Qué visitar, ver y hacer en un viaje a Islandia.

Qué visitar, ver y hacer en un viaje a Islandia

Si estás pensando en hacer un viaje por Islandia, estas son las visitas que no pueden faltar: el balneario de la Laguna Azul (Blue Lagoon), el centro de visitantes Lava Centre, la cascada Seljalandsfoss, la granja de Þorvaldseyri, la cascada Skógafoss, la playa Reynisfjara, la cueva Hálsanefshellir y el pueblo de Vík.

También debes incluir el campo de lava de Skaftáreldahraun, el puente Gígjukvísl, el Parque Nacional Vatnajökull, el centro de visitantes de Skaftafell, la lengua glaciar Svínafellsjökull y el pueblo de Höfn.

Por último, no te pierdas la cascada Rjúkandafoss, el pueblo de Djúpivogur, la granja Möðrudalur, las cascadas Dettifoss y Selfoss, los pseudocráteres de Skútustaðir, el área geotermal de Hverir, la cueva Grjótagjá, las formaciones de lava de Dimmuborgir, la cascada Goðafoss, la ciudad de Akureyri, el museo etnográfico Glaumbær, la cascada Hraunfossar, el géiser Strokkur, la cascada Gullfoss y el Parque Nacional Þingvellir.

Islandia es un país donde la naturaleza invita a capturar fotografías increíbles. En este viaje hemos descubierto cascadas, lagunas, glaciares, géiseres, playas de arena negra, fuentes termales, pueblos pintorescos, iglesias y museos.

Nuestro cuaderno de bitácora:

Abandonamos el Hotel Klettur (Reikiavik) para dirigirnos a la oficina de Europcar, donde recogimos el coche que alquilamos para nuestro viaje de 6 días por Islandia. La oficina está situada en Skarfagarðar 8, IS-104 Reykjavík, y su teléfono de contacto es el +354 5686915. La devolución del vehículo la realizamos, posteriormente, en el aeropuerto doméstico de Reikiavik.

Islandia parece tener una de las medias de empresas de alquiler de coches por habitante más altas del mundo. Sin duda, la mejor manera de recorrer el país es conduciendo un vehículo (ya sea un coche pequeño, un todoterreno 4×4, un coche de lujo, una furgoneta o una mini autocaravana). La Carretera 1 (Ring Road) recorre todo el país a lo largo de 1.340 km y solo cuenta con un carril para cada sentido; pero no se preocupen, ya que, como norma general, no se suelen producir aglomeraciones de tráfico. Fuera de esta arteria principal, las demás vías suelen ser caminos de gravilla sin pavimentar, por lo que es muy aconsejable alquilar un 4×4. Respecto al alojamiento, la oferta es amplísima y se adapta a todos los bolsillos: desde hoteles de lujo o de gama media, hasta hostales, pensiones, granjas y campings.

¿Cuáles son la documentación y los requisitos necesarios para conducir en Islandia? Para estancias cortas, es suficiente con la licencia de conducir de tu propio país; para periodos largos, sí se requiere obtener el permiso islandés. Además, la edad mínima para alquilar son 20 años, elevándose a los 20 o 25 años en el caso de los todoterrenos. Para más información, se puede visitar la web del Centro Multicultural del Gobierno islandés: https://mcc.is/es/about-us

En nuestro caso, escogimos un Suzuki Vitara 2.4 de cambio manual, tres puertas y capacidad para cinco personas. Las condiciones del contrato exigían una edad mínima de 20 años para el conductor e incluían kilometraje ilimitado, protección básica por robo y daños en el vehículo (con una franquicia de 3.875 €), seguro de protección personal de accidentes (conductor y pasajeros) e IVA. El precio base no incluía la exención parcial de responsabilidad por daños (133,92 € por todo el alquiler), la protección para parabrisas y neumáticos (59,52 € por el alquiler) ni el combustible consumido.

Para formalizar el alquiler, la compañía solicita un depósito que se carga en la tarjeta de crédito a la llegada. Al realizar la reserva de forma online, este bloqueo se gestiona 48 horas antes de la recogida del coche. Dicho depósito se utiliza para cubrir posibles cargos adicionales (multas de tráfico, daños o la falta de combustible al regresar). La cancelación es gratuita hasta 48 horas antes de la recogida; aun así, recomendamos leer detenidamente la política de cancelación al reservar. Como consejo extra: si pagas el vehículo de forma online, obtienes un descuento inmediato del 15% sobre el valor total. Nosotros pagamos 1.022 € por los 6 días; si lo hubiéramos abonado directamente en la oficina, el precio habría sido de 1.209 €. La tarifa incluye impuestos, pero excluye el combustible y el depósito fianza. A este precio se le pueden añadir extras como un conductor adicional, sillas para bebés o niños y sistemas de navegación (GPS). Puedes consultar todos los detalles en su página web: https://www.europcar.es/es-es

Una vez al volante, comenzamos la ruta. En esa primera jornada recorrimos unos 260 km hasta llegar a nuestro destino final: el pueblo de Vík, donde teníamos reservado el alojamiento. En total, durante todo el viaje realizamos 1.920 km y el gasto total en llenar el depósito de combustible fue de 58.159 coronas islandesas (unos 432,17 € aprox.).

En la península de Reykjanes se encuentra la atracción más famosa y conocida de Islandia. ¿Sabes cuál es? El balneario de la Laguna Azul (en islandés, Bláa Lónið o Blue Lagoon). Se trata de una visita obligatoria que no puede faltar en ninguna ruta por el país.

A continuación, compartimos información y consejos prácticos para visitar el balneario de la Laguna Azul (Blue Lagoon), donde daremos respuesta a preguntas clave como: ¿Dónde se encuentra? ¿Cómo llegar y salir del balneario? ¿Dónde adquirir la entrada y si hay que reservar con antelación? ¿Cuáles son los diferentes tipos de pases que existen y cuánto cuestan? ¿Qué necesitas llevar para la actividad? ¿Qué se puede hacer en la Laguna Azul? ¿Qué opciones de hoteles hay en el balneario y sus alrededores? o ¿Dónde comer y beber en la zona?

Para nuestra visita, salimos desde Reikiavik en dirección al balneario, el cual se sitúa a 50 km al suroeste de la capital (unos 45 minutos en coche) y a unos 23 km al sureste del Aeropuerto Internacional de Keflavík (unos 20 minutos de trayecto), muy cerca del pueblo de Grindavík. El complejo está emplazado entre campos de lava negra en la península de Reykjanes, a pie de carretera entre Keflavík y Grindavík.

A finales de los años 70, se comenzó a explotar la zona geotérmica de Svartsengi utilizando el vapor de agua subterráneo para generar electricidad. El agua sobrante, con un alto componente de silicio, se vertía en un lago artificial: la actual Laguna Azul. En 1981, los locales empezaron a bañarse en el lugar y descubrieron que las sales de sus aguas tenían potentes efectos curativos. Debido a esto, en 1987 se decidió abrir formalmente al público como atracción turística. Más adelante, en 1994, se inauguró una clínica especializada en el tratamiento de la psoriasis; en 1999 se construyó el complejo actual diseñado por la arquitecta Sigríður Sigþórsdóttir (que incluye restaurantes y tiendas) y en 2017 abrió sus puertas un nuevo hotel de lujo. ¡Este lugar no para de crecer! Hoy en día, se ha convertido en un área muy comercial, concurrida y considerada el mejor balneario curativo a nivel mundial.

La Laguna Azul (Blue Lagoon) es un balneario geotermal que cuenta con una superficie de baño de unos 8.700 m² y una profundidad que varía desde los 90 cm hasta los 1,40 metros. La composición de sus aguas destaca por una rica mezcla de sales, algas azul-verdosas, minerales y barro de sílice. Debido a estos componentes, el agua adquiere un característico color azul turquesa y posee excelentes propiedades medicinales, curativas y exfoliantes para la piel; de hecho, el barro blanco de la laguna está especialmente recomendado para tratamientos dermatológicos como la psoriasis.

Las aguas de este lago artificial proceden de la contigua central geotermal de Svartsengi, donde se extraen originalmente a unos 2.000 metros de profundidad. Al llegar a la superficie y pasar a la zona de baño, el agua se renueva por completo cada 48 horas y mantiene una temperatura constante y muy agradable, que oscila entre los 37 ºC y los 39 ºC (unos 98-102 ºF).

El Blue Lagoon cuenta con un gran complejo moderno y de amplias dimensiones, perfectamente adaptado a las necesidades del visitante. Dispone de vestuarios, un mirador en la azotea, piscinas calientes, una cascada, bancos, salas de vapor, sauna, bares, restaurantes, tienda de regalos, spa, hoteles y una exclusiva zona VIP (que incluye baño privado, mirador y salón).

Una vez estacionado el vehículo en su zona de aparcamiento al aire libre —la cual es gratuita, de gran capacidad y cuenta con plazas para personas con movilidad reducida—, iniciamos la caminata. Lo primero que nos encontramos fue un enorme letrero en el que se podía leer “Blue Lagoon Iceland”. Tras pasar el cartel, nos adentramos en un sendero a través del campo de lava que, en unos cinco minutos a pie, nos llevó directo hasta la puerta principal del recinto.

Ya en el interior, nos organizamos en las diferentes filas de acceso. En el mostrador mostramos nuestra reserva impresa y nos entregaron una pulsera electrónica de plástico azul que es obligatorio colocarse en la muñeca. ¡Mucho ojo con perderla!, ya que si la extravías te cobrarán una tasa de penalización a la salida de unas 5.000 coronas islandesas (unos 40 € aprox.). Esta pulsera te permite gestionarlo todo: abre y cierra tu taquilla personal y sirve como tarjeta de pago flotante para consumir lo que quieras dentro del agua, como un refresco o un aperitivo.

Junto con la pulsera, también nos entregaron una toalla blanca. Al finalizar la visita, tras depositar la toalla en los canastos de los vestuarios, se pasa por un área de salida equipada con un escáner. Allí se lee la pulsera electrónica para comprobar, saldar y pagar definitivamente los gastos de lo que hayas consumido o adquirido durante tu estancia.

Ahora sí, iniciamos la visita. Sergio se fue hacia los vestuarios masculinos y yo, Elisabeth, hacia los femeninos, ya que ambos están separados. Una vez dentro, dejamos nuestras pertenencias en una taquilla que se abre y se cierra con la pulsera azul (la cual funciona como llave). Nos pusimos el traje de baño, las chanclas y, enrollados en la toalla que nos habían entregado, pasamos por la zona de duchas, donde es completamente obligatorio lavarse antes de acceder a la Laguna Azul por estrictas medidas de higiene.

Al cruzar la puerta hacia el exterior, nuestros cuerpos experimentaron una sensación de frío total: ¡estábamos a -4 ºC! Esa era la temperatura exterior de aquel día. Pensamos: «¡Pero qué locos! ¿Qué hacemos aquí con este frío? Lo único que vamos a pillar es un buen resfriado». Dejamos las chanclas y las toallas en unas sillas de plástico; aunque hay un armario al aire libre para ello, estaba completamente ocupado por albornoces y otras toallas.

