Andorreando Puerto Palmeira

Qué visitar, ver y hacer en la Isla de la Sal, Cabo Verde.

Qué visitar, ver y hacer en un viaje a la Isla de Sal, Cabo Verde: el Ojo Azul, la playa Antonio Sousa, la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, las piscinas naturales de Buracona, el Monte Leste, Terra Boa, las salinas de Pedra de Lume, Shark Bay y la playa de Santa María, entre otros.

La Isla de Sal es un pequeño paraíso localizado en el océano Atlántico. Perteneciente al archipiélago africano de Cabo Verde, esta isla te invita a disfrutar de maravillosas playas de arena dorada y aguas cristalinas. Además, podrás explorar arrecifes de coral, pueblos pintorescos, paisajes desérticos y las famosas salinas. ¡Ven a descubrir la Isla de Sal!

Cabo Verde es un país africano formado por un archipiélago de diez islas y cinco pequeños islotes en el océano Atlántico, frente a la costa de Senegal. Las islas de Barlovento están compuestas por Sal, Boa Vista, São Nicolau, Santo Antão, São Vicente y Santa Luzia; mientras que las de Sotavento las forman Maio, Santiago, Fogo y Brava. La capital del país es Praia, localizada en la isla de Santiago. Estas islas, que estaban prácticamente desiertas, fueron descubiertas y colonizadas por los portugueses en el siglo XV. Cabo Verde fue colonia portuguesa hasta su independencia en 1975.

Nuestro cuaderno de bitácora:

Salimos de casa en coche hacia el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol en un trayecto que nos tomó 1 hora y 50 minutos. Al llegar, dejamos el vehículo en el parking de larga estancia Marbesol, que ya teníamos reservado a través de su página web (marbesolparking.com). Una furgoneta de la misma empresa nos trasladó hasta la terminal, donde tomamos un vuelo de la compañía TAP con destino a Lisboa, el cual duró 1 hora y 30 minutos.

Una vez en Lisboa, nos esperaba una escala de 9 horas y 55 minutos. La verdad es que fue una larga espera, pero valió la pena porque nos ahorramos mucho dinero: los pasajes de ida y vuelta nos costaron 360 € por persona. Además, el aeropuerto dispone de wifi gratuito, así que aprovechamos el tiempo para avanzar en el trabajo. Pasadas las horas, embarcamos en otro vuelo de TAP hacia el Aeropuerto Internacional Amílcar Cabral, en la Isla de Sal, con una duración de 4 horas y 10 minutos. Tras aterrizar, el control de inmigración fue bastante rápido; pasamos sin apenas hacer cola y esperamos a que salieran las maletas. Aunque el visado se puede tramitar al llegar, nosotros ya lo llevábamos listo desde España. Nada más salir con el equipaje, empezamos a notar el calor y nos dimos cuenta de que nos sobraban las chaquetas.

Tomamos un taxi hacia Santa María para dirigirnos al Hotel Meliá Tortuga Beach Resort & Spa, donde nos hospedaríamos. Los taxistas tienen una tarifa fija de 15 € para este trayecto. Intentamos regatear, pero no funcionó; nos pareció un precio demasiado elevado para un país africano. El viaje comenzó a la 1:00 de la mañana por una carretera de asfalto oscura, sin farolas y con bastantes baches. El taxista conducía a gran velocidad por mitad de los dos carriles, como si le faltara carretera, todo esto acompañado por el ruidoso golpeteo de nuestras maletas en el maletero.

Al llegar al hotel, un alojamiento de cinco estrellas ubicado en la Urbanização da Cabocan (ZDTI de Porta Preta), hicimos el registro. El hotel ofrece wifi y aparcamiento gratuito, pero no admite mascotas. El horario de check-in es a partir de las 15:00 h y el check-out hasta las 12:00 h. Pagamos 970 € por una estancia de 5 noches con régimen de todo incluido (desayuno, almuerzo, cena y bebidas). A esto hay que sumar la tasa municipal obligatoria que se abona al salir: unos 2 € por persona y noche (con un máximo de 10 noches y exenta para menores de 16 años).

Fuimos directos a la villa que nos asignaron, nos duchamos y nos quedamos completamente dormidos, agotados del viaje. Al día siguiente no nos hizo falta despertador; nos despertaron los primeros rayos de sol que entraban en la habitación. Bajamos a desayunar y fuimos caminando hasta el pueblo de Santa María, la localidad más turística de la isla. Cuenta con kilómetros de playas de aguas cristalinas, hoteles, restaurantes y bares; un entorno que, por momentos, nos hacía dudar de si realmente estábamos en África. En el pueblo encontramos una gran cantidad de oficinas de turismo donde ofrecen excursiones tanto por la Isla de Sal como por el resto del archipiélago. Para moverse por libre, se pueden alquilar coches, motos, quads o todoterrenos. No hay pérdida, ya que es una isla pequeña de tan solo 30 kilómetros de extensión.

