Parque Nacional Lago Manyara-Andorreando por el Mundo

Viaje safari por Tanzania.

Safari por TanzaniaÁfrica.

Qué visitar, ver y hacer en un safari por Tanzania: el Parque Nacional Lago Manyara, el Parque Nacional Serengeti, Arusha, visitar el Área de Conservación de Ngorongoro, apodada y nombrada por muchos (el Arca de Noé), también nos adentramos a conocer de cerca la vida de una tribu Masái. Descubriendo una auténtica y salvaje África.

Nuestro cuaderno de bitácoras:

Era el segundo país que visitábamos en nuestra vuelta al mundo en 100 días. Los familiares pusieron el grito al cielo cuando le comentábamos que nos íbamos a África de safari. Nos preguntaban: ¿No es peligroso viajar hasta allí? ¿Pero qué vais a ver? ¿Es necesario poneros vacunas? ¡Vais a pillar alguna enfermedad tropical! Pero el no conocer hace al ser humano ignorante, os podemos decir que estamos muy arrepentidos de no haber realizado un safari por África antes, la verdad es que aún no conocemos a nadie que nos haya dicho que no le gusta un safari por África.

África es un continente como los demás, peligros, creemos que hay en todas partes del mundo. ¿Pensáis qué hay algún lugar del mundo realmente seguro? Nosotros creemos que no, simplemente hay que evitar zonas complicadas, tener cuidado, el tema de las vacunas, claro que sí es recomendable para poder prevenir posibles enfermedadesbeber agua embotellada siempre y utilizar repelente para mosquitos.

Hoy tocaba madrugar, abandonábamos Kenia para adentrarnos en el país vecino, Tanzania. Teníamos pensado cruzar la frontera en coche, habíamos hecho números y era la mejor manera para ahorrar dinero. Se puede cruzar en un vuelo de avión o avioneta, es lo más lógico.

Salimos e intentamos cruzar la ciudad de Nairobi, era caótica, nos pilló un atasco, la circulación por la vía, era muy lenta. Tardamos 3 y 30 minutos en llegar al pueblo de Namangán, donde está la frontera de Kenia. Nos bajamos del 4×4 y nos despedimos de Gatia, nos hizo pasar unos días increíbles. Nos dirigimos a la oficina para sellar el pasaporte de salida del país, había una larga cola, iba pasando un policía pidiendo la cartilla de vacunación de la fiebre amarilla, es obligatorio, al que no la tenía no lo dejaban pasar, lo echaban para atrás. Al fin llegó nuestro turno, nos pusieron el sello en el pasaporte y listo. Continuamos el camino andando, que fueron escasos metros, llegamos a la frontera de Tanzania. Tuvimos que pasar un cacheo en una habitación, nos dieron un papel de emigración que tuvimos que rellenar, caminamos ni 7 pasos y entramos en la Aduna, nos volvieron a dar otro papel para que lo rellenáramos. Lo completamos, le dimos la tasa que eran 50 dólares americanos por persona (44,86 € aproximadamente) y nos dieron otro papel y los dólares que habíamos depositado. Más adelante nos mandaron a una pequeña oficina bancaria donde entregamos el papel y la tasa. Nos dieron un justificante que tuvimos que llevar de nuevo a la policía. Éramos los únicos blancos que nos encontrábamos en el lugar, todos nos miraban y nos intentaban vender de todo. Nos sentíamos muy observados. Volvimos de nuevo al puesto de policía con el justificante del banco y nos devolvieron el pasaporte con el sello ya puesto de entrada a Tanzania.

Salimos del sitio y vimos a un chico con una furgoneta taxi, le preguntamos que nos cobraría por llevarnos a Arusha y nos dijo que nos cobraba 20 dólares americanos (17,95 € aproximadamente). Nos subimos al vehículo, tardamos 2 h y 30 minutos en llegar a Arusha. Fuimos contemplando por la ventanilla de la furgoneta un paisaje que contrastaba mucho con Kenia, había mucha vegetación, la población del lugar nos dio la impresión de que eran aún más pobres. La furgoneta en que íbamos fue parada por la policía del país, multada por exceso de velocidad, y nosotros tuvimos que identificarnos con el pasaporte ante el policía, esto nos llevó como 40 minutos de tiempo.