¡Y comenzó nuestro trabajo! Con todo nuestro despliegue, colocamos el trípode mientras la gente nos miraba con caras de asombro. Ellos estaban plácidamente sumergidos a una temperatura de entre 38 ºC y 40 ºC; algunos tomándose una buena cerveza o un refresco, y otros con mascarillas de sílice blanco en la cara (este barro es gratuito y se encuentra en unos cubos alrededor de la laguna). En fin, ¡cada loco con su tema! Nosotros teníamos que tomar fotografías y vídeos antes de darnos el esperado baño. ¡Mucho ojo! Las cámaras no se pueden mojar. Aunque en la tienda del balneario venden fundas de plástico para el móvil, ya se sabe que una fotografía de teléfono no tiene la misma calidad que la que se realiza con una buena cámara fotográfica.

Dejamós de mirar por el visor de las cámaras fotográficas para comenzar a disfrutar del lugar. Tomamos las escaleras y nos adentramos en la maravillosa Laguna Azul, cuyas aguas turquesas se mantenían a una agradable temperatura de entre 37 ºC y 40 ºC (98-104 ºF). Un pequeño consejo: el agua está bastante más caliente cerca de los conductos por donde brota a la superficie.

Después de pasar un largo rato en el lugar, llegó el momento de abandonar la zona. Entramos en los vestuarios —equipados con duchas, espejos y secadores de pelo— para darnos una buena ducha con el gel y el acondicionador de cabello gratuitos que ofrece el complejo. Antes de salir, ¡no olvides dejar la toalla en los cestos destinados a ello! Al cruzar las puertas hacia la salida, te encontrarás con una gran zona comercial que incluye la tienda oficial de recuerdos y productos estéticos, una clínica especializada en problemas de la piel (como la psoriasis), restaurantes y una cafetería.

¿Dónde se encuentra el balneario?

La dirección oficial es Blue Lagoon Iceland, Norðurljósavegur 9, 240 Grindavík, Islandia.

¿Cómo llegar y salir?

La forma más cómoda es viajar en coche de alquiler. Si prefieres el autobús, la terminal principal de Reikiavik está situada a unos 20 minutos a pie desde el puerto. Desde allí operan varias compañías. Por ejemplo, la empresa Reykjavik Excursions ofrece un servicio regular que enlaza el Aeropuerto Internacional de Keflavík con la Laguna Azul y la ciudad de Reikiavik. Otra excelente opción de traslados es Bustravel Iceland.

Si optas por el taxi, encontrarás una parada en el propio muelle de Reikiavik. Al salir del balneario, el recinto dispone de una línea directa para solicitar un taxi de vuelta. Además, al adquirir la entrada en la web oficial, el propio balneario te ofrece la opción de contratar el traslado en autobús operado por la compañía Destination Blue Lagoon. Sus vehículos salen cada hora y el trayecto dura unos 50 minutos desde Reikiavik, y solo 20 minutos desde el aeropuerto. El precio de este servicio de traslado (ida y vuelta con recogida y regreso a tu hotel o casa de huéspedes) ronda las 5.500 coronas islandesas (unos 44 € aprox.) para mayores de 14 años, siendo gratuito para niños de entre 2 y 13 años. ¡Recuerda comprobar los horarios del autobús antes de reservar tu pase al balneario!

¿Dónde adquirir la entrada?

Es totalmente obligatorio realizar una reserva con antelación a través de la web oficial de Blue Lagoon, ya que el aforo máximo de admisiones por hora está muy limitado. El ticket se puede llevar impreso en papel o descargado en el teléfono móvil. Si prefieres una excursión organizada de un día completo que incluya el transporte y la visita, puedes contratarla a través de plataformas autorizadas como GetYourGuide, Civitatis, Viator o Guide to Iceland.

¿Qué tipos de entrada hay y cuánto cuestan?

El complejo ofrece tres modalidades principales de pases (ten en cuenta que los precios varían de forma dinámica según el mes, el día y la hora elegidos):

  • Comfort: Incluye el acceso a la Laguna Azul, una mascarilla de barro de sílice en el Mask Bar, el uso de una toalla y una bebida de tu elección en el bar flotante. Las tarifas más económicas de esta modalidad suelen arrancar en torno a las 6.761 coronas islandesas (unos 54 €).
  • Premium: Suma al pase anterior el uso de albornoz, una segunda mascarilla a elegir y una copa de vino espumoso si decides cenar en el restaurante Lava. Los pases más baratos de este tipo comienzan a partir de las 9.640 coronas islandesas (unos 77 €).
  • The Retreat Spa: Un pase exclusivo de 4 horas que da acceso a un área de spa privado, vestuario individual, el ritual completo de cuidados de la piel de Blue Lagoon y lagunas exclusivas. Su precio base parte de las 28.544 coronas islandesas (unos 228 €).

(Como referencia de nuestro viaje, nosotros elegimos la entrada Comfort para las 11:30 h de la mañana y pagamos 9.900 coronas islandesas por persona, unos 79 € al cambio).

Nota sobre menores: Los niños de 2 a 13 años entran gratis acompañados de sus padres o tutores, con un límite máximo de dos niños por cada adulto.

¿Cuánto tiempo pasar en ella y cuál es su horario?

La mayoría de los visitantes suele pasar entre 2 y 4 horas en el recinto, un tiempo que consideramos más que suficiente. La Laguna Azul permanece abierta al público todos los días del año. Aunque los horarios pueden sufrir ligeras modificaciones según la temporada, el complejo opera habitualmente desde las 7:00 h o 8:00 h de la mañana hasta las 21:00 h, 22:00 h o incluso medianoche durante las semanas centrales del verano.

Accesibilidad, embarazo y normativa para niños

El complejo principal está completamente adaptado y es accesible para usuarios en silla de ruedas. En la propia recepción se pueden solicitar sillas de ruedas en préstamo y, si necesitas asistencia en los vestuarios o el agua, el centro otorga un pase gratuito para tu asistente (se debe reservar previamente llamando al +354 420 8800 o por correo electrónico). También disponen de sillas de ducha bajo petición.

Las mujeres embarazadas pueden bañarse de forma segura y no tienen restricciones de acceso, aunque la responsabilidad final siempre recae en ellas. Respecto a los niños, se permite la entrada a partir de los 2 años. Es muy aconsejable que utilicen manguitos o flotadores, los cuales el propio balneario proporciona de forma gratuita. Por seguridad, la edad mínima para acceder al área exclusiva del Retreat Spa es de 14 años. Dentro del agua de la laguna está estrictamente prohibido bucear, nadar de forma deportiva o practicar el nudismo.

¿Qué se necesita llevar para la visita?

Es obligatorio el uso de traje de baño tanto dentro de la laguna como en los alrededores. Puedes llevar el tuyo propio o alquilar uno en el mostrador (disponen de tallas desde la S hasta la XL). Para los días soleados es muy recomendable llevar gafas de sol y, si no quieres estropear tu pelo con los minerales del agua, un gorro de silicona (también a la venta en la tienda). Llevar una bolsa de plástico limpia te vendrá genial para guardar el bañador mojado al salir.

¿Dónde comer y beber en el lugar?

  • Blue Café: Una cafetería perfecta para tomar snacks rápidos, sándwiches, cafés o batidos.
  • Restaurante Lava: Ofrece un menú degustación de cuatro platos de gastronomía tradicional islandesa (por unas 10.300 coronas, unos 82 €) y opciones a la carta, además de un menú infantil por unas 950 coronas (unos 7 €). El almuerzo se sirve desde las 11:30 h y las cenas de 17:00 h a 21:00 h. Se recomienda reservar al teléfono +354 420 8800 o vía mail: lava@bluelagoon.is
  • Restaurante Moss: Galardonado y elegante, ofrece una experiencia gastronómica de alta cocina islandesa. Teléfono de contacto: +354 420 8700, ubicado en el edificio contiguo The Retreat.

¿Dónde alojarse?

Si quieres dormir en el propio complejo, dispones del Silica Hotel (desde 435 € la noche aprox.) o de The Retreat at Blue Lagoon Iceland, un exclusivo hotel de 5 estrellas cuyo precio por noche suele partir de los 1.132 € y que incluye acceso premium a las instalaciones. Si buscas opciones más económicas, lo ideal es buscar alojamiento en los pueblos cercanos de la península de Reykjanes o directamente en la capital, Reikiavik.

¿Dónde dejar las maletas y mochilas grandes?

Si visitas la laguna directamente desde el aeropuerto o estás en ruta con equipaje voluminoso, el complejo dispone de un edificio de consigna de seguridad junto a la zona de aparcamiento. Si llevas una mochila de mano pequeña, podrás guardarla directamente dentro de tu taquilla del vestuario. Este servicio de custodia para equipaje grande tiene un coste aproximado de 550 coronas islandesas por pieza (unos 4,20 €).

Terminada la visita en el balneario, cogimos el coche y emprendimos el viaje cruzando la península de Reykjanes con dirección a la costa sur de la isla. Nuestro objetivo final era llegar a la famosa cascada de Seljalandsfoss, pero a medio camino hicimos una parada en el Lava Centre. Este centro de visitantes fue diseñado por el reconocido estudio Basalt Architects y cuenta con una exposición educativa e interactiva espectacular. En ella, el visitante puede comprender a fondo la ciencia y las características geológicas de Islandia a través de artefactos históricos y gráficos interactivos de las erupciones volcánicas producidas durante el último siglo.

Tarifas y modalidades de entrada

El centro ofrece diferentes tipos de tickets según las áreas que desees visitar:

  • Exposición + Cine: El precio para adultos es de 3.200 coronas islandesas (unos 24,50 € aprox.) y para mayores de 67 años es de 2.400 coronas (unos 18,40 €).
  • Solo Exposición (la opción que nosotros escogimos): La entrada general para adultos cuesta 2.400 coronas islandesas (unos 18,40 € aprox.).
  • Solo Cine: El acceso a la sala de cine para adultos tiene un valor de 1.200 coronas (unos 9,20 € aprox.).

Condiciones y descuentos comunes:

  • Jóvenes (12 a 18 años): Pagan una tarifa plana reducida de 1.650 coronas (unos 12,60 € aprox.) para cualquiera de las modalidades de exposición, y 1.200 coronas (unos 9,20 €) si eligen solo el cine.
  • Menores (hasta 11 años): El acceso es completamente gratuito siempre que vayan acompañados por un adulto.
  • Pase Familiar (padres con uno o más hijos): Tiene un coste cerrado de 5.940 coronas islandesas (unos 45,50 € aprox.) aplicable a las distintas actividades.
  • Grupos escolares: Disponen de precios especiales, aunque es necesario ponerse en contacto previamente a través del correo electrónico: info@lavacentre.is

Los tickets se pueden adquirir de forma online de manera anticipada a través de su página web oficial: https://lavacentre.is

El complejo no es solo un museo; el edificio alberga también un punto oficial de información turística de la región meridional, una tienda de recuerdos con productos locales, un restaurante y una cafetería.

