solo se recomienda tener el sentido común habitual y evitar zonas oscuras o poco transitadas por la noche.
👋 Un saludo, andorreros. ¡Nos vemos muy pronto!


'Qué visitar, ver y hacer en Bucarest, Rumanía.' have 2 comments

  1. marzo 24, 2023 @ 12:44 pm Mar

    Necesitáis regresar a Rumanía, pero esta vez para una ruta por Transilvania. Brasov, Sighisoara, Sibiu, Timisoara, Cluj Napoca.. Un encanto.

    Reply

    • marzo 25, 2023 @ 7:36 am andorreandoporelmundo

      Hola Mar
      Si que tenemos ganas de volver a Rumanía y hacer un recorrido por ese maravillo país.
      Un cordial saludo.

      Reply


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