Al fin estábamos en Arusha, allí nos esperaba Yerai, nuestro guía chofer, quien nos realizaría el safari por Tanzania. No hubo mucho tiempo para almorzar, nos compramos unas frutas en un puesto de la calle. Pusimos rumbo hacia el Parque Nacional de Lago Manyara. El cielo se llenó de nubes negras y comenzó a llover muy fuerte, el agua se colaba por los huecos del vehículo 4×4 en el que íbamos. El limpiaparabrisas no daba abasto para quitar el agua del vehículo. Pensábamos: ¡Vaya safari que vamos a hacer con esta lluvia! “Quién iba a decir que estábamos en África”. Treinta minutos duró la lluvia, casi llegando al parque paró de llover, no lo creíamos, se despejó totalmente el cielo. Yerai, se bajó para hacer el registro de entrada al parque. Levantamos el techo del 4×4 y nos cayó encima toda el agua que poseía el techo.

El Parque Nacional Lago Manyara fue creado en el año 1960, tiene una superficie total de 330 km², de los cuales 220 km² son parte del lago. Este paisaje está formado por el gran lago, bosques húmedos y de acacias, pantanales, cañaverales, etc. Se localiza a 120 km al oeste de Arusha. Lago Manyara presenta un aspecto totalmente diferente a los parques de Kenia, hay mucha vegetación, humedad, etc.

Comenzamos a visualizar los animales que viven en este parque, los primeros animales que se dejaron ver fueron los monos babuinos, también nombrados papio anubis. Pertenecen a la familia de los cercopithecidae. Son bastante grandes, suelen pesar de 22 a 37 kg. Su dieta es omnívora, el promedio de vida que tienen es de 30 años. Habitan en zonas semiáridas, sabana y bosques tropicales.

La siguiente especie de monos que pudimos ver fue chlorocebus pygerythrus. Su cara es negra con una franja de pelo blanco alrededor, el pelaje de su cuerpo tiene un color gris amarillento, el vientre y la parte inferior es de color blanco. Los machos suelen ser más grandes que las hembras. Hasta se nos coló uno de ellos durante unos segundos en el todoterreno, nos quería saludar, ¡qué majo!

Pudimos observar, cerca del camino al lado izquierdo, las gallinas guineanas. Son aves con cabeza pequeña, cuello delgado y su plumaje es de color gris azulado con manchas de color blanco. El tamaño medio es de 53 a 63 cm, el peso varía entre el gallo y gallina, siendo el género masculino más grande. Su peso oscila entre 3 y 4 kg y la gallina entre 2 y 3 kg.

Continuamos el recorrido hasta presenciar una manada de búfalos cafre. Son unos mamíferos pertenecientes a la familia de los bovidae. Estos animales pueden llegar a pesar hasta 900 kg. Su pelaje es de color marrón oscuro o negro, tienen unos cuernos muy gruesos y desarrollados, como norma general van en manadas.

Yerai, paro el todoterreno durante unos minutos para observar alcelaphus caama, provienen de la familia bovidae, su pelaje es marrón oscuro y tienen cuernos. Las hembras también poseen cuernos, pero su pelaje es amarillento, viven en manadas. Tomamos unas fotografías de ellos y emprendimos de nuevo el safari. Bueno, había un problema, el coche no arrancaba, y Yerai, venga intentar arrancarlo. Le dijimos: Tranquilo, para unos segundos. Tuvimos que apagar la nevera eléctrica que llevábamos atrás en el 4×4. No pasaba ningún vehículo por la zona. Ya veíamos que teníamos que pedir ayuda por la emisora. Al fin arrancó el todoterreno.