  • Horario de apertura: Abierto todos los días de la semana, de 9:00 h a 19:00 h.
  • Dirección postal: Lava Centre, Austurvegur 14, Hvolsvöllur, Islandia.
  • Teléfono de contacto: +354 415 5200

Decidimos comer en el Restaurante Katla y escogimos la opción de buffet. Pagamos por el buffet para dos personas, una botella de agua mineral sin gas y un refresco, lo que sumó un total de 8.060 coronas islandesas (61,67 € aproximadamente). La comida no fue para tanto, lo que demuestra que los precios en Islandia son muy elevados. El restaurante abre de 9:00 h a 21:00 h, excepto el 24, 25, 31 de diciembre y 1 de enero, cuando su horario es de 10:00 h a 16:00 h.

Ahora sí, era el momento de ir a la cascada Seljalandsfoss, un impresionante salto de agua de casi 60 metros de altura. Su caudal proviene del río Seljalandsá, que significa “río líquido”. No es la más caudalosa ni la más alta de Islandia, pero destaca por estar rodeada de acantilados, verdes laderas y rocas cubiertas de musgo.

Lo más espectacular es que se puede rodear por completo. Un sendero circular (resbaladizo y mojado) te permite pasar por detrás de su cortina de agua. Eso sí: ¡el baño está asegurado!

¿Sabías que…? Esta cascada marca el límite geográfico entre las Tierras Altas y el resto del país. Por eso es una de las más bonitas y fotografiadas de Islandia.

Consejos prácticos para tu visita:

  • Ropa: Lleva un buen impermeable y calzado cerrado con buen agarre.
  • Tecnología: Protege tu cámara o móvil con una funda impermeable para no estropearlos.
  • Servicios: Hay baños públicos y un aparcamiento de pago al aire libre.
  • Acceso: Es un espacio natural libre, sin horarios ni precio de entrada.
  • Ubicación: Al sur de Islandia (entre Selfoss y Skógafoss), a 127 km (1 h y 40 min) de Reikiavik.

Después de haber disfrutado del lugar tomando fotografías, grabaciones e incluido un baño, subimos de nuevo al vehículo para continuar con el recorrido. A unos 30 km de distancia de esta cascada se encuentra la de Skógafoss, pero antes nos detuvimos unos minutos en la carretera para fotografiar la Granja de Þorvaldseyri. Esta fue una de las más afectadas en la primavera del 2010 por el volcán Eyjafjallajökull (dicho volcán fue el que paralizó el espacio aéreo de gran parte de Europa durante varios días). Se encuentra a 10 km antes de llegar a Skógafoss.

La cascada de Skógafoss, cuyo nombre significa “cascada del bosque”, tiene 60 metros de altura y 25 de ancho. Su imponente caída de agua genera tanta bruma que, en los días soleados, los rayos del sol crean un espectacular arcoíris doble. El impacto del agua provoca un estruendo ensordecedor y una densa cortina de vapor que te empapará por completo al acercarte. Rodeada de una vibrante vegetación y musgo, se asienta de forma imponente sobre un campo de lava negra. Por todo ello, está considerada una de las cascadas más caudalosas y grandes de Islandia.

Además, el lugar alberga una misteriosa leyenda. Se dice que tras su cortina de agua, en una cueva oculta, el primer colono vikingo de la zona, Þrasi Þórólfsson, escondió un gran tesoro. Años más tarde, un joven islandés logró localizar el cofre y ató una cuerda a su anillo lateral para sacarlo. Sin embargo, al tirar de él, el asa se rompió y el cofre se desvaneció para siempre en las profundidades de la cascada, quedando únicamente ese anillo como testigo de la hazaña.

La cascada se puede contemplar desde su base, pero también es posible subir por una escalera metálica con barandilla situada en el margen derecho. Aunque algunos tramos son bastante empinados y cuenta con más de 500 peldaños (no los contamos, pero eso se dice), en unos 15 minutos aproximadamente se alcanza la cima. Para personas con movilidad reducida, este ascenso puede resultar un gran inconveniente.

Arriba esperan dos miradores: el primero es una plataforma metálica acordonada que ofrece unas vistas increíbles del salto de agua y del serpenteante curso del río Skógá. El segundo es un mirador al aire libre y sin barreras de seguridad, lo que exige máxima precaución por su peligrosidad. Este punto marca, además, el inicio de la famosa ruta de senderismo Fimmvörðuháls (entre Skógar y Þórsmörk), un trekking espectacular que transcurre entre los glaciares Eyjafjallajökull y Mýrdalsjökull hasta llegar al valle de Þórsmörk.

Tras estacionar el coche, iniciamos nuestra caminata acercándonos primero a la orilla del río Skógá. Siguiendo su curso a pie, en pocos metros nos topamos con la imponente caída de Skógafoss. Después, afrontamos la subida por las escaleras hasta la cima, donde hicimos un sinfín de fotos y vídeos antes de descender. Si la cascada de Seljalandsfoss nos había dejado sin aliento, esta directamente nos dejó sin palabras. Resulta dificilísimo escoger entre ambas… ¿Con cuál os quedaríais vosotros? Es una elección complicada, ¿verdad?

Información práctica: El acceso a la cascada y a su entorno natural es completamente libre y gratuito, sin restricciones de horario. Justo enfrente se encuentra un aparcamiento al aire libre que es de pago y cuenta con baños públicos en las inmediaciones.

La siguiente parada fue la playa Reynisfjara, llamada asimismo la playa negra de Vík. Se trata de una larga playacompuesta de una mezcla de guijarros y arena negra. No es para bañarse; su atractivo radica en contemplar el paisaje, sus columnas basálticas, los islotes Reynisdrangar o la cueva Hálsanefshellir. Considerada la más famosa de las playas negras de Islandia, figura en la lista de las diez mejores playas no tropicales del planeta. También ha servido como escenario para grandes producciones de televisión y cine, como Juego de Tronos.

Tras aparcar en el parking, emprendimos la caminata por un sendero bien señalizado. Desde su lado derecho, pudimos divisar a lo lejos la península de Dyrhólaey y su famoso arco de piedra.

Las famosas columnas hexagonales de la zona se conocen como Hálsanef. Está permitido subir a ellas, así que las escalamos para tomar esta foto. A Sergio le sirvió como buen entrenamiento: tras pulsar el temporizador de la cámara, tenía que correr a toda velocidad para llegar a tiempo y salir en la imagen.

Las paredes de la cueva Hálsanefshellir están formadas por columnas de basalto. Para visitarla, debes bordear las columnas justo por donde rompen las olas. ¡Recuerda que hay que visitarla cuando la marea está baja! Se han producido varios accidentes en la zona debido a personas arrastradas por las olas y las corrientes marinas; en otras ocasiones, la gente se ha quedado atrapada dentro de la cueva, incomunicada por la subida de la marea. ¡Vamos, que ir a visitarla es toda una aventura!

Al otro lado de Hálsanef, en el extremo occidental de la costa, se encuentran los islotes Reynisdrangar: unas formaciones rocosas de 66 metros de altura que emergen de las aguas de la playa Reynisfjara. Una leyenda cuenta que se trata de dos troles que quedaron petrificados por la luz del sol mientras arrastraban un barco.

El parking en la zona es gratuito y cuenta con un pequeño restaurante con baños. El acceso a la playa también es libre y no hay restricciones horarias. Se recomienda llevar abrigo y calzado adecuado para caminar. El lugar está situado a unos 10 minutos en coche del pueblo de Vík.

Vík í Mýrdal es la localidad más meridional de Islandia y también la más lluviosa. Formada por un pequeño núcleo de población, es uno de los pocos pueblos en la zona sur de la Ring Road. Allí encontrarás alojamientos, camping, restaurantes, cafeterías, tiendas, supermercado y una gasolinera.

Llegamos a las puertas del Icelandair Hotel Vík, un establecimiento de tres estrellas donde pasaríamos una noche. La estancia con desayuno incluido nos costó un total de 183 €. Las habitaciones son modernas, sencillas y amplias. Además, ofrece Wi-Fi gratuito en todas las instalaciones y parking gratis para los huéspedes. Cabe destacar que no admiten mascotas. El horario de entrada es de 15:00 h a 22:00 h, y la salida debe realizarse antes de las 12:00 h. Se encuentra a solo 9 minutos de la playa de Vík, concretamente en la calle Klettsvegi 1-5.

Subimos a la habitación que nos habían asignado, dejamos el equipaje y volvimos a salir a la calle para andorrear un poco por el pueblo.

La iglesia de Víkurkirkja, que data de la década de 1930, destaca por su tejado triangular de color rojo y por estar situada sobre una colina. Al lado hay un cementerio y desde ella se obtienen unas vistas increíbles del pueblo. El acceso es gratuito y solo abre en horario de culto.

La Escultura de För rinde homenaje a los más de mil años de comercio marítimo entre Islandia y Hull (Gran Bretaña), honrando a los pescadores y marineros que hacían dicha travesía.

Al lado de la escultura había un banco de madera. Nos sentamos y, teniendo como telón de fondo la playa de Vík, permanecimos un buen rato disfrutando del paisaje que nos ofrecía el lugar. Era el momento de volver al hotel.

Decidimos cenar allí. Pedimos como entrante una tosta de queso con ahumados, de plato principal, corderoacompañado con verduras y, de bebida, una botella de agua mineral. Pagamos un total de 9.500 coronas islandesas (72,31 € aproximadamente).

Bueno, era hora de ir a la cama a descansar. ¡Buenas noches, andorreros! Al día siguiente, en cuanto sonó el despertador, nos levantamos para bajar a desayunar al comedor del hotel. Degustamos unas tostadas de pan con salmón ahumado, queso, huevos cocidos, tomate y pepino; de postre, sandía y melón, y para beber, un zumo de naranja y un café con leche.

Una vez acabada la comida, volvimos a la habitación para recoger el equipaje y bajar a la recepción a hacer el check-out. Abandonamos el pueblo de Vík para poner rumbo al Parque Nacional de Skaftafell. El destino final de ese día era llegar hasta Höfn, donde nos alojaríamos tras un viaje de unos 300 km en total.

