La llanura sin fin- Andorreando por el Mundo

Viaje safari en Tanzania – Ngorongoro – Tribus Maasai – Andorreando

Viaje safari por Tanzania.

Esta es la última etapa del viaje safari por África, donde fuimos a visitar el Área de Conservación de Ngorongoro, apodada y nombrada por muchos (el Arca de Noé). También nos adentramos a conocer de cerca la vida de una tribu Masai. Descubre el final de nuestro viaje safari por África.

Nos levantamos de madrugada, había que recoger el equipaje y abandonar el Parque Nacional de Serengeti para dirigirnos al Área de Conservación de Ngorongoro, nos esperaban unos cuantos kilómetros. Llegamos a la entrada de la zona protegida, nos tuvimos que registrar e hicimos uso del baño. El día estaba gris y cayendo alguna gota de agua (lluvia leve). Este paraíso es un volcán extinguido, al explotar hace millones de años quedó descubierto, con una boca de 265 km², 23km de diámetro y rondando los 7 km de profundidad. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1979.

Levantamos el techo del 4×4 y comenzamos el descenso, los días de antes había llovido mucho en la zona y la pista para bajar al cráter estaba un poco destrozadaYerai, tenia que ir esquivando piedras enormes que se encontraban en medio del camino obstruyendo la circulación.

Una vez ya abajo, lo primero que vimos fueron las grullas coronadas. Es un ave que pertenece a la familia gruidae. En su cabeza posee unas finas plumas amarillentas en forma de abanico abierto, esta característica las hace visibles y reconocibles desde lejos. Las plumas que tienen en su cuerpo poseen varios tonos de colores: gris, marrón, blanco y amarillo. Se alimentan de insectos y vegetales. Las observamos por unos minutos y le tomamos algunas fotografías.

Continuamos y lo siguiente que vislumbramos fueron los búfalos cafres. Ya los habíamos visto en días anteriores, pero nos paramos y les dedicamos unos minutos, tomamos fotografías y seguimos el camino.

Contemplamos más cebras, éstas estaban solas, comiendo hierba, de fondo podemos observar una bandada de flamencos muy lejos.

El día era bastante gris, lloviendo un poco, habían pasado ya unas horas y no habíamos visto muchos animales aún. La siguiente especie que nos sorprendía era un rinoceronte negro. Es un mamífero herbívoro en peligro de extinción, su peso oscila entre los 800 y los 1400 kg. Un auténtico animal, a éste hay que tenerle bastante respecto, con ese cuerno que posee resulta peligroso, jejeje…

Comenzó a llover bastante fuerte y nos tuvimos que ver obligados a bajar el techo al todoterreno. Decidimos parar para almorzar, nos fuimos a una zona habilitada del parque, no bajamos del vehículo con la que estaba cayendo, decidimos comernos el pícnic dentro del coche. Hoy de nuevo tocaba bocadillo con mantequilla y embutidos, zumo y yogurt. La fruta hoy era una naranja y no había chocolatina. Os podemos decir que estaba delicioso, nos lo comimos todo.

Había parado un poco de llover y tomamos de nuevo el camino. Al lado derecho de la carretera nos encontramos a los reyes de la selva, un león y una leona, ambos tumbados en la hierba, dormían profundamente. El ruido de 4×4 no les afectaba, ellos seguían en su mundo. Era increíble verlos tan cerca. No nos cansábamos de mirarlos, tomarles fotografias y grabaciones.

A unos escasos 500 metros volvimos a ver otro león, algo más joven, su melena tan pequeña nos lo indicaba. Éste se encontraba sólo, pero estaba despierto tumbado sobre la hierba.

Pudimos observar a una hiena manchada. Las hienas son mamíferos carnívoros pertenecientes a la familia hyaenidae. Son carroñeros, se alimentan de los restos que se dejan otros animales. Suelen pesar entre 50 y 86 kg. Poseen una increíble vista nocturna, corren largas distancias y son rápidos. A nosotros es el animal que menos nos gusta de todos los que hemos visto en África. Iba tan rápido que no nos dejó tomarle una buena instantánea.

Por el camino a lo lejos observamos a una pareja de avestruces, un macho y una hembra que iban corriendo. Para ser un animal pesado, es muy rápido. Aquí os dejamos una fotografía.

Regresamos ya para el campamento, teníamos la ropa mojada de la lluvia del día. Nos dimos una ducha, cenamos y a descansar.

Hoy sonaba de nuevo el despertador, íbamos a visitar una tribu Masai. Llegamos a la aldea, no terminamos de estacionar el todoterreno cuando nos salió un Masai con un palo en punta de flecha. No queríamos empezar una cacería y que nosotros fuéramos la presa. Yerai, se dirigió a él y le preguntó si nos permitía visitar su aldea. Le contesto que , pero había que pagar 10 dólares americanos por persona (8,98 € aproximadamente) Aunque no entendíamos mucho lo que hablaban en su lengua (suajili), por los gestos intentamos entender el mensaje. Ambos respondimos: “Sí, ahora mismo te pagamos”. Le pagamos, nos hizo el saludo de bienvenida el jefe de la tribu. A nosotros ya nos invitaron a visitar la aldea, pero a Yerai no, se tuvo que volver al todoterreno. El jefe de la tribu pegó un grito fuerte y salieron una gran cantidad de hombresmujeres a recibirnos. Bailamos durante unos minutos una danza con ellos, parecíamos marionetas, nos tomamos unas fotografías con ellos.