Ya nos dirigíamos a abandonar el parque cuando por el lado izquierdo vimos la silueta de un elefante. Le dijimos a Yerai: Creemos haber visto un elefante. Nos contestó: No creo, no suele haber muchos elefantes en este parque. Echó marchas atrás y pudimos observar que sí que venía a lo lejos un elefante macho solo, fue increíble verlo tan cerca avanzando hacia nosotros. Qué imagen más impactante, se nos quedó en la retina. Le tomamos fotografías, grabamos, pero no nos dio tiempo a hacernos un selfi móvil, fue una pena. Ya si pusimos rumbo hacia el campamento en el que nos hospedaríamos. Llegamos, nos dimos una ducha y cenamos algo. Comenzó a llover y se pasó toda la noche lloviendo fuerte.

En Ese día sonaba el despertador bien temprano, ya era habitual, madrugábamos más que cuando vamos al trabajo. El día se presentaba lluvioso y gris, era una lluvia más leve, nada que ver con la de la noche. Nos desplazábamos hacia el Parque Nacional Serengeti, había que hacer unos cuantos kilómetros. El parque nacional de Serengeti tiene una extensión de 14800 km². En el año 1981 fue nombrado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. Se localiza entre las tierras altas del área de conservación de Ngorongoro, el Lago Victoria y el Masái Mara. Esta reserva alberga las mayores migraciones de animales de todo el planeta. Llegamos hasta la entrada, bajamos del vehículo para registrarnos, hacer uso del baño y tomar unas fotografías desde la Llanura sin Fin. No nos habíamos dado cuenta, pero la lluvia ya no estaba presente.

Nos adentramos en él, pudimos observar cebras y búfalo cafre. ¿Cómo somos?, una semana atrás en Kenia nos emocionábamos con verlos y ahora los veíamos como animales normales. Nos paramos a observarlos y tomar alguna que otra fotografía.

Continuamos el camino hasta encontrarnos una manada de topi, es un mamífero que viene de la familia bovidae. Tiene cabeza alargada, en la nuca presenta una joroba, posee cuernos anulados, su pelaje es corto y brillante. Los machos pueden llegar a pesar entre 75 y 160 kg. Las hembras pesan algo menos y son un poco más pequeñas.

Seguimos el trazado del camino hasta encontrarnos estas jirafas, paramos unos minutos para tomar unas fotografías y observarlas. Nos encantan estos animales.

Retomamos la ruta y nos encontramos la primera leona tumbada durmiendo sobre una rama de árbol, estaba un poco alejada, ¡no pudimos sacar mejor fotografía!, nos faltaba zum. Nos fuimos a dar una vuelta en el todoterreno a ver si intentábamos conseguir una mejor foto. Volvimos, pero ya no continuaba descansando en la rama del árbol, había bajado, y ahora se encontraba recostada sobre la hierba, junto a un león. La última foto que tomamos fue la que más nos gustó, un león con la boca abierta. Pudimos contemplar los grandes colmillos que poseía.

Ahora si tocaba almorzar, hoy traíamos preparado un pícnic compuesto por un delicioso bocadillo de mantequilla con ternera, un zumo, yogur y manzana, que nos comimos en una zona habilitada del parque, rodeados de total naturaleza. Teníamos hambre, nos pareció un manjar. Terminamos de comer y comenzábamos nuestro safari por la tarde, ahora íbamos a buscar cocodrilos. ¿Los encontraríamos o se harían de rogar? Fuimos contemplando un paisaje lleno de más vegetación.

Montamos en el todoterreno, levantamos el techo y tomamos un camino, pero iban delante de nosotros dos vehículos 4×4. Seguimos unos metros y no veíamos nada, no encontrábamos cocodrilos. Le dijimos a Yerai que nos cambiara la ruta, que nos alejáramos de las zonas más comunes.

Cambió la ruta y nos llevó a un río, bajamos del todoterreno y pudimos ver una gran cantidad de hipopótamos. La verdad es que había demasiados, algunos aplastaban a otros, les faltaba bastante agua. Ya os podéis imaginar el olor a heces fecales que pudimos respirar, el color del agua del río era chocolate, ya con eso os lo decimos todo.