Subimos al vehículo y dejamos atrás el pueblo de Vík para adentrarnos en la Ring Road. En el camino pudimos apreciar el paisaje del Skaftáreldahraun, uno de los mayores campos de lava de la Tierra. Esta lava fluyó del sistema volcánico Laki (formado por varios cráteres) a finales del siglo XVIII. La erupción comenzó el 8 de junio de 1783 y la expulsión de lava y gases se prolongó durante ocho meses, finalizando el 7 de febrero de 1784. Unos 12 km³ de lava basáltica salieron a la superficie, cubriendo unos 565 km² de tierra. Este acontecimiento provocó indirectamente la muerte de gran parte de la población islandesa debido a la hambruna, además de causar cambios climatológicos, sequías y pérdidas de cosechas que afectaron a países europeos como Gran Bretaña, Irlanda o Francia. Con el paso de los siglos, la zona se fue cubriendo de vegetación, creando una gruesa capa de musgo sobre la lava petrificada. Este musgo tiene un color grisáceo cuando está seco; en cambio, si está mojado, adquiere una intensa tonalidad verdosa.

Hicimos la primera parada en un mirador que encontramos en la carretera, desde el cual pudimos obtener unas vistas panorámicas de todo el campo de lava. Para llegar, se camina por un pequeño sendero de tierra marcado que conduce a una plataforma de metal con unas vistas increíbles del lugar. El acceso es gratuito y el espacio es al aire libre.

Una vez hechas las fotografías y grabaciones, volvimos al coche para continuar con el viaje. De nuevo nos detuvimos; aparcamos el vehículo en un pequeño parking y emprendimos una caminata por un sendero de tierra, sencillo y de forma circular. Hicimos un descenso que nos llevó hasta Dverghamrar, un nombre que se traduce como “rocas de los enanos”. Son formaciones de basalto de origen volcánico, constituidas por columnas de seis lados que presentan basalto articulado en su parte alta. Actualmente, el lugar es un monumento natural protegido.

Se piensa que este paisaje se originó a finales de la Edad del Hielo. Debido a que el nivel del mar era más alto en esa época, el oleaje moldeó el aspecto actual de las rocas. Estas columnas se forman a través del enfriamiento de la lava y la acumulación de fuerzas: las grietas se crean horizontalmente y, al producirse una gran red de fracturas, dan lugar al desarrollo de los prismas hexagonales.

Desde aquí pudimos divisar la cascada de Foss á Síðu, cuyo salto de agua destaca entre las estructuras rocosas. Cerca de allí se encuentra Eirikslundur, otra formación de menor tamaño que destaca por tener una columna torcida. Finalmente, continuamos por el sendero para iniciar un cómodo ascenso hasta llegar al punto marcado de la ruta circular, regresando así al parking para dar por concluida la visita.

Según las creencias islandesas, los elfos y enanos habitan dentro de los acantilados; de hecho, los locales todavía creen en estos personajes mitológicos nórdicos. En el lugar hay un pequeño parking gratuito y la entrada a Dverghamrar es libre, sin horarios ni control de acceso. También vimos pequeños paneles informativos con datos sobre la zona, situada a unos 10 km al este del pueblo Kirkjubæjarklaustur.

La tercera parada fue en el puente Gígjukvísl, que en el pasado formaba parte de uno de los tramos más largos de Islandia. En 1996, el volcán oculto bajo el glaciar Vatnajökull entró en erupción, lo que provocó grandes inundaciones. Enormes fragmentos de icebergs fueron arrastrados por el agua y chocaron contra la estructura, destruyéndola por completo. Hoy en día, las vigas retorcidas se exhiben junto a la nueva carretera como un monumento conmemorativo. Desde este punto, a lo lejos, pudimos divisar los glaciares Svínafellsjökull y Skeiðarárjökull.

¡Recuerda! Todas las palabras que acaban en “jökull” significan «glaciar». A lo largo de nuestro viaje por Islandia encontramos bastantes letreros con esta terminación. Por otro lado, las carreteras que tengan una «F» indican que solo son aptas para la circulación de todoterrenos.

Ahora sí, ya estábamos en el Parque Nacional Vatnajökull. Es el más grande de Europa y está formado por la unión de dos antiguos parques nacionales: el de Jökulsárgljúfur y el de Skaftafell. Este último era el nombre por el que se conocía a todo el recinto hasta el año 2008. El nuevo parque se creó el 7 de junio de 2008 y tiene una superficie de 12.000 km², lo que representa el 12% del territorio de Islandia. El glaciar Vatnajökull es el más grande de la isla, el primero en volumen y el segundo de mayor tamaño de Europa; tiene una extensión de 8.100 km² y un espesor medio de 400 metros, alcanzando en algunos puntos más de 1.000 metros. Dicen que es el auténtico «hielo de Islandia» y, además, en los últimos años ha sido escenario de Juego de Tronos.

Llegamos al Centro de Visitantes de Skaftafell, donde se puede obtener información sobre rutas de senderismo. Entre ellas destacan la caminata hacia la cascada Svartifoss, los recorridos por varias lenguas del glaciar Vatnajökull, miradores panorámicos o, incluso, el trekking sobre el hielo. Hay rutas de varias horas o de varios días con diferentes niveles de dificultad. El centro alberga exposiciones y paneles informativos, además de cafetería y baños. El parque se localiza en el sur de Islandia, entre los pueblos de Kirkjubæjarklaustur y Höfn.

A tan solo 2 km de distancia del centro de visitantes de Skaftafell, hay un letrero que indica hacia Svínafellsjökull. El camino es de grava y, tras recorrer unos 2 km, llegamos a un parking donde estacionamos el vehículo. Desde allí, emprendimos un paseo de pocos minutos hasta llegar al extremo norte de la lengua del glaciar.

Svínafellsjökull es una de las lenguas glaciares que se pueden ver desde más cerca. Allí vimos un lago glaciar de grandes dimensiones lleno de icebergs. Tanto la lengua del glaciar como el agua del lago nos llamaron la atención por su color marrón, el cual se debe a las cenizas de las erupciones volcánicas producidas en los últimos años. Caminamos por las rocas con mucho cuidado de no caer; un resbalón de esa magnitud puede provocar una seria lesión y no queríamos acabar en el hospital.

También hay tours con la empresa Icelandic Mountain Guides para realizar caminatas sobre el hielo con crampones. ¡Recuerda! Si viajas con niños, estos deben tener una edad mínima de 8 años para poder realizar la actividad. Para más información, aquí os dejamos su página web: https://www.mountainguides.is El parking y el acceso a la lengua del glaciar son gratuitos, es un espacio al aire libre y no hay restricciones horarias para la visita.

Ahora tocaba comer. Almorzamos en la estación de servicio del restaurante Veitingasala, que contaba con un bufé libre, menús de hamburguesa con patatas fritas y bebida, y una pequeña tienda de alimentación. Allí compramos dos sándwiches de atún, dos botellas de agua mineral, un yogur Skyr, un racimo de plátanos, una manzana y dos cafés. Pagamos un total de 3560 coronas islandesas (unos 27,17 €).

Volvíamos a tomar la carretera hasta llegar a la laguna Jökulsárlón, que hoy en día se ha convertido en una de las atracciones turísticas más visitadas del país. En ella se han rodado varias escenas de películas famosas. Es el mayor lago glaciar de Islandia y se formó hace más de 30 años debido a la fusión del hielo. La laguna tiene 25 km² y 260 metros de profundidad, lo que la convierte en una de las más profundas del país.

Hasta mediados de la década de 1930, la lengua del glaciar Breiðamerkurjökull se extendía hasta la carretera de circunvalación (Ring Road). Sin embargo, comenzó a retroceder y hoy en día tiene una superficie de 18 km² y 200 metros de profundidad máxima. Hay estudios que indican que retrocede con bastante rapidez, a un ritmo de unos 500 metros por año, lo que provoca que la laguna siga creciendo.

El agua está llena de icebergs a la deriva y témpanos de hielo que se desprenden del Breiðamerkurjökull, el cual es un brazo del gran glaciar Vatnajökull. Estos bloques flotantes terminan flotando hacia el océano Atlántico. Durante nuestra visita, tuvimos la oportunidad de ver algunas focas y aves marinas.

En la zona hay dos aparcamientos públicos. El acceso a la laguna es gratuito y sin restricciones horarias. También encontrarás un restaurante con tienda de recuerdos y baños. Este paraje está localizado en el extremo sur del glaciar Vatnajökull, justo al lado de la carretera Ring Road y ubicado entre el Parque Nacional Vatnajökull y la ciudad de Höfn.

En este lugar ofrecen dos actividades de pago: una excursión en zodiac y otra en vehículo anfibio. Como nuestro paseo en barco anfibio estaba programado para las 16:00 h, aprovechamos la espera para fotografiar y grabar las focas y aves acuáticas de la zona. Además, pudimos sacar un trozo de hielo del agua para hacernos fotos y divertirnos un rato. Terminamos con los dedos completamente congelados.

Caminando nos acercamos hasta la desembocadura del río Jökulsá, donde vimos bloques de hielo que llegaban a la Playa de los Diamantes, arrastrados por la propia corriente.

Nosotros realizamos la actividad del barco anfibio con la empresa Glacier Lagoon. La excursión sale desde la tierra y, una vez a bordo, es obligatorio colocarse un chaleco salvavidas que ellos mismos te prestan como norma de seguridad.

Llegamos hasta el borde de la laguna de Jökulsárlón, punto en el que el anfibio se sumerge en el agua y comienza a flotar para navegar entre icebergs y témpanos de hielo. A bordo nos acompañó un guía de habla inglesa que dio explicaciones sobre la formación de la laguna, los glaciares y los icebergs. Todo esto lo hizo con un toque de humor, haciendo más ameno el viaje. Incluso dan la oportunidad de probar el hielo.

¿Es seguro hacer la travesía? Sí, totalmente. Detrás del barco anfibio va en todo momento un bote salvavidas rápido que garantiza la seguridad en el peor de los casos si se produce un accidente.

No olvides llevar ropa de abrigo, impermeable, guantes, gafas de sol y ponerte crema protectora solar, ya que el hielo desprende mucho frío. ¡Recuerda que en Islandia las condiciones meteorológicas pueden cambiar de una hora a otra!

El tour tiene una duración aproximada de 30 a 40 minutos. El ticket para adulto nos costó 5.700 coronas islandesas por persona (43,50 € aprox.), mientras que los niños de 6 a 12 años pagan 2.000 coronas islandesas (15,27 € aprox.). Los menores de 0 a 5 años tienen acceso gratuito, aunque esta actividad no es recomendable para niños menores de 2 años.

La empresa dispone de cuatro barcos anfibios y los horarios son muy variables. Solo se realiza desde el mes de abril hasta octubre, porque el resto del año el lago está congelado. Los tickets se pueden comprar por internet. Para más información, puedes visitar su página web: web:http://icelagoon.is

El tour en lancha zódiac dura aproximadamente 1 hora y es el que más se acerca al glaciar. Para esta actividad, te proporcionan un traje de flotación y un chaleco salvavidas. El billete de adulto cuesta 9900 coronas islandesas por persona (unos 74,77 €). Los niños deben tener como mínimo 10 años o medir al menos 1,30 m para participar; su tarifa es de 5000 coronas islandesas (aprox. 38,16 €).