Finalmente, paseamos hasta el embarcadero, situado justo al lado de la oficina de turismo, donde aprovechamos para tomar unas bonitas fotografías del lugar.

A escasos metros, en la playa Antonio Sousa, pudimos contemplar un gimnasio al aire libre donde los caboverdianos acuden diariamente a entrenar. Aquí os dejamos una fotografía que tomamos.

También vimos la escuela de surf. Este pueblo ofrece un amplio abanico de deportes acuáticos como windsurf, buceo, esnórquel, entre otros.

Visitamos la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, una iglesia católica ubicada en el centro del pueblo. Para más información, aquí os dejamos su correo electrónico: parroquiansdores.sal@hotmail.com

Seguimos callejeando por las calles hasta llegar a los depósitos públicos, donde pudimos observar cómo los caboverdianos van cada día hasta este lugar para recoger agua potable y transportarla a sus casas.

Nos fuimos a pasar el día a la playa Antonio Sousa, de arena dorada y aguas cristalinas, donde disfrutamos al máximo del sol. Almorzamos en un restaurante cercano y, a última hora de la tarde, regresamos al hotel para ducharnos y bajar a cenar.

Al día siguiente, después de desayunar en el hotel, fuimos a la recepción. Allí nos recogió la empresa Elvis Dream Tours, con la que habíamos contratado un tour de un día por la isla por un total de 25 € por persona. El precio incluía la recogida y el traslado de vuelta, guía-conductor, las visitas (excepto la entrada a las salinas), el almuerzo y las bebidas. Su web es elvisdreamtours.blogspot.com.

Nos subimos a la parte trasera descubierta de una camioneta para desplazarnos al noroeste de la Isla de Sal hasta Buracona, donde se encuentra una preciosa piscina natural entre rocas volcánicas. Allí tuvimos tiempo libre para darnos un baño y tomar algunas fotografías del lugar.

Justo al lado está el Ojo Azul. Se trata de una gruta de 18 metros de profundidad, un agujero en la roca donde el sol se filtra para iluminar sus aguas cristalinas. El día que fuimos hacía mucho viento, por lo que no permitían bajar a ella para hacer submarinismo o darse un baño.

Enfrente se encuentra el Monte Leste, con 263 metros de altura, que nos ofrecía una imagen totalmente desértica. Justo debajo se sitúa Buracona: dos paisajes completamente diferentes el uno del otro.

Continuamos hasta llegar al pueblo de Palmeira, que cuenta con un gran puerto y un importante centro de actividad comercial, tanto de importaciones como de exportaciones. Allí paseamos por sus calles, mezclándonos con su gente y apreciando sus casas de planta baja pintadas de colores intensos.

Contemplamos desde el exterior la Parroquia de San Antonio; no pudimos entrar porque se encontraba cerrada. El acceso es gratuito, aunque solo abre en horario de culto.

Espargos es la capital de la Isla de Sal. No es un lugar con mucho encanto, simplemente anduvimos por sus calles y apreciamos la vida cotidiana de sus habitantes. Los caboverdianos tienen una frase que utilizan mucho: ¡No stress! [1] Es cierto, no se aceleran; cuando dicen que esperes un minuto y te sientas un rato es porque va para largo, je, je. Podrás escucharla muchas veces y algunos de sus comercios llevan plasmada esta frase. Tras el paseo, hicimos una parada para almorzar en un restaurante local.

Llegamos a Terra Boa, una zona en medio del desierto donde se pueden apreciar espejismos. La luz del sol sobre la arena forma estas ilusiones ópticas y hace creer desde lejos que hay agua.

Aquí tenéis el bar y la tienda de recuerdos que encontramos por allí. ¿Qué os parece? ¡Pura esencia africana! Y no os perdáis la foto de Sergio montado en esa moto: lo que en Europa se consideraría una reliquia, en la Isla de Sal es un auténtico lujo.

También visitamos un asentamiento de chabolas en Terra Boa. Allí pudimos ver de cerca la realidad en la que viven estas personas y la extrema pobreza que las rodea.

Nuestra siguiente parada fue Pedra de Lume, una localidad del noreste de la isla. Allí visitamos sus espectaculares salinas, situadas de forma única en el interior del cráter de un volcán extinguido, bajo el nivel del mar. Este lugar, crucial para la economía de la isla hasta mediados del siglo pasado, es hoy un espacio protegido y candidato a Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Todavía se pueden contemplar las antiguas estructuras de madera que servían para llevar la sal hacia el mar. El acceso al recinto cuesta 5 € por persona, y hay duchas disponibles por 1 € para quitarse la intensa capa de sal tras el baño. La experiencia merece muchísimo la pena: la densidad del agua es tan alta que flotas sin ningún esfuerzo, imitando las sensaciones del mar Muerto.