Subimos al 4×4 a ver qué nos deparaba la tarde. Nos encontramos dos todoterrenos parados en el río, había algo, nos acercamos y vimos dos cocodrilos, al fin los veíamos. Eran unos cocodrilos africanos, tienen un tamaño como máximo de 4 metros de longitud, su hocico es más delgado que el resto de cocodrilos. Suelen comer mamíferos, insectos, reptiles y anfibios.

Volvimos al campamento muy contentos, habíamos pasado un día genial viendo una gran variedad de animales. Estábamos agotados. Cenamos y nos fuimos a descansar. A media noche otra vez empezó a llover con gran intensidad.

Sonó el despertador y nos despertamos, era el último día en el Parque Nacional de Serengeti, teníamos que intentar ver más animales. Salíamos de safari al amanecer, tuvimos que echar mano de las chaquetas impermeables, hacía un poco de viento frío. Pero no sería por mucho tiempo, a media mañana salió el sol, no había lluvia, ¡Que más se podía pedir! Levantamos el techo del vehículo para hacer camino, a ver qué veríamos hoy. Llevábamos 30 minutos dando vueltas y no veíamos nada. Bueno, de repente Yerai, vio por los prismáticos un chacal, nos acercamos al lugar, aunque estaba un poco camuflado por la hierba, lo vimos. El chacal es un mamífero carnívoro que posee unas orejas muy largas, hocico alargado, cuerpo delgado, el pelaje es marrón con tonos negros y blancos en la parte superior. Aquí os dejamos una fotografía del animal un poco en movimiento, fue visto y no visto.

Seguíamos el trazado del camino, mirábamos a un lado y a otro, no veíamos nada. Cambiamos el camino para ir a una zona donde había unas piedras grandes, se dice que es una zona muy frecuentada por leones y leonas, a ver si se dejaban ver. Efectivamente, ya podíamos contemplar a estos increíbles mamíferos. Tomamos algunas fotografías, esperamos a ver si se movían, pero nada, ellos estaban muy tranquilos.

Salíamos de esta zona y volvíamos a ver otro león, vamos, el día prometía. ¿Cuál sería el siguiente animal que se dejaría ver?

Tocaba ver una manada de ñus, es el animal que más cantidad, junto con las cebras, hemos visto en el Parque Nacional Serengeti. Los ñus pertenecen a la familia de los bóvidos, suelen ir en manada, muchas veces los hemos podido encontrar junto con cebras, mantienen una buena amistad. Estos animales poseen cuernos finos y afilados, barba puntiaguda, pueden pesar entre 150 y 250 kg. Se alimentan de hierba y son depredados por guepardos, leopardos, leones, etc.

Continuábamos el camino y pudimos presenciar a una manada de ñus que cruzaban el camino de tierra para ir al otro lado. Nos vimos obligados a parar, había que ceder el paso. Ellos nos tenían acorralados por delante y por detrás del todoterreno, son los que mandan en África, los animales. Fue emocionante verlos desplazarse a toda velocidad, nos vino la imagen de la gran migración, esto sería lo más parecido que nosotros podríamos ver.

Nos fuimos a una zona habilitada del parque para almorzar, hoy de nuevo el menú era un pícnic. Un delicioso bocadillo de mantequilla con embutidos, zumo, yogur, un plátano, y hoy teníamos premio, una chocolatina. Estaba todo rico, terminamos, hicimos uso del baño y de nuevo al todoterreno. Nos encontramos en el camino los restos de un ñu, podíamos comprobar que había sido el almuerzo de algún depredador como: guepardo, leopardos, leones, ¿quién sabe? Por el aspecto que presentaba no había pasado demasiadas horas de su muerte, tan solo quedaba la cabeza, los huesos del animal y las tripas.

Seguimos el camino y ¡Mirad!, lo que nos encontramos: una manda de leones. Eran ellos los que habían hecho la matanza del pobre ñu, ¡se descubrieron!, se les veían algunos restos de sangre en la boca y las patas. Apenas podían andar, llevaban el estómago muy inflamado, habían ingerido una gran cantidad de carne, además hacía un calor intenso.