Esta empresa también ofrece otros tours, como el recorrido por una cueva de hielo de 2 horas de duración. Disponen de 4 jeeps con capacidad para 15 personas (más el conductor y el guía). Esta actividad opera desde noviembre hasta marzo. La entrada de adulto cuesta 19 900 coronas islandesas (unos 151,84 €), los adolescentes de 12 a 17 años pagan 9950 coronas (aprox. 75,92 €) y los menores de 5 a 11 años entran gratis.

El tour al glaciar en jeep recorre las zonas más remotas del lado suroeste de Vatnajökull y dura entre 3 y 4 horas. Estas excursiones se realizan desde mediados de mayo hasta octubre. El precio por adulto es de 18 500 coronas islandesas (aprox. 141,16 €), los adolescentes de 12 a 17 años pagan 9250 coronas (aprox. 70,58 €) y los niños de 5 a 11 años acceden de forma gratuita.

Al terminar, fuimos en coche hacia el albergue Vagnsstaðir. Allí teníamos contratado un tour en motonieve con la empresa Glacier Jeeps Ice and Adventure. Esta compañía opera desde 1994 ofreciendo rutas en jeep y motonieve por el glaciar Vatnajökull. Tras identificarnos en el albergue, nos prestaron casco, mono, botas y guantes. Luego, subimos a un súper jeep por la carretera F985 para dirigirnos al glaciar. Una vez arriba, montamos en las motonieves para conducir y disfrutar de Vatnajökull. Como recordaréis, es el segundo glaciar más grande de Europa por extensión (el primero está en Noruega).

Las salidas de esta actividad se realizan desde el albergue Vagnsstaðir del 1 de marzo al 15 de junio, y desde el cruce de la carretera 1 con la F985 del 16 de junio al 15 de octubre. El tour dura 3 horas en total. La actividad nos costó 24 000 coronas islandesas por adulto (aprox. 183,12 €) y 12 000 coronas por niño de 10 a 12 años (aprox. 91,56 €). Su teléfono de contacto es el +354 478 1000. Para más información, podéis visitar su página web: glacierjeeps.is

Os podemos decir que el tiempo se nos pasó sin darnos cuenta. Eso sí, el bolsillo se resintió: hacer cualquier actividad en este país implica pagar un alto precio. Una vez de vuelta en el albergue, tocaba devolver el equipamiento y conducir de nuevo hasta llegar al pueblo de Höfn, nuestro último destino de ese día.

¡Al fin llegamos a Höfn! También llamado Höfn í Hornafirði (que traducido significa “puerto”), es un pequeño pueblo pesquero y la principal localidad del sudeste de Islandia. Es el segundo puerto más importante de esta región. Aquí se debe probar el humar, que significa langosta, aunque ya sabéis que los islandeses denominan así a las cigalas. ¿Sabías que aquí se celebra cada año el festival de la langosta? Pues sí, el Lobster Festival. En los últimos años ha experimentado un importante crecimiento en servicios orientados al turismo: dispone de hoteles, camping, gasolinera, piscinas, campo de golf, tiendas, restaurantes, cafeterías, museos, etc. Cuenta con un aeropuerto donde solo operan vuelos nacionales, localizado en la Ring Road, al que se accede por la Ruta 99.

Llegamos al Hotel Höfn, un alojamiento de 3 estrellas donde nos quedamos una noche y pagamos un total de 199 € por la estancia con desayuno incluido. El hotel cuenta con dos edificios: el principal (donde están la recepción, el comedor, el restaurante y algunas habitaciones) y, a unos metros de distancia, otro bloque de tres plantas con más habitaciones; ninguno de los dos dispone de ascensor. Las habitaciones son sencillas pero están bien equipadas. Disponen de internet y parking gratuitos, y ofrecen a los clientes servicio de bicicletas de forma gratuita. No admiten mascotas. El check-in es desde las 16:00 h hasta las 23:30 h, y el check-out, de 3:00 h a 11:00 h. Está situado a unos 600 metros del centro de Höfn, en la dirección Vikurbraut 20.

Dejamos el equipaje en la habitación y decidimos dar una vuelta por el pueblo. Caminamos por un sendero donde había humedales y lagunas; dicen que es el hábitat de aves marinas, aunque nosotros no vimos ninguna.

Encontramos esta curiosa escultura, de la cual no hemos podido hallar información; tampoco tenía ninguna placa que nos diera datos sobre ella. Si nos dejamos guiar un poco por la imaginación, podríamos decir que es el cuerno de un unicornio, ¡aunque de unas dimensiones exageradas!, ¿verdad? Bueno, amigos, ¡que ruede y juzgue la imaginación de cada uno!

Fuimos hasta el Puerto Pesquero de Höfn, donde vimos varios barcos atracados. Es cierto que no nos encontramos ni a un alma por la zona. Hacía una tarde fría con viento y el cielo amenazaba con llover.

El buque de pesca SF 52 Akurey es un viejo barco pesquero que hoy en día está colocado en el puerto de Höfn como monumento.

El Centro de Visitas Gamlabud es el punto ideal para obtener información turística de la zona y sus alrededores. Cuando llegamos, las ventanas estaban abiertas, pero el lugar ya se encontraba cerrado. Su horario de atención es de 9:00 h a 19:00 h y está ubicado en Heppuvegi 1, Puerto de Hafnarfjörður.

Pasamos por la puerta de Sundlaug Hornafjarðar, la piscina municipal al aire libre que abrió al público en abril de 2009. Cuenta con una piscina principal de 25 X 8,5 metros, una piscina infantil, tres toboganes acuáticos, sauna y baño de vapor. Tarifas de entrada: adultos (18 a 67 años): 900 ISK (6,86 € aprox.); niños (10 a 17 años): 200 ISK (1,52 € aprox.); jubilados: 500 ISK (3,82 € aprox.); tarjeta familiar (2 adultos + 1 o más niños): 2000 ISK (15,22 € aprox.). Residentes: los mayores y personas con discapacidad residentes en el municipio acceden gratis presentando un documento acreditativo. Alquiler de material: el alquiler de toalla o traje de baño cuesta 800 ISK por pieza (6,10 € aprox.). Horarios de apertura: invierno (1 de octubre al 14 de mayo): días laborales de 6:45 h a 21:00 h, fines de semana y festivos de 10:00 h a 21:00 h; verano (15 de mayo al 30 de septiembre): días laborales de 6:45 h a 21:00 h, fines de semana y festivos de 10:00 h a 19:00 h. El teléfono de contacto es el 4708477 y se puede obtener más información en su sitio web oficial: hornafjordur.is Se ubica en las instalaciones deportivas de Höfn, en la dirección Víkurbraut 9.

En Höfn también se encuentra el Golf Club Silfurnesvöllur, un campo de nueve hoyos donde podrás practicar este deporte con vistas a las montañas y glaciares de los alrededores. No te preocupes si no tienes equipo, ya que puedes alquilarlo allí mismo. Está localizado en el extremo norte del pueblo, en la dirección Dalbraut 3.

Por último, subimos por una avenida algo empinada que nos llevó hasta la iglesia Hafnarkirkja. En el año 1961 se planeó edificar este templo en el pueblo, y las obras comenzaron en julio de 1962. Finalmente, se inauguró el 28 de julio de 1966. El constructor fue Guðmundur Jónsson y el arquitecto, Ragnar Emils. El templo tiene capacidad para acoger a 200 personas sentadas y cuenta con una sala anexa para actividades parroquiales, además de un pequeño cementerio al lado. No pudimos acceder a su interior porque se encontraba cerrada. Abre solo en horario de culto y el acceso es gratuito.

Fuimos a cenar, pero los pocos restaurantes de Höfn estaban cerrados. Las únicas opciones eran comprar comida en el supermercado o cenar en nuestro alojamiento. Escogimos esta última alternativa porque teníamos muchas ganas de probar el “humar”; por suerte, el restaurante del hotel seguía abierto. Nos sentamos y pedimos una sopa de langosta como entrante y, de plato principal, el “humar” (que en realidad son cigalas), todo acompañado con agua del grifo. Pagamos un total de 18.360 coronas islandesas por persona (unos 140,09 €). Al terminar, volvimos a la habitación, completamente agotados tras todo el día de viaje.

Sonó el despertador: había que levantarse, recoger el equipaje y meter las maletas en el coche. Después acudimos al comedor del hotel, donde había un desayuno servido tipo bufé. Allí probamos salmón, queso, pan, pimientos, tomates, kiwis, naranjas, plátanos, zumo de naranja y café con leche.

Finalizada la comida, hicimos el check-out. Entonces tocaba emprender un viaje de unos 430 km, una de las etapas más largas de nuestro viaje por Islandia. Nuestro destino final para ese día era el Hotel Laxa, situado a 2 km del lago Mývatn. La primera parada la hicimos en Djúpivogur, un pequeño pueblo pesquero cuyo puerto es uno de los más antiguos del país. Su actividad se remonta al siglo XVI, época en la que los comerciantes alemanes traían sus productos para intercambiarlos.

En Djúpivogur hay casas de madera del siglo XVIII. Accedimos a la vivienda Langabúð, el inmueble más antiguo de la localidad. Edificado en el año 1790 como un almacén de troncos, destaca por su fachada roja y ha sido totalmente restaurado. Hoy en día, su interior alberga un centro cultural donde pudimos ver una colección de objetos antiguos locales y otra de obras del escultor Ríkarður Jónsson. La entrada para adultos nos costó 500 coronas islandesas por persona (3,82 € aproximadamente), mientras que los niños (de 6 a 12 años) y los jubilados pagan 300 coronas islandesas cada uno (2,29 € aprox.)

También hay un café donde sirven porciones de tarta, tés, bocadillos y sopas. Abre de 10:00 h a 17:00 h, se ubica frente al puerto de pescadores y su teléfono es el +354 4788220. Con el día gris y frío que hacía, decidimos tomarnos un café; sin embargo, no pudimos entrar en esta cafetería porque estaba llena con un grupo de alemanas, ya que en el puerto de Djúpivogur había atracado un crucero. Os podemos decir que el pueblo estaba ambientado de turistas alemanes.

Por ello, nos acercamos hasta Við Voginn, un bar con ambiente joven donde sirven comida tradicional: parrilla, sopas, carnes, snacks, bebidas y repostería. Pedimos dos cafés con leche y pagamos un total de 1.100 coronas islandesas (8,38 € aprox.). Su horario es de lunes a viernes de 9:00 h a 21:00 h, y los sábados de 10:00 h a 21:00 h. El teléfono es el +354 4788860 y la dirección es Vogalandi 2.

En el puerto hay una exposición de esculturas al aire libre llamada ‘Eggin í Gleðivík’. Consta de 34 huevos de aves a gran escala que representan a las especies autóctonas de la zona. Las obras, distribuidas a lo largo del muelle, fueron creadas en granito por el escultor islandés Sigurður Guðmundsson. Cada pieza presenta tonalidades y tamaños diferentes, se apoya sobre un bloque de hormigón e incluye una placa con el nombre del ave. El acceso es totalmente gratuito.