Bajamos al puerto para contemplar el día a día de los pescadores y las barcas amarradas junto al muelle. A pesar de ser muy pequeño, es un rincón con un encanto especial.

En el pueblo pudimos apreciar los efectos de la «fiebre del ladrillo» con la construcción de varias viviendas de lujo, aunque en este momento las obras están totalmente paralizadas. Entre los lugareños no se sabe claramente si se debe a la crisis económica o a que el verdadero objetivo era destruir las chabolas que se encuentran alrededor.

Nos desplazamos a Shark Bay, la bahía donde se encuentran los tiburones tigre nadando a escasos metros de nosotros. Fue toda una experiencia. Al fondo de la fotografía se pueden observar sus aletas. Bueno, hay que decir que nosotros ya habíamos tenido la oportunidad de bañarnos con estos animales en nuestro viaje por Maldivas.

Seguimos con nuestro viaje por carretera y paramos un momento para contemplar la silueta del Monte Leao desde la distancia.

Nuestra última parada del día fue en Murdeira, un pintoresco pueblo pesquero situado a unos pocos kilómetros de Santa María. Es conocido por su complejo turístico de viviendas, donde muchos extranjeros han comprado casas y locales para pasar sus vacaciones; algunos, de hecho, pasan todo el año aquí, atraídos por sus populares playas.

Concluida la excursión, volvimos al hotel para darnos una buena ducha y bajar directos a cenar.

A la mañana siguiente, nos pusimos el bañador nada más levantarnos y emprendimos una larga caminata por la orilla desde la playa de Santa María hasta la playa Antonio Sousa. Dedicamos todo el día a relajarnos, bañarnos y disfrutar del sol.

Dedicamos la siguiente jornada a descansar en el hotel, disfrutando tanto de la playa como de sus servicios. Fue un día de desconexión total donde simplemente nos dedicamos a exprimir los últimos rayos de sol de la tarde.

Nuestro último día en la isla lo reservamos para las compras de recuerdos de última hora y para despedirnos relajadamente en la piscina del hotel.

Sonó el despertador y bajamos al comedor del hotel para disfrutar del último desayuno. Una vez que acabó, hicimos el check-out y abandonamos el hotel para dirigirnos al Aeropuerto Internacional Amílcar Cabral. Allí tomamos un vuelo operado por la compañía TAP con destino a Lisboa, el cual tuvo una duración de 3 horas y 50 minutos. Tras aterrizar, tuvimos una escala corta, esta vez de solo 1 hora y 20 minutos. Después, embarcamos en otro vuelo de la misma aerolínea rumbo a Málaga, con una duración de 1 hora y 35 minutos.

Una vez allí, a la salida de la terminal nos esperaba un responsable de la empresa Marbesol. Nos dirigimos a su zona de estacionamiento asignada y, tras esperar unos minutos, subimos a la furgoneta de cortesía que nos trasladó hasta el parking principal para recoger nuestro coche. Desde allí pusimos rumbo a casa en un viaje final de 1 hora y 50 minutos para recorrer los últimos 180 km.

Este fue nuestro viaje durante el puente de diciembre por la Isla de Sal, en Cabo Verde; una escapada perfecta en la que huimos del frío para disfrutar de unos días inolvidables de sol, desierto y playas. ¿Qué os ha parecido?