Bueno, bueno, se presentaba la tarde de cacería, los siguientes que nos encontramos fueron los guepardos. Son unos animales increíbles, ¡recordad!, es el animal terrestre más veloz que existe. Había una pareja de guepardos y vieron a los lejos una gacela Thomson, fueron a por ella. Comenzaron su cacería, pero al final este animal tuvo suerte con el ruido y la llegada de un 4×4, desconcertaron a los guepardos. Fue un día de suerte para la pequeña gacela Thomson. Fue una tarde intensa, disfrutamos un montón, abandonábamos el Parque Nacional de Serengeti con una gran satisfacción, pero antes nos daban la despedida una manada de elefantes. Regresábamos al campamento, no dejábamos de hablar de cómo había sido el día. Durante el safari apenas hablábamos, tan solo disfrutábamos tomando fotografías y grabaciones.

Este ha sido nuestro paso por Arusha, el Parque Nacional Manyara y el Parque Nacional Serengeti. Esperamos que os haya gustado.

Nos levantamos de madrugada, había que recoger el equipaje y abandonar el Parque Nacional de Serengeti para dirigirnos al Área de Conservación de Ngorongoro, nos esperaban unos cuantos kilómetros. Llegamos a la entrada de la zona protegida, nos tuvimos que registrar e hicimos uso del baño. El día estaba gris y cayendo alguna gota de agua (lluvia leve). Este paraíso es un volcán extinguido, al explotar hace millones de años quedó descubierto, con una boca de 265 km², 23 km de diámetro y rondando los 7 km de profundidad. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1979. Levantamos el techo del 4×4 y comenzamos el descenso, los días de antes había llovido mucho en la zona y la pista para bajar al cráter estaba un poco destrozada. Yerai, tenía que ir esquivando piedras enormes que se encontraban en medio del camino obstruyendo la circulación.

Una vez ya abajo, lo primero que vimos fueron las grullas coronadas. Es un ave que pertenece a la familia gruidae. En su cabeza posee unas finas plumas amarillentas en forma de abanico abierto, esta característica las hace visibles y reconocibles desde lejos. Las plumas que tienen en su cuerpo poseen varios tonos de colores: gris, marrón, blanco y amarillo. Se alimentan de insectos y vegetales. Las observamos por unos minutos y le tomamos algunas fotografías.

Continuamos y lo siguiente que vislumbramos fueron los búfalos cafres. Ya los habíamos visto en días anteriores, pero nos paramos y les dedicamos unos minutos, tomamos fotografías y seguimos el camino.

Contemplamos más cebras, estas estaban solas, comiendo hierba, de fondo podemos observar una bandada de flamencos muy lejos.

El día era bastante gris, lloviendo un poco, habían pasado ya unas horas y no habíamos visto muchos animales aún. La siguiente especie que nos sorprendía era un rinoceronte negro. Es un mamífero herbívoro en peligro de extinción, su peso oscila entre los 800 y los 1400 kg. Un auténtico animal, a este hay que tenerle bastante respecto, con ese cuerno que posee resulta peligroso.

Comenzó a llover bastante fuerte y nos tuvimos que ver obligados a bajar el techo al todoterreno. Decidimos parar para almorzar, nos fuimos a una zona habilitada del parque, no bajamos del vehículo con la que estaba cayendo, decidimos comernos el pícnic dentro del coche. Hoy de nuevo tocaba bocadillo con mantequilla y embutidos, zumo y yogur. La fruta hoy era una naranja y no había chocolatina. Os podemos decir que estaba delicioso, nos lo comimos todo. Había parado un poco de llover y tomamos de nuevo el camino. Al lado derecho de la carretera nos encontramos a los reyes de la selva, un león y una leona, ambos tumbados en la hierba, dormían profundamente. El ruido de 4×4 no les afectaba, ellos seguían en su mundo. Era increíble verlos tan cerca. No nos cansábamos de mirarlos, tomarles fotografías y grabaciones.