Desde el puerto de Djúpivogur salen tours hacia la isla de Papey con una duración aproximada de 4 horas. Es una isla deshabitada de 2 km² donde podrás ver aves migratorias como los frailecillos, así como otras aves marinas, focas, un faro, una iglesia y formaciones rocosas conocidas como «el castillo». Estos tours se realizan durante los meses de verano, pero nosotros no lo hicimos por falta de tiempo.

Dejábamos atrás el pueblo de Djúpivogur para seguir con el viaje. Más adelante, paramos en el supermercado Netto de Egilsstaðir (6, 700 Kaupvangur), una cadena con buena relación calidad-precio donde venden alimentos, productos básicos y souvenirs. Allí compramos dos bandejas de jamón serrano, pan, plátanos, yogur skyr y una botella de agua mineral sin gas, todo por un total de 1.612 coronas islandesas (12 € aprox.). El establecimiento cuenta con un microondas y unas pocas mesas donde nos quedamos a comer lo comprado. Abre todos los días de 9:00 h a 20:00 h.

Terminada la comida, seguimos con la ruta hasta llegar a la cascada Rjúkandafoss, uno de los muchos saltos de agua que se pueden ver desde la carretera de circunvalación. Ubicada en el valle Jökuldalur, forma parte del río Ysti-Rjúkandi y cuenta con una caída de 95 metros dividida en dos tramos. Se accede a ella a través de un sendero señalizado que conduce a un mirador ideal para contemplar la vista. El acceso a este espacio al aire libre es totalmente gratuito.

Tomamos unas fotografías y grabamos el lugar, ya que no queríamos entretenernos mucho en la zona. Nos detuvimos unos segundos en la carretera para contemplar el paisaje que nos regalaba Islandia en ese instante.

A este paso, por tanto pararnos, nos iba a faltar día para ver los lugares que teníamos planeados. Al fin llegamos a la Granja Möðrudalur, un pequeño asentamiento que cuenta con bar-restaurante, tienda de recuerdos, camping, cabañas y surtidores de gasolina. Situada a 469 metros de altitud, es la granja más alta del país. Allí tuvimos la oportunidad de ver ovejas, una iglesia edificada por el propio dueño y las tradicionales casas de turba con cubiertas verdes. Estas últimas, construidas con piedra, césped y madera, son un claro ejemplo de arquitectura sostenible.

De nuevo en la carretera, volvíamos a coger la Ring Road hasta llegar al desvío que indicaba las cascadas Dettifoss y Selfoss. Aparcamos el coche en el parking y emprendimos una corta caminata hasta llegar a Dettifoss, la cascada de mayor volumen de Europa. Tiene casi 100 metros de anchura, 45 metros de caída y un caudal que alcanza los 200 m³/s. En los días soleados se pueden formar arcoíris dobles.

Nos quedamos sin palabras. Eso sí, nos estábamos mojando por la lluvia que caía en ese momento. Sacamos las cámaras fotográficas, pero tuvimos que volver a guardarlas porque las lentes se empapaban; así que al final utilizamos la GoPro y el móvil. Os podemos decir que hubo un momento en el que el lugar se quedó casi vacío.

Estando frente al mirador de Dettifoss, es increíble ver la fuerza con la que cae el agua y el estruendo que provoca. Este mirador se encuentra en el lado oeste de la catarata, que es el más accesible y, por lo tanto, el que más se llena de turistas. También se puede visitar desde el lado este; para ello, hay que tomar la carretera 864 hasta el letrero que indica Hafragilsfoss y, desde allí, comenzar un recorrido a pie de unos 20 minutos. Nosotros solo la visitamos desde el lado oeste.

¡Recuerda! Gran parte del camino y las escaleras que conducen al mirador están mojados debido a que el viento mueve el agua de la catarata, por lo que el lugar es muy resbaladizo. Se debe llevar impermeable y calzado cerrado antideslizante.

Desde Dettifoss hay un sendero de 1,5 km de distancia que lleva hasta la cascada Selfoss. Es menos espectacular si la comparamos con la anterior. Nosotros no llegamos hasta ella porque en ese momento caía una gran tromba de agua y el camino estaba peligroso. El acceso al parking y al parque nacional es gratuito, y a la entrada hay unos baños portátiles. Las cascadas se localizan al norte de Islandia, en el Parque Nacional de Vatnajökull.

El Hotel Laxá es un alojamiento de 3 estrellas. Nos hospedamos aquí una noche y pagamos un total de 237 € por la estancia con desayuno incluido. Las habitaciones son modernas, sencillas y de tamaño moderado. El horario de check-in es de 15:00 a 00:00 h, y el de check-out, de 5:00 a 11:00 h. No admiten mascotas. Ofrece a sus clientes aparcamiento y wifi gratuitos, además de un restaurante que sirve platos principales y buffet. Se encuentra a 20 minutos de los baños naturales de Mývatn y a 45 minutos de la localidad de Húsavík. Su dirección es Við Olnabogaás, 660 Mývatn.

Como estábamos agotados de todo el día y no queríamos volver a coger el coche, decidimos cenar en el restaurante del propio hotel. Pedimos una sopa de langosta para compartir y ternera con patatas y espárragos como plato principal para cada uno. Para beber, una jarra de agua del grifo. El total fue de 14.400 coronas islandesas (unos 109,60 €). Ten en cuenta que en varios kilómetros a la redonda no hay nada más que vegetación y moscas. Hay tantas que forman grandes enjambres. ¡De verdad que no exageramos!

Despertamos antes de que sonara el despertador y decidimoslevantarnos para trabajar un rato con el ordenador. Después, acudimos al comedor del hotel, donde había un desayuno tipo buffet. Probamos el queso, el jamón York, los huevos revueltos y cocidos, tomate, pepino, piña, fresa, naranja y un café con leche.

Hicimos el check-out. En nuestro cuaderno de bitácora teníamos anotado visitar ese día los pseudocráteres de Skútustaðir en Mývatn, Hverir, la cueva Grjótagjá, las formaciones de lava de Dimmuborgir y la cascada Goðafoss, para terminar en la ciudad de Akureyri. En total, realizaríamos un viaje de 160 km.

Subimos al coche para ir hasta los pseudocráteres de Skútustaðir, en Mývatn. También llamados cráteres falsos, se dice que solo existen aquí y en Marte. Podríamos decir que son cráteres, aunque en realidad no lo son porque no emitieron magma. Se formaron por una explosión hidrotermal bajo tierra: al pasar una colada de lava bajo el lago Mývatn, se produjo una serie de explosiones de gas que creó estos cráteres y conos. Hoy en día están cubiertos por una capa de hierba y algunos tienen agua en su base. Hay dos senderos para recorrerlos, uno de una hora y otro de 30 minutos. Algunos cuentan con escaleras para acceder a la parte superior y bordearlos, lo que permite obtener unas vistas panorámicas. El acceso a este espacio al aire libre es gratuito y no hay restricciones horarias para la visita. Se sitúan en el extremo sur del lago Mývatn.

Ya en la carretera comenzó a llover, por lo que tuvimos que activar el limpiaparabrisas. Llegamos a Hverir, la zona geotermal más grande de Islandia. Allí hay cráteres de lodo, fumarolas y agujeros burbujeantes que expulsan barro caliente continuamente. En el lugar se pueden ver nubes de vapor con un intenso olor a azufre que puede no resultar muy agradable y ser bastante molesto para algunos olfatos. Hay senderos señalizados y delimitados por cuerdas para recorrer la zona; por seguridad, ¡recuerda que no puedes salirte de ellos! Además, hay que preservar el lugar. Aparcamos el vehículo en el parking y decidimos salir a visitar Hverir, pero era imposible permanecer al aire libre: nos mojamos por completo. Intentamos tomar algunas fotografías, pero resultaba imposible, así que decidimos volver al coche. Esperamos unos 20 minutos a ver si bajaba la intensidad de la lluvia, pero el cielo seguía completamente cerrado. Localizado en el norte de Islandia, cerca de la localidad de Reykjahlíð, este espacio se encuentra junto a la carretera principal. El acceso y el parking son gratuitos, al aire libre y abiertos las 24 horas.

Decidimos ir hasta la cueva Grjotagjá, una fisura con una caverna de aguas termales de color azul que se encuentran a 45 ºC. Hasta 1975, era el lugar donde los islandeses acudían a bañarse; sin embargo, tras las erupciones entre 1975 y 1984, la temperatura del agua subió drásticamente y desde entonces se prohibió el baño. ¿Sabías que aquí se grabó una famosa escena de Juego de Tronos? Sí, el encuentro pasional entre Jon Snow e Ygritte. La cueva se sitúa en una propiedad privada, pero sus dueños permiten la visita de turistas, manteniendo estrictamente la prohibición de bañarse. El acceso y el parking junto a la cueva son gratuitos. Se encuentra cerca del lago Mývatn, en el norte de Islandia.

La mañana transcurrió lluviosa y con gran intensidad. Nos dirigimos hasta las formaciones de lava de Dimmuborgir y, al llegar allí, la lluvia paró. ¡Qué alegría! Aparcamos el vehículo en el aparcamiento y fuimos al baño, donde tuvimos que pagar 200 coronas islandesas por cada uno (1,53 € aprox.). Se puede pagar en efectivo o con tarjeta de crédito. Si compras alguna bebida o alimento en la cafetería, te dan un ticket para usar el baño de forma gratuita.

Dimmuborgir, que significa “castillos oscuros”, hace referencia a unas impresionantes formaciones de lava. Se cree que este campo de lava se originó por una erupción del cráter Younger Laxárhraun hace unos 2300 años. El flujo de lava avanzó a través de los cráteres Ludentarborgir y Þrengslaborgir, creando un paisaje de columnas, cavernas y crestas que hoy conocemos como Dimmuborgir.

Según las leyendas locales, este lugar está habitado por gnomos, duendes y los 13 Yule Lads (los «duendes de la Navidad» islandeses). También se dice que es la puerta que conecta la Tierra con el infierno.

Para recorrer la zona, existen varios senderos marcados con diferentes colores:

  • El círculo pequeño: Tiene 570 metros, es de nivel fácil y se recorre en unos 10 o 15 minutos.
  • El círculo de 840 metros: También de nivel fácil, se completa en unos 20 minutos.
  • El círculo de la iglesia (Kirkjuhringur): Es el más famoso. Tiene 2250 metros de longitud, es de dificultad sencilla y toma unos 60 minutos.
  • El círculo Mellönd: Cuenta con 1200 metros, es de nivel fácil y se realiza en unos 30 minutos.
  • El sendero de retorno: De 800 metros, es de nivel difícil y requiere unos 40 minutos.
  • Ruta a Hverfjall: Es una ruta pública de 8 km que conecta Dimmuborgir con el cráter Hverfjall, con una duración de entre 2 y 3 horas.