Entramos al interior de la vivienda de una familia de la aldea, vimos su forma de vida y costumbres. Las casas están hechas con barro, ramas de árboles, excrementos de vaca y tan sólo tienen 10 metros de superficie. En el centro se encuentra la zona donde cocinan, que realmente es una lumbre hecha con palos donde colocan las ollas y cocinan. Está encendida durante todo el día y la noche para ahuyentar a las mocas tse tsé. No tienen ventanas, sólo unos pequeños agujeros que prácticamente no permiten entrar los rayos del sol. A un lado tienen unas mantas tiradas en el suelo, ésta es la zona donde duermen. La mayoría de ellas no disponen de luz eléctrica. Es cierto que en esos momentos te das cuenta que el mundo es muy diferente para las personas. Qué el continente y país en que naces te hace diferente a los demás. Somos muy privilegiados por pertenecer al continente europeo. La vida a veces es muy injusta para muchos.

Las mujeres de la aldea estaban construyendo la pared de una vivienda colocando las ramas de un árbol. Yo fui y les eché una mano, reímos un rato. Os puedo decir que salí arquitecta, si alguien quiere hacer una casa de este tipo os puedo asesorar bien, jeje.

Luego fuimos a la escuela, donde pudimos comprobar las instalaciones de que disponen. Pudimos presenciar una clase de matemáticas, todos aprendimos un poco. Les enseñamos a decir los números en español, y ellos nos enseñaron una estrofa de una canción en lengua suajili, fue muy divertido. Lo malo fue la despedida de los niños, no querían que nos viniéramos. Les llevamos material escolar y alguna que otra chuchería.

Llegó el momento de despedirnos y regresar al campamento. Estábamos muy contentos de nuestro paso por Tanzania, disfrutamos mucho de este safari. Nos fuimos a cenar y más tarde a descansar, mañana sería un día duro. Nos esperaba un trayecto en coche y tres vuelos con escalas para llegar al continente asiático.

Nos levantamos temprano, recogimos el equipaje, desayunamos y nos montamos en el todoterreno para dirigirnos a Arusha. Abandonábamos África para dirigirnosAsia. Una vez llegados a Arusha nos desplazamos hasta el aeropuerto Kilimanjaro. Pasamos las maletas por un escáner en la entrada del aeropuerto y nos dirigimos a una mesa de la compañía Qatar Airways, donde te tomaban nota de la lista de pasajeros del vuelo. Nos tocaba ya a nosotros, nos localizaron, pero no les cuadraba el destino final, Myanmar. No sabían ni donde estaba, empezaron a mirar en un libro, no sabían el código que tenían que ponerle a las maletas. Nos pidieron el visado de Myanmar, menos mal que lo hicimos en casa y lo llevamos hecho. De todos modos el chico le hizo una foto al visado con su móvil. Nosotros alucinábamos, pensabamos: “Las maletas ya no las vemos  más con el caos que tienen aquí”. Al fin nos dieron las tarjetas de embarque. Nos dirigimos a pasar el control de seguridad y a esperar a la hora de embarque.

Tomamos el vuelo con la compañía aérea Qatar Airways, con destino a Doha. El vuelo tuvo una duración de 5 h y. 50 minutos, llegamos a Doha e hicimos una escala de 2 h. Volvimos a embarcar en un avión de la misma compañía aérea con destino a Bangkok, que duró 6 h. y 30 minutos. Una vez llegados al aeropuerto Internacional Suvarnabhumi de Bangkok hicimos otra escala de 4 h. Pasado este tiempo volvimos a embarcar  en un vuelo operado por la compañía aérea Bangkok Airways, con destino a Yangón Myanmar, con una duración de 1 h. y 20 minutos. La verdad es que en esta vuelta al mundo también hemos disfrutado de un montón de vuelos y escalas. ¿Aparecerían las maletas en el aeropuerto de Mingaladon en Yangón, o nos quedaríamos sin equipaje?

En el próximo post os contaremos nuestro paso por el país de Myanmar, concretamente por la ciudades de Yangón y Bagan, en  Asia, segundo continente que visitábamos en nuestra vuelta al mundo.

Un saludo andorreros, nos vemos muy pronto.

 

 



'Viaje safari en Tanzania – Ngorongoro – Tribus Maasai – Andorreando' tiene 4 comentarios

  1. Agosto 12, 2016 @ 9:42 pm Marta Pinhao

    ¡Que placer, que disfrute chicos! ¡Felicidades! me encanta seguirlos, viajo con ustedes. Abrazo grande

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  2. Agosto 14, 2016 @ 11:40 am Jose

    Que experiencia más buena el safari. Entran ganas de aventurarse a ver África, ese continente tan desconocido… Un abrazo pareja!!!

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    • Agosto 14, 2016 @ 12:52 pm andorreandoporelmundo

      Hola José.
      África nos ha enamorado, no sólo por el Safari, también nos habéis puesto los dientes largos con vuestra visita a Islas Mauricio Jajaaja
      Hemos estado mirando vuelos y hoteles, pero es todo carísimo.
      Saludos amigos 😉👍

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