A unos escasos 500 metros volvimos a ver otro león, algo más joven, su melena tan pequeña nos lo indicaba. Este se encontraba solo, pero estaba despierto, tumbado sobre la hierba.

Pudimos observar a una hiena manchada. Las hienas son mamíferos carnívoros pertenecientes a la familia hyaenidae. Son carroñeros, se alimentan de los restos que se dejan otros animales. Suelen pesar entre 50 y 86 kg. Poseen una increíble vista nocturna, corren largas distancias y son rápidos. A nosotros es el animal que menos nos gusta de todos los que hemos visto en África. Iba tan rápido que no nos dejó tomarle una buena instantánea.

Por el camino, a lo lejos, observamos a una pareja de avestruces, un macho y una hembra que iban corriendo. Para ser un animal pesado, es muy rápido. Aquí os dejamos una fotografía.

Regresamos ya para el campamento, teníamos la ropa mojada de la lluvia del día. Nos dimos una ducha, cenamos y a descansar.

Hoy sonaba de nuevo el despertador, íbamos a visitar una Tribu Masái. Llegamos a la aldea, no terminamos de estacionar el todoterreno cuando nos salió un Masái con un palo en punta de flecha. No queríamos empezar una cacería y que nosotros fuéramos la presa. Yerai se dirigió a él y le preguntó si nos permitía visitar su aldea. Le contesto que sí, pero había que pagar 10 dólares americanos por persona (8,98 € aprox.) Aunque no entendíamos mucho lo que hablaban en su lengua (suajili), por los gestos intentamos entender el mensaje. Ambos respondimos: Sí, ahora mismo te pagamos. Le pagamos, nos hizo el saludo de bienvenida el jefe de la tribu. A nosotros ya nos invitaron a visitar la aldea, pero a Yerai no, se tuvo que volver al todoterreno. El jefe de la tribu pegó un grito fuerte y salieron una gran cantidad de hombres y mujeres a recibirnos. Bailamos durante unos minutos una danza con ellos, parecíamos marionetas, nos tomamos unas fotografías con ellos.

Entramos al interior de la vivienda de una familia de la aldea, vimos su forma de vida y costumbres. Las casas están hechas con barro, ramas de árboles, excrementos de vaca y tan solo tienen 10 metros de superficie. En el centro se encuentra la zona donde cocinan, que realmente es una lumbre hecha con palos donde colocan las ollas y cocinan. Está encendida durante todo el día y la noche para ahuyentar a las moscas tse tsé. No tienen ventanas, únicamente unos pequeños agujeros que prácticamente no permiten entrar los rayos del sol. A un lado tienen unas mantas tiradas en el suelo, esta es la zona donde duermen. La mayoría de ellas no disponen de luz eléctrica. Es cierto que en esos momentos te das cuenta de que el mundo es muy diferente para las personas. Qué el continente y país en que naces te hace diferente a los demás. Somos muy privilegiados por pertenecer al continente europeo. La vida a veces es muy injusta para muchos.

Las mujeres de la aldea estaban construyendo la pared de una vivienda colocando las ramas de un árbol. Yo fui y les eché una mano, reímos un rato. Os puedo decir que salí arquitecta, si alguien quiere hacer una casa de este tipo os puedo asesorar bien.

Luego fuimos a la escuela, donde pudimos comprobar las instalaciones de que disponen. Pudimos presenciar una clase de matemáticas, todos aprendimos un poco. Les enseñamos a decir los números en español, y ellos nos enseñaron una estrofa de una canción en lengua suajili, fue muy divertido. Lo malo fue la despedida de los niños, no querían que nos viniéramos. Les llevamos material escolar y alguna que otra chuchería.

Llegó el momento de despedirnos y regresar al campamento. Estábamos muy contentos de nuestro paso por Tanzania, disfrutamos mucho de este safari. Nos fuimos a cenar y más tarde a descansar, mañana sería un día duro. Nos esperaba un trayecto en coche y tres vuelos con escalas para llegar al continente asiático.