El día de nuestra visita, algunos senderos estaban cerrados por obras de mantenimiento. El entorno destaca por su vegetación, que incluye bosques de abedules, matorrales, musgo, plantas alpinas, flores y líquenes. Además, en el centro de visitantes ofrecen caminatas guiadas gratuitas durante todo el año. Cerca de este centro hay un reloj de sol que nos sirvió para orientarnos y que ofrece una panorámica de 360 grados de la zona.

El paraje está ubicado al este del lago Mývatn, al norte de Islandia, y cuenta con aparcamiento gratuito, centro de visitantes, cafetería, tienda de recuerdos y aseos.

Acabada la visita, decidimos quedarnos a almorzar en la cafetería de allí, llamada Kaffi Borgir Dimmuborgir. Compramos dos bocadillos de salmón ahumado, una botella de agua mineral sin gas y dos cafés con leche. Pagamos un total de 4.450 coronas islandesas (33,83 € aprox.). Permiten los pagos en efectivo y con tarjeta de crédito, y también aceptan euros. Nos dieron dos tickets para hacer uso del baño. Abre todos los días de 11:00 h a 15:00 h y ofrece bocadillos, snacks, bebidas, comida buffet, etc. Cuenta con mesas interiores, un comedor y mesas en la terraza. Su teléfono de contacto es el +354 464 1144 y su página web: kaffiborgir.is

Terminado el almuerzo, retomamos el viaje hasta llegar a nuestra siguiente parada: la cascada Goðafoss, también conocida como la «Cascada de los Dioses». Con forma de herradura, una caída de 12 metros y un ancho de 30 metros, se localiza en el curso del río Skjálfandafljót. Cuenta la leyenda que en el año 999, al declararse el cristianismo como religión oficial de Islandia, los iconos paganos del país fueron arrojados a sus aguas. El lugar dispone de varios miradores que nos ofrecieron diferentes ángulos de visión. Además, cuenta con dos aparcamientos gratuitos: uno junto a la carretera de circunvalación y otro al lado de la gasolinera. En la zona también encontrarás una cafetería, tienda de recuerdos y baños. Al ser un espacio al aire libre, el acceso es gratuito y no tiene restricciones horarias. Se sitúa al norte del país, justo en el comienzo de la ruta de las Tierras Altas de Sprengisandur.

Tras nuestra visita al lugar, nos dirigimos hacia Akureyri, la segunda ciudad más grande de Islandia, conocida como la capital del norte. Está ubicada a las orillas del fiordo Eyjafjörður, el más largo del país con 60 km. Cuenta con el principal puerto pesquero y ha jugado un gran papel a lo largo de la historia islandesa como puerto comercial, ya que sus aguas nunca se congelan. Su población se dedica a la pesca, la agricultura y el comercio. En los últimos años, el turismo está experimentando un gran crecimiento y la ciudad ya cuenta con hoteles, bares, cafeterías, restaurantes, galerías de arte, museos, iglesias y jardines. Al ser una ciudad pequeña, se puede visitar en un par de horas.

Una vez en Akureyri, nos dirigimos al Hotel Nordurland by Keahotels. Es un alojamiento de tres estrellas con habitaciones sencillas pero bien equipadas, que ofrece wifi y parking gratuito, aunque no admite mascotas. El check-in es a partir de las 14:00 h y el check-out hasta las 12:00 h. Pasamos una noche allí y pagamos un total de 199 € por la estancia con desayuno incluido. Está ubicado en el centro de Akureyri, a la altura de Geislagata 7, y a solo 2,5 km del aeropuerto de la ciudad.

Hicimos el check-in y salimos a andorrear por Akureyri. Paseamos por su calle principal, Hafnarstraeti, que es muy animada y donde encontrarás una gran cantidad de tiendas de recuerdos, bares y restaurantes.

Subimos por una escalinata para visitar la iglesia de Akureyrarkirkja, un templo luterano edificado en 1940 por el arquitecto Guðjón Samúelsson. En su interior alberga un órgano de 3200 tubos y un barco que cuelga del techo, una tradición nórdica como ofrenda para proteger a los marineros. Lamentablemente, no pudimos acceder porque se encontraba cerrada y tuvimos que conformarnos con verla desde el exterior. El acceso es gratuito y abre de lunes a viernes, de 10:00 a 16:00 h. Está ubicada en la calle Eyrarlandsveg.

El Jardín botánico de Akureyri (Lystigardur Akureyrar) es el más septentrional del mundo. Resulta increíble que, al estar tan próximo al círculo polar ártico, albergue una gran variedad de flora autóctona y de otros países; por eso, vale mucho la pena visitarlo.

Abrió sus puerta en 1912 como parque público y en el año 1957 se creó su sección botánica. Tras varias remodelaciones y ampliaciones, hoy en día cuenta con una superficie de 3,6 hectáreas. El recinto dispone de una cafetería y una zona destinada a celebraciones.

El acceso es gratuito. Abre desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre, de lunes a viernes de 8:00 h a 22:00 h, y los fines de semana de 9:00 h a 22:00 h. Se encuentra situado en la calle Eyrarlandsveg.

Paseamos por el puerto marítimo, donde contemplamos los barcos de pesca atracados.

Vimos que el Centro Cultural y de Conferencias Hof ofrece programación de música, artes escénicas, exposiciones y conferencias; allí está la oficina de información turística y un restaurante. Para más información visite la página web: www.mak.is Ubicado en Strandgata 12.

Como el estómago nos pedía comida, fuimos a cenar al restaurante T-Bone Steakhouse, donde pedimos una sopa de pescado. De plato principal, cada uno tomó un solomillo de ternera acompañado de patata cocida y, de bebida, dos botellas de agua mineral sin gas. Pagamos un total de 14.300 coronas islandesas (107,85 € aproximadamente). El local ofrece comida europea y americana. Abre de martes a miércoles de 17:00 h a 22:00 h; los jueves y viernes de 11:30 h a 14:00 h y de 17:00 h a 22:00 h; y los sábados y domingos de 17:00 h a 22:00 h. La dirección es Brekkugata 3.

Bueno, andorreros, era el momento de regresar al alojamiento; necesitábamos descansar. A las 7:00 h sonaba el despertador: había que levantarse, recoger el equipaje, desayunar y hacer el check-out. Ese día teníamos una jornada dura. Había que recorrer un total de 480 km en una ruta en la que visitaríamos el Museo Etnográfico Glaumbaer, la cascada Hraunfossar, Barnafoss y Deildartunguhver, para finalmente llegar hasta la ciudad de Reikiavik.

Hicimos una parada en la carretera para contemplar los caballos islandeses, considerados una de las razas de caballos más puras que existen. Se caracterizan porque son los únicos en el mundo capaces de ejecutar cinco pasos distintos. Actualmente está prohibida la entrada de caballos al país y, si se produce la salida de uno, dicen que ya no podrá volver a Islandia.

Nuestra primera visita de ese día fue al Museo Etnográfico Glaumbær. Al principio, este lugar fue una granja construida con césped, turba y madera en una colina. El museo se creó en el año 1948 y abrió al público en junio de 1952, mostrando cómo era la forma de vida en el siglo XIX y cómo era el ambiente de aquella época. Durante la visita pudimos ver la entrada, el pasillo, el cuarto de huéspedes, la cocina, la despensa principal, el salón común, la lechería, la quesería, la herrería y el almacén.

La entrada para adultos nos costó 1700 coronas islandesas por persona (12,82 € aprox.), mientras que los grupos de más de 6 personas pagan 1500 coronas islandesas por cada uno (11,31 € aprox.). Los niños y adolescentes (de 0 a 17 años), los mayores y las personas con discapacidad tienen acceso gratuito.

El horario de apertura es el siguiente: del 1 de abril al 19 de mayo, de lunes a viernes de 10:00 h a 16:00 h; del 20 de mayo al 20 de septiembre, todos los días de 9:00 h a 18:00 h; del 21 de septiembre al 20 de octubre, todos los días de 10:00 h a 16:00 h; y del 21 de octubre al 31 de marzo, de lunes a viernes de 10:00 h a 16:00 h. Para más información, puede visitar su página web: www.glaumbaer.is

De regreso a la carretera para continuar nuestro viaje, paramos en Staðarskáli N 1. Es una gasolinera que cuenta con grill bar, baños y tienda de recuerdos, abierta de 7:30 h a 23:30 h. Allí compramos nuestro almuerzo del día: dos bocadillos de salmón, dos yogures Skyr, dos plátanos y una botella de agua mineral sin gas, todo por un total de 3.037 coronas islandesas (aprox. 22,90 €).

Nos detuvimos en el viaje para visitar la cascada Hraunfossar. Esta no nace de un río, sino que emerge del campo de lava Hallmundarhraun creando una serie de saltos de agua que forman finas cascadas. Estas aguas caen al río Hvítá entre arbustos y rocas de la zona. No es muy caudalosa ni tampoco muy alta, pero es especial por ser diferente a las demás. Además, hay un sendero habilitado para poder contemplarla.

Junto a la cascada de Hraunfossar vimos Barnafoss, «la cascada de los niños». Su nombre hace mención a dos hermanos que perdieron la vida aquí un día de Navidad, cuando intentaron atravesar un arco de lava natural que se utilizaba como puente para cruzar los rápidos. Solo se encontraron sus pisadas; nunca se hallaron sus cuerpos. Debido a lo ocurrido, la madre mandó derrumbar el paso.

En la zona hay un aparcamiento y una tienda de recuerdos. Tanto el estacionamiento como el acceso son gratuitos. Al ser un espacio al aire libre, no hay restricciones horarias para la visita. Se localiza a 125 km de Reikiavik.

La siguiente parada fue Deildartunguhver, un manantial de aguas termales cuya agua está a 97 °C y que tiene un alto caudal de 180 litros por segundo. Está considerado el manantial de agua termal con mayor flujo de Europa. Gran parte de su agua se utiliza para la calefacción de las viviendas en las ciudades de Akranes y Borgarnes. De hecho, hay una tubería de 34 km que llega a Borgarnes y otra de 64 km hasta Akranes. Para poder visitar el lugar, existen unas pasarelas de madera con puntos de observación que garantizan la seguridad de losvisitantes. El parking y el acceso son gratuitos. Al ser un espacio al aire libre, no hay restricciones horarias para la visita. Está ubicado al oeste de Islandia, en Reykholtsdalur.

Al lado se encuentra Krauma Geothermal Baths & Spa, un balneario geotermal donde podrás bañarte en las aguas calientes de Deildartunguhver combinadas con el agua fría de Rauðsgil, proveniente del glaciar Ok, el más pequeño de Islandia. El complejo cuenta con seis piscinas, dos baños de vapor y una sala de relajación. En las inmediaciones están el restaurante Krauma, que ofrece comida típica islandesa, y un bar de bebidas y aperitivos. Ambos abren durante todo el año. Nosotros prescindimos de esta visita porque decidimos ir a la Laguna Azul.