ℹ️ Información útil para viajar a Cabo Verde:
  • Entrada y trámites: Para los ciudadanos españoles que viajan por turismo (hasta 30 días) no es necesario un visado tradicional, pero sí es obligatorio realizar un registro previo en línea (EASE) a través de la web oficial del gobierno de Cabo Verde. Se recomienda tramitarlo al menos 5 días antes del vuelo. Aunque se permite realizar este registro a la llegada en el propio aeropuerto, no es aconsejable debido a las largas colas que suelen formarse.
  • Embajada de Cabo Verde en España (Madrid): Abierta de 9:00 h a 14:00 h. Dirección: Calle Príncipe de Vergara, Nº 93, 1º A-B. Teléfono: (+34) 915 702 568. Correo electrónico: info@embcv.es
  • Consulado en A Coruña: Calle Fernando Macías. Teléfono: (+34) 981 276 805. Correo electrónico: info@consuladocvgalicia.com
  • Consulado en Alicante: Calle Pablo Picasso, 1, planta 1ª, local 6 (Orihuela). Teléfono: (+34) 629 638 501. Correo electrónico: info@consuladocaboverdecv.org
  • Consulado en Las Palmas de Gran Canaria: Calle Arco, 16. Abierto de lunes a viernes de 9:00 h a 14:00 h. Teléfono: (+34) 928 245 332. Página web: consuladocv.com
  • Embajada de España en Cabo Verde (Praia): Rua de Espanta, 1, Achada de Santo António, Praia. Teléfono: (+238) 260 1800. Correo electrónico: emb.praia@maec.es
  • Viceconsulado de España en Mindelo (São Vicente): Rua 19 de Setembro, Nº 43. Teléfono: (+238) 231 7481. Correo electrónico: sevora@cvtelecom.cv
  • Viceconsulado de España en Santa María (Sal): Avenida Georges Vynckier, Edificio Garantia, Piso 1º derecha. Teléfono: (+238) 242 2061. Correo electrónico: medinajm007@hotmail.com
🗣️ Idioma y Moneda
  • Idioma: El idioma oficial es el portugués, aunque los caboverdianos hablan entre ellos el criollo (kriolu), que es su lengua materna. No os preocupéis por el idioma: en las zonas más turísticas el personal suele defenderse bien en español e inglés básico.
  • Moneda: La moneda oficial es el escudo caboverdiano (CVE). El tipo de cambio fijo está establecido en 1 € = 110,26 escudos. Los euros son ampliamente aceptados en la mayoría de comercios, restaurantes y tiendas, donde veréis los precios indicados en ambas monedas.
🏥 Salud y Consejos Prácticos
  • Vacunas: La vacuna contra la fiebre amarilla solo es obligatoria si se procede de un país con riesgo de transmisión o si se ha visitado una zona endémica recientemente. No obstante, se aconseja viajar con la pauta al día de la Hepatitis A, Hepatitis B y el tétanos. Para recomendaciones personalizadas, siempre es mejor visitar un Centro de Vacunación Internacional.
  • Agua: Se debe consumir única y exclusivamente agua embotellada, evitando por completo los cubitos de hielo en las bebidas fuera del hotel.
  • Equipaje imprescindible: No olvidéis meter en la maleta protector solar de alta graduación, gafas de sol y ropa ligera. El sol pega con mucha fuerza durante todo el día.
  • Mejor época para viajar: Cabo Verde goza de un clima tropical idílico durante todo el año. La temporada seca va de noviembre a julio (ideal para viajar), mientras que la época de lluvias se concentra entre agosto y octubre.
  • Religión: Más del 90% de la población profesa la religión católica, existiendo una pequeña minoría que practica el islam.
¡En el próximo post os contaremos todo sobre nuestro viaje a Italia y nuestra experiencia recorriendo su histórica capital, Roma! Un saludo, andorreros, ¡nos vemos muy pronto!


'Qué visitar, ver y hacer en la Isla de la Sal, Cabo Verde.' have 9 comments

  1. diciembre 26, 2015 @ 10:29 am ANDRES

    GUAUUUU
    CHICOS UNA PASADA DE ISLA
    ME ENCANTAAAA…..

    Reply

    • diciembre 26, 2015 @ 10:34 am andorreandoporelmundo

      Es un lugar increíble amigo Andres y lo mejor es que esta aún no está saturado a nivel Turistico.
      Saludos ??

      Reply

  2. agosto 1, 2016 @ 9:10 pm 2015 Andorrero - ANDORREANDO POR EL MUNDO

    […] el puente de Diciembre corrimos del frío para irnos a Cabo Verde a visitar la Isla de la Sal, donde pasamos 5 días llenos de relax y rayos de sol. Éste […]

    Reply

  3. diciembre 21, 2016 @ 11:36 pm Travelera

    He ido dos veces a Cabo Verde, es muy buena opción para relajarse y tener verano en diciembre!, no esta saturado de turistas y tiene muy buena playa, larguísima para andar, montones de fina arena.
    Un post genial! yo no he hecho un post en el blog porque me pareció que no había nada que visitar pero ya veo que siempre hay algo que contar jejeje
    Besos
    http://www.travelera.es

    Reply

    • diciembre 24, 2016 @ 1:16 am Andorreando por el mundo

      Muchísimas gracias querida amiga.
      A nosotros también nos parece muy buena opción viajera jejeee.
      Saludos y felices fiestas ?? ??

      Reply

      • enero 22, 2019 @ 3:13 pm José

        Hola, Con cuánto dinero realizaron el viaje?

        Reply

  4. diciembre 3, 2020 @ 11:40 am DAVID

    No os conocia! y llevo un buen rato leyendo entradas vuestras.
    Os dejo mi web por si os quereis pasar
    http://www.viajesdave.com

    Reply

    • diciembre 3, 2020 @ 12:11 pm andorreandoporelmundo

      Hola, David.
      La verdad que yo (Elisabeth) tampoco te conocía, es que somos tantos ya los que tenemos blog de viajes, que es imposible conocer a todos. Ya me pasaré por tu blog.
      Un cordial saludo.

      Reply


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