Al día siguiente, tocó madrugar, recogimos el equipaje, desayunamos y subimos en el todoterreno para dirigirnos a Arusha. Abandonábamos África para dirigirnos a Asia. Una vez llegados a Arusha nos desplazamos hasta el Aeropuerto Kilimanjaro. Pasamos las maletas por un escáner en la entrada del aeropuerto y nos dirigimos a una mesa de la compañía Qatar Airways, donde te tomaban nota de la lista de pasajeros del vuelo. Nos tocaba ya a nosotros, nos localizaron, pero no les cuadraba el destino final, Myanmar. No sabían ni donde estaba, empezaron a mirar en un libro, no sabían el código que tenían que ponerle a las maletas. Nos pidieron el visado de Myanmar, menos mal que lo hicimos en casa y lo llevamos hecho. De todos modos, el chico le hizo una foto al visado con su móvil. Nosotros alucinábamos, pensábamos:Las maletas ya no las vemos más con el caos que tienen aquí. Al fin nos dieron las tarjetas de embarque. Nos dirigimos a pasar el control de seguridad y a esperar a la hora de embarque.

Tomamos el vuelo con la compañía aérea Qatar Airways, con destino a Doha. El vuelo tuvo una duración de 5 h y 50 minutos, llegamos a Doha e hicimos una escala de 2 h Volvimos a embarcar en un avión de la misma compañía aérea con destino a Bangkok, que duró 6 h y 30 minutos. Una vez llegados al Aeropuerto Internacional Suvarnabhumi de Bangkok hicimos otra escala de 4 h Pasado este tiempo volvimos a embarcar en un vuelo operado por la compañía aérea Bangkok Airways, con destino a Yangón, Myanmar, con una duración de 1 h y 20 minutos. La verdad es que en esta vuelta al mundo también hemos disfrutado de un montón de vuelos y escalas. ¿Aparecerían las maletas en el Aeropuerto de Mingaladon en Yangón, o nos quedaríamos sin equipaje?

En el próximo post os contaremos nuestro paso por el país de Myanmar, concretamente por las ciudades de Yangón y Bagan, en Asia, segundo continente que visitábamos en nuestra vuelta al mundo.
Un saludo andorreros, nos vemos muy pronto.



'Viaje safari por Tanzania.' have 6 comments

  1. agosto 5, 2016 @ 6:46 pm Bitacoras.com

    Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Viaje Safari por Tanzania en África. Aquí os contamos nuestro paso por Tanzania, donde realizamos un safari por el Parque Nacional Lago Manyara, Parque Nacional Serengeti y Arusha. Descubriendo una auténtica y salvaje África……

    Reply

  2. agosto 5, 2016 @ 6:54 pm Andorreando por Tanzania

    […] Andorreando por Tanzania   […]

    Reply

  3. agosto 9, 2016 @ 1:02 pm Silvina chao mouthon

    Hola amigos,que hermoso viaje.me hicieron revivir mi viaje y safaris por Africa,por mi Africa Mia.nunca olvidare mi viaje a Africa.Es mas,volvere a este adorado continente.

    Reply

    • agosto 9, 2016 @ 1:12 pm andorreandoporelmundo

      Muchísimas gracias Silvina.
      África es un continente increíble, cuando no lo conoces asusta y cuando te decides a visitarlo te enamora.
      Nosotros tampoco descartamos volver jejee.
      Saludos amiga ??

      Reply

  4. agosto 10, 2016 @ 9:20 pm Bellas y estupendas

    Hola chicos!! A mi me gusta mucho viajar y cuando puedo doy una escapadita, pero nunca he ido a África y me ha gustado mucho gracias a vuestro post. No descarto en un futuro ir a este hermoso continente. Un beso.

    Reply

    • agosto 10, 2016 @ 9:51 pm andorreandoporelmundo

      Hola Feli.
      África es un continente que puede asustar un poco al no conocerlo pero una vez lo visitas te encanta y enamora.
      Te lo recomendamos es seguro y está bien preparando para el turismo, solo hay que tener cuidado al moverse libremente por las ciudades, pero eso pasa en cualquier ciudad del mundo.
      Saludos amiga ??

      Reply


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