Actualmente, la entrada para adultos cuesta 7.900 ISK (unos 53 €), los adolescentes de 13 a 17 años pagan 4.160 ISK (unos 28 €) y los niños de 0 a 12 años abonan 500 ISK (unos 3,40 €). El spa abre todos los días de 11:00 h a 21:00 h, a excepción de los días 24 y 31 de diciembre, que opera de 11:00 h a 16:00 h, y los días 25 de diciembre y 1 de enero, que permanece cerrado. Se sitúa a 97 km de Reikiavik, en la dirección Deildartunguhver 320. Más información en su sitio web oficial:  https://www.krauma.is/#/frontpage

Subimos de nuevo al vehículo. Teníamos que hacer aún 104 km hasta llegar al Icelandair Hotel Reykjavik Natura, donde nos alojaríamos. Pasamos por el túnel de Hvalfjörður, que atraviesa el fiordo Hvalfjörður debajo del océano y tiene una longitud de 5770 metros.

Berjaya Reykjavik Natura Hotel (antiguo Icelandair Hotel), un hospedaje de cuatro estrellas donde nos alojaríamos por dos noches. Pagamos por el alojamiento y el desayuno un total de 255 €. El check-in comienza a partir de las 14:00 y el check-out se realiza hasta las 12:00. No se admiten mascotas. El lugar está adaptado para personas con movilidad reducida y cuenta con gimnasio, aparcamiento, traslado al centro y wifi gratis. La dirección es Nauthólsvegur, 101 Reikiavik.

A las 8:20 h de la mañana ya estábamos listos para ir a desayunar al comedor del hotel. El desayuno se sirve tipo buffet, con una gran variedad para escoger: embutidos, panes, frutas, verduras, pasteles, jugos y bebidas calientes.

Para ese día haríamos unos 290 km. Teníamos planeado visitar el Círculo Dorado (también llamado Círculo de Oro), el cual está formado por tres atracciones turísticas: el Parque Nacional Þingvellir (Thingvellir), la cascada de Gullfoss y la zona geotermal, donde están los géiseres Strokkur y Geysir. Al terminar las visitas, volveríamos a la ciudad de Reikiavik.

Subimos al coche poniendo rumbo hacia el Parque Nacional Thingvellir. Recorrimos unos 47 km hasta llegar a él. Como aún era temprano, no había mucha gente en el lugar. Aparcamos el coche en el aparcamiento. La zona cuenta con un Centro de Interpretación y baños, donde hay que pagar 200 coronas islandesas (1,53 € aprox.). Abajo, en el valle, hay otros baños públicos portátiles; estos son gratuitos, aunque no están muy limpios. Al lado del centro de visitantes hay un mirador desde el cual se pueden obtener unas increíbles vistas panorámicas de Thingvellir.

El Parque Nacional Thingvellir fue fundado en 1928 y es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2004. Está situado entre dos placas tectónicas: al oriente la eurasiática y al occidente la norteamericana. Su falla principal, Almannagjá, crea un cañón de grandes proporciones en cuyo final se encuentra un asta de bandera que marca la “Roca de la ley”. En el valle también se sitúan Flosagjá y Peningagjá, dos fracturas de aguas claras cuyos fondos están repletos de monedas que los turistas lanzan para pedir un deseo. Por favor, cuidemos la naturaleza y no contaminemos más.

En el parque se encuentra el Alþing, el primer parlamento democrático del mundo. Fundado por los vikingos en el año 930, era el punto de reunión anual de los diferentes clanes de la isla para decidir sobre los asuntos del país y castigar a los criminales. Esta institución perdió sus poderes legislativos en 1271, aunque se siguió utilizando como sala de justicia hasta su disolución en 1798. En 1843, el parlamento recobró su poder y sus miembros aprobaron el traslado de la sede a la ciudad de Reikiavik.

Drekkingarhylur es una poza profunda que se utilizaba para ahogar a las mujeres condenadas por delitos de la época, tales como el adulterio o el infanticidio.

Thingvallakirkja es uno de los primeros templos religiosos construidos en Islandia y fue consagrado en el siglo XI. Aunque la estructura original se derrumbó en 1118, la iglesia actual fue edificada en 1859 y cuenta con tres campanas. El acceso es gratuito y abre de junio a agosto, en horario de 9:00 a 17:00 h. Anexo al edificio se encuentra un cementerio donde descansan dos poetas de la época de la independencia: Einar Benediktsson y Jónas Hallgrímsson.

Pudimos contemplar a lo lejos el edificio histórico de Þingvallabær, una granja edificada en 1930 y obra del arquitecto Guðjón Samúelsson, que rinde homenaje a los 1000 años de la existencia del Alþingi. En la actualidad, es utilizada como la residencia de verano del presidente de Islandia.

Nos acercamos hasta la cascada Öxararfoss, subimos por un sendero, caminamos por una plataforma de madera que nos llevó hasta ella. Es una pequeña cascada, que cae por un campo de lava, su base está llena de rocas, ubicada en el curso del río Óxará, estando dentro del Parque Nacional Thingvellir.

Pudimos contemplar a lo lejos el edificio histórico de Þingvallabær, una granja edificada en 1930 y obra del arquitecto Guðjón Samúelsson, que rinde homenaje a los 1000 años de la existencia del Alþingi. En la actualidad, es utilizada como la residencia de verano del presidente de Islandia.

La entrada al parque es gratuita, excepto para las actividades en la fisura de Silfra, donde se puede practicar buceo y esnórquel durante los meses de verano por un coste adicional.

Era el momento de abandonar el lugar para subir de nuevo al vehículo y dirigirnos hacia la cascada de Gullfoss, conocida como «la Cascada Dorada». Esta tiene un caudal de agua de entre 80 y 150 m³ que caesobre tres saltos de 11, 21 y 32 metros. En los días soleados, además, se puede ver un arcoíris. Está considerada como una de las más bonitas de Islandia y , al ser muy visitada por turistas y viajeros, suele haber mucha gente en el lugar.

La cascada estuvo a punto de desaparecer en los años 20 del siglo pasado. En aquella época, una empresa extranjera planeaba construir una central hidroeléctrica que crearía una presa en el río Hvítá. Sin embargo, Sigríður Tómasdóttir —hija del granjero dueño de las tierras— amenazó al Estado con arrojarse a la cascada si se iniciaba la construcción. A su vez, los islandeses iniciaron protestas hasta lograrparalizar el proyecto. Finalmente, el lugar volvió a manos del gobierno islandés, que hoy en día garantiza su protección.

Hay dos senderos para visitarla. El primero está en la parte alta y desde él se obtienen unas increíbles vistas panorámicas. El segundo la bordea por abajo tras descender por un tramo de escaleras; al tomar esta ruta es seguro que te vas a mojar, por lo que es imprescindible llevar impermeable, calzado cerrado antideslizante y fundas para proteger cámaras, móviles o GoPro. Este último sendero permanece cerrado al público durante el invierno porque se cubre de nieve, y no se recomienda para personas con problemas de movilidad.

El acceso es gratuito, al aire libre y sin restricciones horarias. En la zona hay un aparcamiento gratuito, restaurante, cafetería y tienda de recuerdos. La cascada se encuentra situada en el suroeste del país.

Nuestra siguiente parada fue la zona geotérmica de Geysir. También conocido como el Gran Geysir, su nombre significa «pozo surtidor» y es el más antiguo que se conoce. Está localizado en el valle de Haukadalur, justo en la colina Laugarfell. ¿Sabías que este géiser islandés es el que dio nombre a todos los demás géiseres del mundo? Desgraciadamente, en la actualidad ya no emana agua de forma natural debido a la acción humana: los objetos y rocas arrojados por los turistas obstruyeron sus conductos de agua hirviendo. Este gigante llegó a alcanzar los 122 metros de altura y tuvo su última erupción entre el 17 y el 20 de junio de 2000, reactivado por un terremoto. Hoy en día, lamentablemente, es solo una charca de agua caliente.

Pero tranquilos, unos metros más adelante se puede ver el géiser Strokkur. Esta fuente termal, que emite periódicamente una columna de agua caliente y vapor al aire, llega a alcanzar los 20 metros de altura en intervalos de 20 a 30 minutos. El lugar está rodeado por fumarolas. ¡Recuerda que el camino está señalizado y delimitado para marcar una distancia de seguridad al visitante!

En la zona hay hotel, camping, gasolinera, aparcamiento, tienda de recuerdos, cafetería, bar y baños. Almorzamos en el Restaurante Geysir Glima, donde pedimos dos bocadillos de salmón ahumado, una botella de agua mineral sin gas y dos cafés con leche. Pagamos un total de 4.310 coronas islandesas (32,08 € aproximadamente).

Regresamos al hotel que teníamos en Reikiavik. Durante el trayecto estuvo lloviendo tanto que llevábamos el limpiaparabrisas a toda velocidad. Tardamos una hora y 45 minutos en recorrer los 115 km.

El resto de la tarde lo pasamos en el hotel; con la que estaba cayendo en la calle, cualquiera aguantaba fuera. Para cenar volvimos al restaurante Icelandic Street Food. ¡Lo recuerdas! Este local ofrece comida rápida en versión tradicional. Son platos típicos de la gastronomía islandesa como la lamb soup (sopa de cordero), la shellfish soup (sopa de marisco) o el fisherman’s stew (guiso de pescado), entre otros. El establecimiento es muy pequeño y solo tiene tres mesas alargadas con taburetes, donde compartirás mesa con más personas. Pedimos dos sopas de marisco con pan y,de bebida, una Coca-Cola. Pagamos un total de 4.370 coronas islandesas (34,98 € aprox.). Abre desde las 8:00 h hasta las 23:00 h y su dirección es Lækjargötu 8, Reikiavik.

Esto fue todo por ese día. Al día siguiente nos levantamos sobre las 9:00 h de la mañana y bajamos a desayunar; era nuestro último desayuno en la ciudad. Una vez finalizado, fuimos a la habitación a por el equipaje, hicimos el check-out y nos acercamos hasta el aeropuerto doméstico de Reikiavik, que está a unos 5 minutos en coche desde el hotel. Allí entregamos el coche de alquiler a la compañía Europcar. Nos ha encantado Islandia, un país lleno de naturaleza y tranquilidad que últimamente se ha puesto muy de moda, por eso debes ir a conocerlo pronto. En el aeropuerto, cogimos un vuelo hasta Kulusuk, y una vez allí, subimos a un helicóptero para llegar a la localidad de Tasiilaq. Así nos fuimos unos días al país vecino de Groenlandia.

Si quieres obtener más información para preparar tu viaje a Islandia —incluyendo qué ver, visitar y dónde comer en Reikiavik—, haz clic en este enlace: https://andorreandoporelmundo.com/2018/11/que-visitar-ver-y-hacer-en-la-ciudad-de-reikiavik-islandia/

En el próximo post os contaremos todos los detalles de nuestra escapada por Groenlandia. Un saludo, andorreros; nos vemos muy pronto.



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